La tercera jornada del XXXIII Curso Internacional de Defensa ha analizado la comunicación estratégica y las operaciones de información. En concreto, el teniente coronel Tomás Quecedo, coordinador de la División de Comunicación en el Cuartel General del NRDC-ESP, se ha referido en su intervención a la comunicación estratégica de la OTAN, la Unión Europea y España.
Su punto de partida ha sido la Guerra de Crimea, un momento en el que la OTAN y la Unión Europa cambiaron su forma de ver el enemigo y el panorama geoestratégico, y se empezó a desarrollar un nuevo concepto estratégico de cómo se hace la guerra y una nueva agenda para llevarlo a cabo.
La guerra cognitiva. Este es el concepto al que se ha referido en su ponencia, en cuyo desarrollo “un aspecto fundamental es tener superioridad informativa. Es decir, ya no se lucha solo en el espacio físico, sino también en una dimensión virtual, de forma que donde se ganan las operaciones y las guerras es consiguiendo una superioridad cognitiva”. En definitiva, en poner el foco en la mente humana como campo de batalla para modificar percepciones, emociones y comportamientos. “El reto no es comunicar más sino comprender mejor el entorno y convertir la información real en valor para el mando y en una ventaja frente al adversario”.
En este nuevo escenario, el teniente coronel Quecedo se ha referido, sobre todo, a la importancia de la superioridad cognitiva, que se ha convertido en el factor crítico para conseguir la superioridad en un conflicto. En este sentido, “lo que ahora se está haciendo en el ámbito de la OTAN es orientar las decisiones actuales para ver los resultados a largo plazo”. En concreto, en su intervención ha hablado de un entorno operativo que mira al año 2040.

En la ponencia ha explicado cómo construir la ventaja cognitiva. En primer lugar, se ha referido a la necesidad de comprender el espacio de confrontación “para anticipar riesgos y entender las posibles consecuencias; no solo se trata de describir la realidad”.
También ha incidido en “proteger y preservar la calidad de nuestras decisiones” y prepararse y entrenarse para operar en entornos de incertidumbre. Y, por último, se ha referido a la necesidad de cooperar, “de asumir que las percepciones públicas y el entorno tecnológico se desarrollan en muchos ámbitos”.
El teniente coronel Tomás Quecedo ha señalado en Jaca que “España está siendo uno de los países punteros en el desarrollo del concepto de dominio cognitivo. Le hemos dado tanta importancia que hasta en el Estado Mayor de la Defensa hay una sección de conducción estratégica que lo está desarrollando y en el Mando de Operaciones es una parte fundamental”.
En concreto, ha proseguido, “se dedican a estudiar a los diferentes protagonistas, no solo al enemigo o a nuestros aliados, sino a quienes pueden ser neutrales o no. Se estudia todo y se ve cómo se puede moldear la opinión pública, que es fundamental para mantener el apoyo y que nuestras tropas sean aceptadas en esos países y, a la vez, tratar de influir en el adversario”.

Finalmente, el teniente coronel Quecedo ha concluido su ponencia con la idea de que la superioridad cognitiva busca “proteger nuestra libertad de decisión mientras dificultamos que el adversario imponga su narrativa. En otras palabras, se trata de mantener la iniciativa intelectual”.
En este sentido, se ha referido a la importancia de “ser capaces de transformar información viable en una comprensión compartida, convertir esa comprensión en decisiones superiores y ejecutar acciones coherentes a una velocidad mayor que la del adversario”.
A modo de conclusión, el ponente ha asegurado que “la superioridad cognitiva de la OTAN y de España se alcanza cuando son capaces de preservar su propia libertad de decisión mientras se reduce la del adversario. Todo ello sin comprometer los principios, valores y estándares democráticos que constituyen la base de su legitimidad y de su fortaleza estratégica”.