Los San Lorenzo de Karim y otras fiestas
Karim es un chico muy alegre, simpático y divertido, que gusta, además del fútbol, de la diversión en compañía de sus amigos. Es un líder en potencia, no hay más que verlo cómo organiza los partidillos, distribuyendo equitativamente los componentes de cada equipo. Y le gustan las fiestas, las de aquí y las que dejó en Belén.
Al preguntarle cómo prepara las recién concluidas fiestas de San Lorenzo, Karim lo tiene muy claro: “Las pasaré, lógicamente, con mi madre, si bien imagino que estará muy atareada con su trabajo en el restaurante, y, por supuesto, con mis amigos, con los que me ves jugar al fútbol todas la tardes… El año pasado ya disfruté de mi primer San Lorenzo, pero claro, como todavía no dominaba el español, todo me resultaba más difícil. Me gusta ver lo animadas que están las calles, la salida de los toros, por la multitud de gentes que se acumula en torno a la plaza –muy cerca de este parque del Isuela–, las charangas que alegran el ambiente con sus músicas… Y, por supuesto, las atracciones de las Ferias. Ya me lo pasé bien el año pasado, pero este año me lo pasaré mejor, pues tengo muchos más amigos y me conozco todo mejor…”.
Cuando le pregunto si tiene nostalgia de su tierra natal, de sus fiestas, me responde que “claro que sí, en Belén, en Palestina, teníamos muy buenas fiestas hasta que llegó la guerra… En Belén, como podrás imaginarte, son muy importantes las fiestas de Navidad, por ser el lugar en el que la tradición dice que nació Jesús".
La Basílica de la Natividad (donde la tradición dice que nació Jesús) y la Mezquita de Omán, ambas en Belén
"Especialmente para los cristianos, con fechas de celebración distintas para los católicos, ortodoxos y armenios. Pero también nosotros, los musulmanes, nos lo pasamos muy bien, pues la ciudad se llenaba, antes de la guerra, de turistas, especialmente en Navidad, pues es una ciudad de peregrinación para los cristianos ilusionados por conocer el lugar donde nació Jesús, en concreto, la Basílica de la Natividad, y se producían encendidos de luces, desfiles y músicas en las calles y había alegría. Casi todo Belén vive del turismo”.
Pero eso era antes de los atentados del 7 de octubre de 2023 y la represión que vino después y todavía continúa: “Las Navidades del 2023, en las que yo todavía estaba en Berlín, fueron muy deprimentes, no hubo prácticamente turistas. Para las Navidades de 2024 y 2025 yo ya no estaba en Belén, pero por lo que me contaron mi padre y el resto de familia, el ambiente seguía siendo triste y los turistas seguían sin aparecer”.