El Gobierno de Aragón abonará los gastos y las pérdidas por el incendio de Las Peñas de Riglos a comercios, restaurantes y hoteles, agricultores, ganaderos y aquellos negocios que hayan sufrido una merma de ingresos por los más de diez días de fuego en 14.500 hectáreas de terreno forestal calcinado.
Exactamente igual que el consejero del Interior, Roberto Bermúdez de Castro, tranquilizó en sus comparecencias por el hecho de que los gastos de los agricultores y voluntarios habían asumido en su plausible labor de contribuir a la extinción iban a ser abonados por el ejecutivo, ahora reitera que ninguna tienda, establecimiento turístico o explotaciones agroganaderas van a tener que soportar los efectos del incendio en un tiempo especialmente sensible como es agosto para las dos comarcas afectadas.
"Los panaderos, los carniceros, los restaurantes de la zona, los productores agroalimentarios, los agricultores y los ganaderos pueden estar tranquilos que el Gobierno consignará las partidas precisas para que sus negocios no se vean afectados" por la aminoración de sus ingresos a causa de la disminución de la actividad en los pueblos que han sido evacuados.
Incluso, agrega el consejero del Interior, complementará la Diputación General de Aragón aquellos seguros suscritos por los productores primarios que no alcancen la totalidad de las pérdidas.
El mecanismo, añaden desde el Gobierno de Aragón, es tan sencillo como la notificación a los ayuntamientos de las pérdidas directas o por inactividad, para que los consistorios lo comuniquen a la Diputación General de Aragón en una tramitación que esperan sea ágil para evitar los perjuicios a los partiuculares.
Afirma el ejecutivo que incluye las pérdidas en los bienes inmuebles o en las propias granjas. Afortunadamente, agregan, "no se ha producido ningún fuego que haya quemado ninguna casa".
Los negocios y las actividades de los 19 núcleos que fueron evacuados, con 1.046 personas en total en el momento más crítico, podrán de esta manera resarcirse de la limitación total de la explotación de sus tiendas, casas rurales, hoteles, comercios, granjas y fincas. Un sacrificio que toca colectivizar a través de las instituciones a través de los procesos que ya han sido habilitados.