La ganadería volverá a ocupar un lugar central de la Feria de Otoño de Biescas después de dos años de ausencia por las enfermedades que han afectado al ganado bovino y ovino. La 33ª edición del certamen, que se celebrará este sábado y domingo, 24 y 25 de octubre, recuperará la exposición de vacas, ovejas y cabras, una de las señas de identidad de una cita que combina la actividad agroganadera con la promoción de los productores, la artesanía y la cultura del territorio.
"El ganado ha sido, es y será la esencia de nuestra feria", ha destacado este martes Isabel Manglano, concejala responsable del certamen, durante la presentación de una edición, en la que han participado también Lorena Cajal, alcaldesa de Biescas, y Carlos Sampériz, diputado provincial de Cultura. La organización ha previsto alrededor de 45 vacas, seis yeguas con sus potros, seis lotes de oveja rasa aragonesa, dos de churra tensina y uno de cabra pirenaica. La exposición bovina incluirá animales de las razas Parda de Montaña, Pirenaica, Fleckvieh, Charolesa y Limusín.
"Estamos muy satisfechos con el interés mostrado por las diferentes asociaciones ganaderas y sus ganas de dar a conocer la gran labor que realizan con sus animales", ha señalado Manglano, que ha reconocido también el esfuerzo que supone trasladar los ejemplares hasta Biescas. La recuperación de esta parte del programa ha obligado a reorganizar los espacios de la feria, ya que hasta julio los ganaderos todavía recibían indicaciones de que no movieran los animales por la situación sanitaria. La organización ha trasladado algunas actividades a la plaza del Mercado y ha reservado para las vacas una carpa de 450 metros cuadrados que inicialmente se había previsto destinar a otras propuestas.
La recuperación ganadera será uno de los grandes atractivos de una feria que también mantiene su apuesta por la agroalimentación y la artesanía, con el queso como protagonista en este certamen.
El recinto situado en la zona polideportiva acogerá a 101 expositores, entre productores y artesanos textiles, de la madera, la cestería, la cerámica, la joyería y el cuero. La oferta gastronómica incluirá aceites, repostería, miel, conservas, embutidos, setas, trufas y azafrán, además de vinos, patés y cervezas artesanas. "Y nuestro producto estrella, el queso, en esta zona dedicada a la agroalimentación, con un total de 27 estands. Tampoco faltarán, por supuesto, los vinos, los patés y las cervezas artesanas", ha explicado Manglano. La demanda ha vuelto a superar la capacidad disponible y la organización ha tenido que dejar fuera más de 80 solicitudes por falta de espacio.
El concurso quesero volverá a celebrarse el sábado por la mañana. Los participantes que opten al certamen presentarán sus elaboraciones ante un jurado técnico liderado por Juan Barbacil, que seleccionará cuatro quesos.
El segundo recinto ferial está situado en la plaza del Mercado, un espacio que se ha añadido este año para la realización de las actividades musicales y espectáculos infantiles. Y el tercer recinto ferial es el instalado en el parquin de La Conchada, dedicado a la ganadería, donde también se realizará una degustación de carnes autóctonas. "En este recinto contaremos con la exposición de ganado equino con la raza hispanobretón, así como una exposición de perros mastines del Pirineo. Y, por fin, tras dos años de ausencia debido a las enfermedades que afectaban tanto al ganado bovino como al ovino, contaremos con una exposición tanto de vacas como de ovejas y cabras".
Manglano ha defendido que la feria debe servir para dar visibilidad al tejido económico local y a las actividades que sostienen el territorio durante todo el año. "Queremos lograr una desestacionalización del turismo que acogemos, a la vez que potenciamos y damos a conocer la importancia del sector agroganadero en la zona, del comercio de proximidad y de los pequeños productores y artesanos", ha explicado.
La promoción de la ganadería extensiva también se trasladará a la mesa. En el recinto ganadero se celebrarán degustaciones de carne de ternera de raza Parda de Montaña, cordero churro tensino y potro hispanobretón, ejemplares de razas autóctonas criadas en extensivo en el Pirineo.
La agenda comenzará el viernes 23, con una actividad para las personas mayores en la residencia de la tercera edad, organizada con la colaboración de Cruz Roja Española. Por la tarde, el Centro Cultural Pablo Neruda recibirá un taller de fotografía sobre el paisaje otoñal impartido por el fotógrafo Iván Antolín y, a las 19.00, una presentación de casos clínicos de ovino y caprino a cargo del Colegio Oficial de Veterinarios.
Durante el fin de semana se celebrará la 22ª edición del Concurso de Otoño y habrá juegos tradicionales, paseos en poni, una exposición micológica y talleres para el público familiar, además de una charla visual sobre setas comestibles y tóxicas. Iván Antolín presentará asimismo la exposición fotográfica "Primeros vientos", y el artesano local Francisco Jiménez mostrará cómo se elaboran cestas de mimbre.
La música volverá a tener un lugar destacado, con el grupo aragonés Bosnerau Folk, que actuará el sábado por la tarde y la Ronda de Boltaña, que regresará el domingo, fiel a su cita con la feria. Los más pequeños tendrán el espectáculo Bombea el sábado y la propuesta familiar Tom Town West, de Almozandia Teatro, el domingo por la mañana. La clausura llegará con la tradicional ternera asada al espeto, patrocinada por la Asociación Araparda, de la que en anteriores ediciones se han repartido más de mil raciones.
FUTURO DE BIESCAS
La alcaldesa de Biescas, Lorena Cajal, ha apuntado que la feria "es mucho más que un evento, es tradición, es identidad, es economía, es promoción de nuestro territorio. Es una manera de entender el Pirineo y de sentirnos orgullosos de lo que somos", ha afirmado. El Ayuntamiento destina 80.000 euros a la organización y cuenta con el respaldo económico de la Diputación Provincial de Huesca y del Gobierno de Aragón.
Cajal ha aprovechado la presentación para poner el foco en las necesidades de quienes viven en el territorio durante todo el año. "Biescas es mucho más que una Feria de Otoño, es un pueblo en el que vive gente y quiere seguir viviendo aquí los 12 meses del año", ha señalado. La alcaldesa ha reclamado vivienda asequible, servicios públicos de calidad, buenas comunicaciones y oportunidades económicas que permitan a los jóvenes quedarse y a nuevas familias asentarse en el municipio.
"El Pirineo no puede ser únicamente un destino que visitar, tiene que seguir siendo un lugar donde vivir", ha defendido, al tiempo que ha pedido una mayor colaboración entre administraciones y políticas de inversión para los municipios rurales. "El éxito de un territorio no debería medirse solamente por cuánta gente viene a visitarlo, sino también por cuánta gente puede quedarse a vivir en él".
Por su parte, Carlos Sampériz, diputado provincial de Cultura, ha celebrado el regreso de los animales como una recuperación de los orígenes del certamen. "Volver a los orígenes siempre es importante y por eso creo que es un motivo importantísimo de alegría", ha manifestado.
La Feria de Otoño de Biescas nació en 1636 como punto de encuentro para la compraventa de ganado entre los ganaderos de ambos lados de la frontera. Tras distintas etapas, desapareció y fue recuperada hace 33 años por iniciativa de María Antonia Fañanas y Amparo Abós. Desde entonces ha ampliado su programación sin renunciar a la actividad ganadera que le dio origen.