Dos embarcaciones tradicionales, de dos y tres trampos, han completado este domingo el recorrido entre Murillo de Gállego y el puente de Santa Eulalia la 22 edición del Descenso de Nabatas por el río Gállego marcada por las buenas condiciones del caudal, la emoción en el río y una gran afluencia de público.
El presidente de la Asociación de Nabateros d’a Galliguera, Fran Fraguas, ha resumido la experiencia con satisfacción tras completar el trayecto. “Lo hemos pasado muy bien. El nivel de agua era muy óptimo”, ha explicado, dentro de una horquilla que los nabateros sitúan entre 30 y 50 metros cúbicos por segundo y que este domingo se ha situado en torno a 42. Ese caudal ha permitido disfrutar de “unos trenes de olas preciosos” en un descenso que, pese a la tensión inicial, ha dejado buenas sensaciones. “Hemos pasado muchos nervios antes de empezar, pero una vez en el río hemos disfrutado muchísimo”, ha señalado.
El recorrido ha tenido varias dificultades para los nabateros, una de ellas en la llamada lavadora, donde las nabatas han sufrido un golpe en plena maniobra. “Nos hemos dado un topetazo elegante”, ha relatado Fraguas sobre ese tramo en el que el río exige precisión y mantener el temple. A esa complejidad se ha sumado un factor añadido derivado de las lluvias de ayer más arriba de Murillo de Gállego, con el agua turbia ocultando obstáculos. “Las piedras no se ven y hay que tirar de pericia y de memoria, de conocimiento del río”, ha apuntado en referencia a la necesidad de anticipar cada paso en función de la experiencia acumulada.

Uno de los momentos más comprometidos se ha producido en la zona de la cantera, donde un árbol caído por un desprendimiento y se ha quedado a un metro de altura encima de la corriente, lo que ha obligado a reaccionar sobre la marcha. “Hemos intentado evitarlo, pero al final hemos tenido que pasar por debajo”, ha explicado Fraguas. La escena ha requerido rapidez y coordinación. “Nos hemos tenido que tirar al suelo para poder pasar, pero no ha ocurrido nada, más allá de que a un compañero se le ha roto la camisa con las ramas”, ha relatado.
El presidente de la Asociación de Nabateros d’a Galliguera ha hecho un balance "muy bueno, extraordinario”, ha remarcado. También ha destacado el gran ambiente vivido a lo largo del recorrido. Las orillas, los puentes de Murillo y Santa Eulalia y la zona de llegada han registrado una gran masiva. “Creo que es el día que más gente ha venido”, ha señalado, en una jornada acompañada por el buen tiempo y la animación de los Gaiters y Gaiteras de la Tierra Plana.
La edición de este año ha supuesto el bautizo para Paula Cano y Jorge Fernández como nabateros. “Tras el estreno sobre la nabata se le hace el bautismo, que consiste en llenar la boina de agua y tirársela por encima”, ha relatado el presidente de la asociación.
Tras la intensidad del descenso, la jornada continúa con un ambiente más festivo en Biscarrués, sede de la asociación, donde la música toma el relevo con el grupo ERyMI. Allí está previsto también un reconocimiento a Pedro Borau, que fue presidente durante quince años, en un gesto de continuidad dentro de una tradición que sigue muy viva en la Galliguera.