La Policía Nacional ha detenido a dos integrantes de un grupo organizado dedicado a robos en viviendas que actuaron en dos pisos en la zona de Los Olivos de Huesca. Además de una imagen del portero automático del edificio, la clave para resolver el caso fue el análisis de más de 7.000 matrículas hasta que obtuvieron un vehículo de interés que consiguieron relacionar con un grupo itinerante dedicado a robos con fuerza en viviendas por todo el territorio nacional. La operación que arrancó en Huesca ha permitido esclarecer delitos también en Zaragoza, Vigo y Pontevedra, y ha culminado con la detención en el aeropuerto del Prat de Barcelona de dos de sus principales integrantes, un padre y su hijo, cuando el progenitor trataban de abandonar el país con joyas ocultas entre su ropa.
Los detalles de la operación han sido ofrecidos en una rueda de prensa en la que han participado el, jefe de la Comisaría de Policía Nacional en Huesca, Luis Fernando Ascaso, y el inspector-jefe, jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial, Gabriel Atarés, y en la que se han mostrado parte de los objetos recuperados.
Luis Fernando Ascaso ha explicado que el origen de la investigación se sitúa el pasado 5 de mayo, cuando se detectaron dos robos en domicilios de la zona de Los Olivos. “Se pudo demostrar que esa actuación ilegal la había realizado un grupo criminal organizado de nacionalidad colombiana y de carácter móvil”, ha señalado, en referencia a un tipo de delincuencia que se desplaza entre ciudades, selecciona objetivos y actúa en periodos muy cortos antes de desaparecer.
Ese carácter itinerante, unido a la especialización del grupo, ha marcado una investigación que, en palabras de Ascaso, ha sido “larga y ardua”, aunque con un resultado que ha calificado de “fantástico”. No solo se han recuperado numerosas joyas sustraídas en Huesca y ya devueltas a sus propietarios, sino que también se han vinculado los autores con otros robos cometidos en distintos puntos del país.
El inspector jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial ha detallado cómo operan estas redes, que funcionan como estructuras organizadas en las que cada integrante tiene un papel definido. “Se dedican solo y exclusivamente a delinquir y tienen una especialidad muy concreta”, ha explicado, con funciones que van desde la ejecución directa de los robos hasta tareas logísticas como el alquiler de vehículos o la venta de objetos sustraídos.
En el caso investigado, los autores utilizaban técnicas sofisticadas para acceder a las viviendas sin dejar rastro. Primero, llaman al timbre y si nadie contesta, vuelven a intentarlo un tiempo después "y si sigue sin haber nadie, ya saben que en ese determinado inmueble pueden actuar con libertad", ha señalado Atarés, quien recomienda que se contesten estas llamadas, aunque luego no se abra.
Atarés ha descrito el uso del denominado impresioning, un método que permite abrir puertas sin forzar la cerradura, a través de una técnica que permite hacer un molde de la original. “El morador llega a casa, abre con su llave y piensa que no ha pasado nada”, ya que los ladrones incluso volvían a cerrar con doble vuelta.
Además, otro tipo de delincuentes desordenan todo y en este caso "iban a por a cosas concretas y rebuscaban lo justo, de tal manera que es más sencillo que el morador tarde una o dos horas en darse cuenta del robo, lo que les ofrece tiempo para marcharse de la ciudad. Como además son profesionales, en la inspección ocular no aparecen vestigios que puedan relacionar quién es el autor de ese robo", ha añadido Gabriel Atarés. En uno de los casos se llevaron también una consola, algo poco habitual en este tipo de grupos, que priorizan artículos fáciles de ocultar y vender

La investigación arrancó con una única pista, unos fotogramas captados por la cámara de seguridad un portero automático. A partir de ahí, realizaron numerosas gestiones infructuosas con la delincuencia habitual de Huesca y a través de redes policiales. El siguiente paso, "con una gran laboriosidad, es analizar dentro de los límites legales 7.000 matrículas de vehículos", hasta que se da con vehículo que pertence a una mujer que llama la atención de los investigadores por las circunstancias que rodean la llegada y la salida de ese vehículo de la ciudad de Huesca.
"Tirando del hilo, consiguen saber quién es la pareja de esa mujer y con quién está relacionada" hasta comprobar "que detrás de esta pareja hay un grupo organizado dedicado al robo de pisos. Una vez que tienen las imágenes, identifican a uno de estos dos autores como la persona recogida en el portero automático", ha explicado Atarés. La investigación permite comprobar que los autores son padre e hijo. Los agentes también detectaron que el primero, de unos 70 años, planeaba viajar a Colombia. Se organizó entonces un dispositivo en el aeropuerto de El Prat, donde casualmente el hijo acompañaba al padre y ambos fueron detenidos. “Para la sorpresa de los investigadores, llevaban joyas escondidas entre las ropas”, ha relatado Atarés, además de recibos de establecimientos de compraventa de oro.
Ese hallazgo permitió actuar con rapidez para recuperar parte de los objetos robados antes de que fueran fundidos o revendidos. Los agentes se desplazaron a distintos establecimientos de Barcelona y lograron recuperar joyas sustraídas en Huesca, mientras que otras procedentes de robos en diferentes ciudades ya no pudieron recuperarse por haber sido transformadas.
La investigación ha permitido también vincular al grupo con al menos dos robos en Vigo y otros dos en Zaragoza, donde los detenidos se habían alojado en apartamentos turísticos mientras cometían los delitos. Este modo de operar, que simula una estancia vacacional, es una de las características más habituales de la delincuencia itinerante.
Actualmente hay al menos cinco miembros identificados dentro de la organización, además de otras personas relacionadas que podrían haber colaborado en tareas puntuales como la vigilancia o la venta de joyas. La Policía continúa trabajando para determinar el papel exacto de cada uno y completar la desarticulación del grupo.
Atarés ha subrayado la importancia de demostrar que se trata de una organización estructurada, ya que eso puede agravar las penas. Los detenidos se enfrentan a condenas de entre dos y cuatro años por robo con fuerza en vivienda, que podrían aumentar si se acredita la pertenencia a grupo criminal.

Por su parte, Ascaso ha querido poner en valor el trabajo del grupo de Policía Judicial de Huesca, que ha liderado toda la operación. “Han sido ellos los que se han desplazado a Barcelona, los que han ido a las tiendas de compraventa de oro y los que están esclareciendo los hechos en el resto de España”, ha destacado. Ha incidido en la dificultad de este tipo de investigaciones y en la importancia de haber logrado recuperar los efectos sustraídos.
El jefe policial ha recordado además que los robos en viviendas generan una especial sensación de indefensión entre la ciudadanía, al producirse en el espacio más íntimo. En lo que va de año, hasta el 10 de mayo, se han registrado 16 hechos de este tipo en Huesca, frente a los 15 del mismo periodo de hace un año, de los que ya se han esclarecido nueve.
Por su parte, Atarés ha resaltado que Lo más importante es decir que, en la brigada provincial de Policía Judicial intenta esclarecer absolutamente todos los hechos que se producen en Huesca, lo que requiere mucho esfuerzo. Aunque sea un hecho menor o un hecho especialmente complicado, como es este, el objetivo es esclarecerlo y no dejar ningún caso sin intentar localizar al autor de los hechos", ha remarcado.
