El cementerio civil de Huesca ha concentrado este domingo el 90 aniversario de los fusilamientos del 23 de agosto de 1936 y los diez años transcurridos desde la inauguración del memorial dedicado a sus 95 víctimas. Junto a la tapia oeste, escenario de aquellos asesinatos, se han congregado a numerosas personas en una jornada de recuerdo y reivindicación de la memoria, con familiares, investigadores, representantes del movimiento memorialista y ciudadanos que han querido acompañar la cita anual de esta conmemoración.
El acto, organizado por el Colectivo Ciudadano, ha comenzado con un minuto de silencio en recuerdo de los 95 asesinados y, con ellos, de todas las personas represaliadas en Huesca desde los primeros fusilamientos de agosto de 1936 hasta los últimos ejecutados en enero de 1945. Diez años después de la colocación del memorial, la intención de los organizadores sigue siendo que los nombres no se pierdan y que la memoria permanezca vinculada a las personas que hay detrás de cada una de esas cifras.
Víctor Pardo, portavoz del Colectivo Ciudadano, ha recordado que cuando se inauguró el memorial, el 23 de agosto de 2016, promovido por esta asociación, "en el discurso de inauguración ante varios cientos de personas, apelábamos al derecho y el deber de memoria hacia las víctimas del fascismo" con el núcleo del pensamiento del colectivo: "Solo habremos muerto si vosotros nos olvidáis". Diez años después, ha subrayado, "nosotros no olvidamos".
Aquel memorial fue posible, ha recordado Pardo, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Huesca de entonces y a las aportaciones económicas de numerosas personas. En las "chapas de metal adosadas al corazón del muro de la tapia donde se fusilaba a mansalva" se recogieron los nombres de las víctimas de la represión conocidas en aquel momento. "Ahora sabemos que hay más nombres por inscribir", ha señalado.

El aniversario ha servido también al Colectivo Ciudadano para reclamar el cumplimiento de compromisos adquiridos hace una década por las instituciones, entre ellos la creación de una ruta de la memoria urbana y otra periurbana vinculadas a espacios como el propio cementerio civil y Las Mártires. Pardo también citado que el Gobierno de Aragón "estaba decidido a integrar en los planes de estudio el conocimiento de la Segunda República, la Guerra Civil, la dictadura, el exilio, la represión... También se comprometió a la eliminación de vestigios franquistas de toda índole. Una directora general de Patrimonio se comprometió en este lugar, otro 23 de agosto, a aplicar la Ley de Memoria Democrática hasta sus últimas consecuencias. Pero todas estas oportunidades han sido deliberadamente perdidas al final", ha señalado.
Ha definido el balance memorialista como "contradictorio", y el futuro, "al menos en el aspecto institucional, parece muy oscuro". Como ha apuntado Pardo, "donde había una Ley de Memoria Democrática de Aragón, hoy se inscribe un denominado Plan de Concordia, un guión calculadamente alicorto y sesgado que elude hablar del golpe de Estado que provocó la guerra, el franquismo y la dictadura, elogiando al tiempo la inmodélica Transición y nombrando solo a las víctimas del terrorismo. ¿Acaso los 95 asesinados el 23 de agosto de 1936 no son víctimas? -ha preguntado- ¿No son víctimas todos los asesinados, tanto extrajudiciales como producto de las inicuas sentencias de consejos de guerra que produjeron muerte y terror hasta 1945? ¿Y la brutal represión de los derechos humanos, a qué suerte de Plan de Concordia debería escribirse? ¿Qué clase de concordia siembran el PP y Vox en Aragón con sus políticas reaccionarias, xenófobas, clasistas y de prioridad nacional? Eso no es concordia, es apología de la amnesia histórica y el negacionismo, es discordia y desavenencia, es odio", ha lanzado.
Frente a ese balance crítico, el portavoz del colectivo ha reivindicado algunos avances logrados a través de la aplicación de la legislación estatal. Entre ellos ha citado las actuaciones de la Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática de Huesca y los procedimientos destinados a reconocer y reparar a determinadas víctimas de la represión.
Pardo ha repasado que los tribunales han declarado ilegales e ilegítimas las actuaciones que llevaron al paredón al médico Alfonso Gaspar y Soler, el que salvó de la muerte a Franco en la Guerra de África, y también al juez Juan Guidó Pitarch. Están en proceso los expedientes relativos al alcalde Manuel Sender Garcés, la reparación del sastre Sebastián Monpradé Pardo, del farmacéutico y profesor Jesús Gascón de Gotor, de quien fuera el responsable de Correos Domingo Lasaosa Mored y del tipógrafo y concejal fundador de la primera agrupación socialista de Huesca, en septiembre de 1931, Martín Aínsa Pinal. Familiares de algunas de estas víctimas han participado en el acto.
"También han sido reparados por la justicia -ha continuado Pardo- Ramón Acín y su compañera y esposa, Concha Monrás. En este caso hay que señalar que el Ayuntamiento de Huesca, a propuesta del PSOE, ha adoptado el acuerdo de nombrar hijo predilecto a Ramón y a Conchita Monrás, que nació en Barcelona, hija adoptiva. Mucho me temo, no obstante, que no lleguen a prosperar los reconocimientos", ha añadido en referencia a que en noviembre de 2023 el pleno aprobó incoar el expediente para declarar hijo adoptivo póstumo a Paco Ponzán, pero sobe el que no se ha sustanciado el nombramiento.

El acto ha continuado con la lectura por parte de asistentes al acto de los nombres de los 95 fusilados en este día de hace 90 años, 89 hombres y seis mujeres. Modesto Arjona, también miembro del Colectivo Ciudadano, ha explicado la decisión de modificar el orden alfabético del listado de víctimas con el objetivo era alejarse de la frialdad de un documento de archivo y devolverles una dimensión humana. "Vimos que podía ser un momento de que detrás de un número, que es lo que se habla, de 95, hay personas", ha explicado.
Arjona ha defendido la necesidad de compatibilizar la dimensión colectiva de la memoria -las decenas de miles de personas que todavía permanecen en fosas sin identificar- con la identificación individual de quienes fueron asesinados. Poner nombre y apellido, ha señalado, "humaniza mucho esta necesaria memoria y recuerdo".
Como ha detallado Víctor Pardo, la relación incluye perfiles muy diversos, como un joven labrador de 17 años, jornaleros, albañiles, abogados, pintores, panaderos, modistas, ingenieros, un médico, comerciantes y seis maestros. Precisamente en la historia de estos últimos se detuvo después Pardo, para mostrar cómo la represión también alcanzó a quienes habían convertido la educación y la extensión de la cultura en uno de los ejes de la Segunda República.
Entre los nombres mencionados estuvo Valeriano Estaún Ramón, hijo y hermano de maestros, acusado de ser socialista y posteriormente depurado; José María Gracia Bretos, secretario y vicepresidente de FETE-UGT, detenido en su domicilio y asesinado al día siguiente junto a Jesús Gascón de Gotor; Jesús La Torre Clavería, de 25 años; José Sarasa Juan, natural de Almudévar y de 24 años; Inocencio Tolosana Alayeta, de 22 años y militante de la CNT; y Manuel Soneiro Casasnovas, de 24 años, alumno de Ramón Acín en la Escuela de Magisterio y detenido pocos días antes de su asesinato.

La lectura de estos nombres ha servido para reconstruir vidas concretas frente al riesgo de que la dimensión numérica del episodio termine ocultando la tragedia humana. Esa misma idea ha atravesado la intervención de Víctor Juan, director del Museo Pedagógico de Aragón, que ha planteado una pregunta aparentemente sencilla: "¿Por qué mataron a 95 personas?" Su respuesta ha sido que "para sembrar el miedo. El miedo se extendió en la ciudad y se extendió en el país", ha afirmado.
Pero su reflexión ha querido ir más allá de las razones políticas o de los expedientes y detenerse en quiénes eran aquellas personas. "Me dio por pensar que eran exactamente igual que nosotros", ha explicado. "Eran hijos, padres, novios, hermanos, estaban enamorados, se sentían tristes; es decir, eran exactamente igual que nosotros". Para Víctor Juan, esa identificación es esencial para que la memoria pueda transmitirse de una generación a otra y para que deje de percibirse como un episodio lejano y abstracto.
La propuesta que ha lanzado durante el acto ha sido "dolorosa", en sus palabras: imaginar que aquella situación pudiera repetirse hoy. "Hay una guerra civil y es ahora, hoy, aquí, en Huesca. Y esta noche se van a llevar de casa a la persona que más queremos", ha planteado. Padres, hijos, hermanos, amigos, vecinos o compañeros de trabajo. "Y se los van a llevar de casa. Justo se van a llevar a 95 personas y las van a matar mañana. Eso es lo que pasó con estas 95 personas, que tenían un nombre, que tenían una familia, que tenían unas militancias, que tenían unos compromisos. Y esas vidas fueron arrancadas", ha señalado.
Para el director del Museo Pedagógico de Aragón, comprender esa dimensión humana es una de las claves para transmitir la memoria a los jóvenes. "Solamente lo hacemos si somos capaces de conmover, si somos capaces de que los jóvenes empaticen", ha defendido.
Víctor Juan ha insistido además en que "esto no pasó hace mucho. 90 años es poco rato históricamente. Y esto pasó aquí", ha afirmado. "Cuando vosotras y yo paseamos por el casco antiguo, por el parque, cuando vamos a Las Pajaritas, cuando estramos a comprar en la Confianza, cuando venimos a este cementerio, estamos transitando el mismo territorio que transitaron estas personas el día 23 de agosto del año 36, hace 90 años, en el día más triste del mundo, fueron asesinadas".

La conmemoración ha contado asimismo con música. Chapi y Jaime han interpretado varias piezas, entre ellas la melodía de la caja de música de la casa de Ramón Acín. Víctor Juan ha recordado que Chapi ya participó en un acto memorialista en 2004, con motivo de la colocación de una placa en la Casa Ena. "Ahora está aquí 22 años después con una versión muy conmovedora de esta melodía que sonaba en la caja de música, que sea un homenaje para todos, para todas las víctimas", ha señalado.
Durante la ceremonia se ha reivindicado también la figura de Ramón Acín, se ha leído la letra de "Retrablo del Prendimiento", de La Ronda de Boltaña, y la sobrina nieta de Jesús Gascón de Gotor ha compartido el final de una carta de su tío abuelo en la que reclamaba justicia para su hermano.
El acto ha incluido una ofrenda floral y con la invitación a recorrer el cementerio para depositar claveles en distintas tumbas. El cierre ha vuelto a situar la memoria en el centro de un acto "tan entrañable y tan lleno de sentido, tan justo y tan necesario", ha dicho Pardo antes de emplazar a los asistentes al próximo 23 de agosto. "Muchas gracias por recordar, porque tenemos derecho a la memoria y tenemos obligación de la memoria".