El senderismo continúa siendo la actividad que más rescates genera en la montaña aragonesa y la mayoría de las intervenciones se producen en pleno verano, con condiciones meteorológicas favorables y durante el descenso de la actividad. Estas son algunas de las principales conclusiones del análisis de los rescates realizados en Aragón durante 2025, elaborado por Montaña Segura a partir de los datos oficiales del Servicio de Montaña de la Guardia Civil. Se insiste en la importancia de la planificación y de valorar con realismo la preparación física y técnica antes de iniciar cualquier excursión.
Durante el pasado año, la Guardia Civil efectuó 562 rescates, en los que fueron auxiliadas 865 personas. Aunque la cifra supone 47 intervenciones y 160 personas menos que en 2024, los datos mantienen la tendencia ascendente registrada durante los últimos años y se sitúan por encima de los valores de 2023 y ejercicios anteriores. Del total, el porcentaje de fallecidos es del 4 %. El 48 % sufrió lesiones, mientras que otro 48 % salió ileso.
Montaña Segura recuerda que estas estadísticas reflejan únicamente los incidentes que requirieron la intervención de los equipos de rescate, ya que existen otros accidentes o percances que no llegan a movilizar estos servicios porque las personas afectadas logran regresar por sus propios medios o son auxiliadas por sus acompañantes.
SENDERISMO Y VERANO
El estudio recoge que el 49 % de las intervenciones corresponde a personas que practicaban senderismo, muy por delante de quienes realizaban actividades de alta montaña y crestas (17 %) o barranquismo (9 %).
En cuanto al origen de los accidentes, los tropiezos y las caídas representan el 48 % de los casos, mientras que otro 42 % de los rescates se originan por errores en la toma de decisiones, como perder la ruta, continuar una actividad para la que no se está preparado y no saber regresar.
Este último dato explica que uno de cada cuatro rescates (26 %) se realice a grupos cuyos integrantes están ilesos, pero que han perdido la autonomía necesaria para continuar la actividad o regresar con seguridad.
Como ocurre cada año, la mayor parte de las intervenciones se concentra en los meses de verano. Julio acumula el 19 % de los rescates y agosto el 22 %, de modo que el tercer trimestre del año reúne más de la mitad de todas las actuaciones (52 %). Además, el 45 % de los rescates se produce durante los fines de semana, coincidiendo con la mayor afluencia de visitantes a la montaña.
Llama la atención que el 81 % de los accidentes ocurre con condiciones meteorológicas no adversas, es decir, con cielos despejados o nubosos pero sin precipitaciones, lo que evidencia que la mayoría de los incidentes no está provocada por fenómenos meteorológicos extremos.
También resulta significativo que el 61 % de los rescates tenga lugar durante el descenso, cuando el cansancio acumulado suele favorecer los errores y aumentar el riesgo de sufrir caídas o lesiones.
Respecto al tamaño de los grupos, el informe refleja que en el 34 % de los rescates realizaban la actividad dos personas, mientras que los montañeros que iban en solitario representan el 21 %. Los grupos organizados apenas suponen el 7 % de las intervenciones.
Por procedencia, destacan los practicantes llegados de Cataluña (21 %), seguidos por los de Aragón (17 %), Francia (14 %) y País Vasco y Navarra (12 %). En conjunto, casi una de cada cuatro personas rescatadas era extranjera.
En cuanto al perfil, el 61 % eran hombres y el 39 % mujeres. Los grupos de edad más numerosos corresponden a personas de 18 a 30 años (26 %) y de 51 a 55 años (23 %). Los menores de edad representan el 7 % de los rescatados y los mayores de 65 años, el 8 %.
Otro dato relevante es que solo el 34 % de las personas auxiliadas estaba federada en montaña.
PLANIFICAR, LA MEJOR PREVENCIÓN
A partir de este análisis, Montaña Segura insiste en que una buena planificación continúa siendo la herramienta más eficaz para reducir accidentes. El programa recomienda informarse previamente sobre la dificultad del recorrido, valorar con sinceridad la preparación física y técnica de todos los integrantes del grupo y contar siempre con un itinerario alternativo que permita acortar la actividad si las circunstancias cambian.
También subraya la importancia de adoptar decisiones prudentes durante la excursión, especialmente cuando aparecen dudas sobre la ruta o las condiciones del grupo, ya que buena parte de los rescates corresponde a personas ilesas que han perdido la capacidad de continuar con seguridad. En actividades especialmente exigentes o cuando no se dispone de la experiencia necesaria, Montaña Segura recuerda que contratar los servicios de un guía profesional constituye una de las mejores garantías para disfrutar de la montaña con seguridad.