La manifestación de educación exige el cese del inspector jefe para abrir una nueva etapa

Docentes y estudiantes reclaman diálogo, garantías jurídicas y respeto a la libertad sindical tras más de dos años de conflicto con la Inspección Educativa

Mercedes Manterola y Myriam Martínez
14 de Octubre de 2026
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Cerca de 2.000 manifestantes piden cambios en la Inspección Educativa

Cerca de 2.000 personas han participado este miércoles por la tarde en Huesca en la manifestación convocada por los sindicatos CSIF, CGT, HUSTE-STEA, CCOO, UGT y ANPE para exigir cambios en el funcionamiento de la Inspección Educativa y el cese de su actual jefe provincial, Iñaki Polo. La movilización, que ha reunido a docentes, alumnado, familias y ciudadanos, ha evidenciado el respaldo a los profesionales del IES Ramón y Cajal y el rechazo a unas actuaciones inspectoras que las organizaciones consideran desproporcionadas. El mensaje ha sido inequívoco: la solución al conflicto pasa por la destitución del inspector jefe y la apertura de una nueva etapa basada en el diálogo, la transparencia y las garantías para el profesorado.

La manifestación ha comenzado a las 18.00 horas en la plaza de Santo Domingo y ha recorrido el Coso Bajo y los Porches de Galicia hasta desembocar en la plaza de Navarra, donde se ha leído de nuevo el manifiesto de la mañana. Durante el trayecto, los participantes han coreado consignas contra la actual Jefatura de Inspección y en defensa de los docentes, con especial protagonismo para Sergio Martínez, profesor del IES Ramón y Cajal para quien se ha propuesto una sanción de diez meses de suspensión de empleo y sueldo.

"¡Pichi se queda, Pichi no se va!" ha sido uno de los gritos más repetidos, junto a "Iñaki Polo, te has quedado solo" e "Inspector, dimisión". También se han escuchado proclamas como "Que no tenemos miedo, que sí tenemos rabia", en una protesta en la que cada referencia al inspector jefe ha elevado la intensidad de las voces. Las pancartas y los cánticos han expresado el rechazo a la burocracia y a las sanciones que los convocantes consideran injustas, además de reclamar una educación pública en la que los docentes puedan trabajar sin temor.

La lectura del manifiesto ha vuelto a poner el foco en las siete reivindicaciones sindicales: la eliminación de los "mínimos imprescindibles" en Huesca; la unificación de los criterios de Inspección en las tres provincias aragonesas; una revisión externa e independiente de las sanciones cuestionadas; el cese del inspector jefe; un modelo inspector basado en el asesoramiento, la prevención, la mejora y el acompañamiento; el reconocimiento de la dignidad profesional y la autonomía del profesorado; y garantías efectivas para ejercer la libertad sindical y los derechos fundamentales sin represalias.

Los representantes sindicales han insistido en que la independencia de la Inspección Educativa no puede confundirse con la ausencia de responsabilidad y han reclamado que sus actuaciones se ajusten a los principios de legalidad, transparencia y objetividad.

También han reiterado la necesidad de investigar las posibles irregularidades con garantías, unificar los criterios de aplicación de la normativa y revisar las sanciones impuestas en procedimientos controvertidos. Entre los ejemplos citados figuran apercibimientos a responsables de centros y docentes por actuaciones que, según las organizaciones, no justificaban medidas de esa naturaleza.

Otro de los reproches se ha dirigido a la falta de respuesta de la consejera de Educación a la solicitud formal de reunión presentada por los sindicatos antes de la huelga. Las organizaciones han reclamado que la Administración atienda sus demandas y adopte medidas que permitan recuperar la confianza de los profesionales. La convocatoria ha mantenido así el carácter de protesta laboral, pero también de reivindicación de garantías jurídicas, libertad sindical y reconocimiento del trabajo docente.

Tras la lectura del manifiesto, tres de los seis alumnos del IES Ramón y Cajal organizados bajo el nombre de "Libres de censura" han vuelto a tomar la palabra para expresar su apoyo a Sergio Martínez y reclamar protección para el profesorado. Los estudiantes han advertido de que la situación también afecta al alumnado, que necesita docentes capaces de impartir sus clases con dignidad y sin miedo a posibles sanciones.

"Hoy estamos aquí para defender la educación pública, a nuestros profesores y profesoras, y sobre todo defendemos la libertad de expresión porque la educación no puede constituirse sobre el miedo", han manifestado. Los jóvenes han rechazado que se sancione a un docente por expresar una opinión o ejercer su labor sindical y han pedido la retirada inmediata de las medidas que consideran desproporcionadas o, en su defecto, la dimisión de los responsables. También han reivindicado la capacidad de movilización de los adolescentes y la fuerza de la unión entre estudiantes de distintos centros.

La intervención ha concluido con un agradecimiento por el respaldo recibido y un llamamiento a la Administración para que atienda las exigencias planteadas. "El apoyo es inmenso y esperemos que la Administración tome nota y haga lo que tiene que hacer, que es cambiar todo lo que hemos exigido y el cese al inspector jefe", han señalado. El acto ha terminado con nuevas expresiones de apoyo a la educación pública y a los profesionales que la sostienen.

La jornada ha dejado un mensaje común entre sindicatos, docentes y estudiantes: el conflicto no se resolverá sin un cambio en la Jefatura de Inspección de Huesca. La reclamación de una nueva etapa, asentada en el asesoramiento a los centros, la prevención y el respeto a los derechos de los trabajadores, ha vertebrado una movilización que ha trasladado a las calles el malestar acumulado durante más de dos años.