El Sistema Nacional de Salud (SNS) afronta una encrucijada tras cuatro décadas de funcionamiento: o se adapta a los nuevos retos de envejecimiento, cronicidad y cambios sociales o corre el riesgo de volverse insostenible. Así se ha puesto de manifiesto en el encuentro celebrado en Huesca dentro del ciclo de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde dos referentes en gestión sanitaria coincidieron en la urgencia de reformar el modelo actual sin renunciar a sus principios fundacionales.
El salón de actos de la Fundación Ibercaja Huesca ha acogido nueva sesión del ciclo Conversaciones de invierno, organizada por la UIMP-Pirineos, en la que Rafael Bengoa y Esteban de Manuel Keenoy han analizado el presente y futuro del SNS bajo el título Hacia dónde dirigir el Sistema Nacional de Salud. El acto ha sido presentado por el director de la institución académica, Alfredo Serreta.
Rafael Bengoa Rentería ha planteado que el SNS se mantiene en un modelo asistencial diseñado hace 40 años que ya no responde a las necesidades actuales. “El sistema interviene muy tarde, no es proactivo ni preventivo”, ha afirmado. Ha subrayando que la sanidad pública funciona “maravillosamente bien en procesos agudos”, pero no en el abordaje de enfermedades crónicas, que hoy constituyen la mayor carga asistencial.

El experto ha explicado que el envejecimiento no es lineal, sino que presenta momentos críticos -en torno a los 44 y 60 años- en los que el sistema debería actuar de forma anticipada. Sin embargo, ha lamentado que no exista esa cultura preventiva y ha insistido en que "tenemos que anticiparnos, predecir y hacer mejor seguimiento”.
Bengoa ha expuesto que España mantiene buenos indicadores de longevidad, pero en vida sana no va tan bien. “Nos hemos obsesionado con la idea de longevidad, pero no nos hemos obsesionado con la idea de vitalidad”, ha señalado En este sentido, ha ilustrado que una mujer de 65 años puede vivir hasta los 84, pero “solo diez de esos años serán de buena salud. La ciencia dice es que no debería haber llegado así, solo debería tener 2 o 3 años malos”.
Para el exconsejero vasco, la clave pasa por un cambio estructural del modelo asistencial. “Hace 15 años, había en Inglaterra 12 millones de personas con enfermedades crónicas y en 2040 va a haber casi 20 millones. En España, igual. El sistema tiene que poder encararlo. Cuando se trabajó con Ernest Lluch la Ley General de Sanidad, hace 40 años, no existía esta situación. Nadie la proyectó. Ahora hay que hacerle un reset a la organización, mantener sobre todo su lógica pública, que nos ha traído hasta aquí, y poder atender otros 40-50 años de una forma diferente a la población", ha considerado.
"Estamos continuamente intentando resolver todos estos retos con algo que se llama hospital. Pero, obviamente, cuando llegas al hospital, ya no estás en el modelo proactivo ni preventivo. Por tanto, mucha gente que está ahora en nuestros hospitales no debería haber llegado nunca", ha planteado.

Bengoa ha explicado que en mucho países europeos se ha tomado una decisión política explícita de ir hacia otro modelo. "Los documentos de política sanitaria en toda Europa recogen ahora más prevención, más digital, más en la comunidad, más en domicilio, más control de la cronicidad, más atención primaria, e intentar hacer algo con lo sociosanitario, que tampoco lo están haciendo bien en ese sentido".
El experto ha afirmado que en España no hay una decisión explícita sobre hacia dónde debe ir el sistema, y eso hace que los miles de millones que se invierten no tengan dirección.
Bengoa ha planteado tres escenarios. El primero, mantener el sistema actual, lo que es “económicamente insostenible” y "está aumentando la insatisfacción ciudadana. Eso conlleva una lenta privatización y, por tanto, el sistema se está haciendo despacio más desigual. Hay más gente con un seguro privado. Estamos abandonando un poquito -y en algunas partes del país mucho- los valores de esos 40 años del sistema nacional".

Otro escenario es recortar servicios que se han estado ofreciendo, porque ya no se pueden dar. "Eso es malo para los políticos, para los ciudadanos y para los profesionales", ha apuntado.
Y el tercero es por el que apuesta Bengoa: “No nos queda otra que invertir más y transformar el modelo”, ha asegurado. Ha alertado de que hay comunidades que ven en la privatización "una solución política en lugar de reformar el sistema que tenemos".
Bengoa ha lamentado la dificultad en España de alcanzar un pacto nacional para salvar Sistema Nacional de Salud. "Dentro de un mes el Parlamento Español va a celebrar los 40 años de la Ley General de Sanidad que nos ha llevado a tener uno de los mejores sistemas del mundo. Básicamente, habrá que decir que, si no se ponen de acuerdo, que no esperen que el sistema dé las señales que ha estado dando hasta ahora", ha señalado.
"Cuando no va a haber un Big Bang de cambio o los políticos, ¿qué se puede hacer?", ha preguntado. A su juicio se trara de "hacer pequeños cambios de abajo a arriba. Empezar a hacer cosas en Huesca, en Barcelona, en Bilbao... y aprender haciendo. Lo que es importante es que se deben permitir esas innovaciones locales, esos avances sistémicos hacia lo nuevo, y probar que el Sistema Nacional de Salud puede innovar. Hacen falta es esos continuos reseteos a nivel local", ha insistido.
Como ha transmitodo, "tenemos la capacidad operativa y de infraestructura para hacer estas transformaciones. Pero hace falta lanzarse. Cuando surge un nuevo gobierno, del color que sea, en nuestras comunidades autónomas, es el momento de hacerlo. Porque si no, esos gobiernos lo que hacen es sufrir cuatro años. Vamos a volver dentro de cuatro años a ver cuánto habéis sufrido", ha finalizado.

RECUPERAR LA CONFIANZA
Por su parte, Esteban de Manuel Keenoy ha ofrecido una visión complementaria, centrada en la percepción social y los elementos estructurales del sistema. A su juicio, el SNS no ha fracasado, pero sí muestra signos de deterioro que preocupan a la ciudadanía.
"Se ha extendido en España una percepción social creciente de deterioro del sistema sanitario que debilita su legitimidad y sin legitimidad la gente no está dispuesta a pagar impuestos, elige opciones diferentes. Se está rompiendo el consenso social sobre el sistema", ha apuntado. De Esteban se ha referido al aumento del aseguramiento privado, que ya supera el 30 %.
Sin embargo, ha recordado que los indicadores objetivos sitúan a España entre los mejores sistemas sanitarios de la OCDE. “El modelo no ha fracasado, tiene problemas muy importantes y son necesarios los cambios”, ha insistido.
De Manuel ha estructurado esos cambios en tres grandes ámbitos. En primer lugar, la financiación, donde ha alertado de una “subfinanciación pública” respecto al entorno europeo y ha defendido la necesidad de reforzar el carácter universal del sistema. “La clave es la redistribución; si no contribuimos todos, esto no lo sostiene nadie", ha apuntado.
En segundo lugar, se ha referido a los recursos humanos, "que son muchos, pero el problema es que han crecido en hospitales y urgencias, pero no en atención primaria, donde se mantiene bastante estanco y además el 45 % de los médicos tiene más de 55 años, es decir que este problema se va a agravar". También ha apuntado la necesidad de atraer y retener talento. "Que los mejores decidan trabajar en el sector público", para lo que hace falta "flexibilidad, conciliación, condiciones laborales, desarrollo profesional... muchas cosas que se ahora abordan de una manera muy burocrática y simplona", ha considerado.
Esteban de Manuel Keenoy también ha advertido sobre los riesgos de una relación mal regulada con el sector privado. “No hay evidencia de que sea más eficiente o de mayor calidad, y existe el riesgo de selección de pacientes y desplazamiento de costes hacia la pública”, ha señalado.
En el plano organizativo, ha coincidido con Bengoa en la necesidad de integrar niveles asistenciales y potenciar la coordinación, especialmente ante el aumento de enfermedades crónicas. “El sistema actual está fragmentado y eso genera ineficiencias y problemas para los pacientes”, ha indicado.
Asimismo, ha destacado el papel de la digitalización y la telesalud, aunque ha adverdido de que no deben limitarse a sustituir consultas presenciale, sino que tienen que servir para transformar los procesos asistenciales.
Finalmente, ha introducido el concepto de “inteligencia del sistema”, optimizando las decisiones clínicas, enfocando la salud poblacional y ponderando lo que valoran los pacientes.
"Todo esto es imprescindible, junto con muchas otras cosas, para recuperar la confianza y el apoyo social sin la que no vamos a poder mantener este sistema que en estos 40 años ha dado un resultado magnífico", ha finalizado.