La construcción de las nabatas entra en su recta final en la Galliguera a la espera del descenso del domingo en su primer año con el reconocimiento de Actividad de Interés Turístico de Aragón que se suma a la declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Tras varias jornadas de trabajo centradas en la construcción artesanal de los distintos elementos, los nabateros y nabateras han comenzado a ligar los trallos para formar los trampos de las nabatas a orillas del río. El trabajo desarrollado mantiene intactas las técnicas tradicionales del oficio nabatero, siguiendo un proceso transmitido de generación en generación.

La jornada de este jueves ha estado marcada por un intenso viento alaniés, típico de Murillo de Gállego, que sopla desde el amanecer hasta el mediodía, que ha acompañado las labores en la playa sin impedir el avance de los trabajos, reflejo del compromiso del colectivo por culminar la construcción en los plazos previstos.
Las jornadas nabateras continúan abiertas a la participación de todas aquellas personas que deseen acercarse a conocer de primera mano este oficio tradicional, que permite observar el proceso de construcción de las nabatas, conversar con los nabateros y descubrir los detalles de una técnica que forma parte de la memoria colectiva del territorio.
Desde la organización se anima a "vecinos, visitantes y público general a participar en los talleres y explicaciones guiadas, una oportunidad única para comprender el valor cultural de esta tradición y su estrecha relación con el río Gállego. La implicación del público contribuye no solo a la difusión del oficio, sino también a mantener viva una práctica que sigue transmitiéndose gracias al trabajo compartido y al interés de nuevas generaciones", señala.
De manera paralela, el programa de las jornadas se completa con distintas actividades abiertas al público. El sábado 25 se celebrará en Santa Eulalia de Gállego la feria de “Los líquidos”, dedicada a productos como la miel, el aceite y el vino, y el día 26 con la actuación del grupo REyMI en Biscarrués, "reforzando así el carácter cultural y participativo de estas jornadas en el conjunto del territorio", apunta.
El domingo tendrá lugar el momento más esperado de las jornadas: el descenso de nabatas entre Murillo de Gállego y Santa Eulalia de Gállego, una recreación fiel del antiguo oficio maderero que constituye uno de los eventos culturales más singulares del calendario aragonés.
"Este proceso colectivo, que combina conocimiento técnico, esfuerzo físico y coordinación, pone de manifiesto el valor de una tradición que sigue viva gracias al trabajo voluntario y al arraigo con el territorio, reafirmando su papel como elemento clave del patrimonio cultural inmaterial de Aragón", indica la organización.
La Asociación de Nabateros d’a Galliguera continúa así acercándose al momento culminante de unas jornadas que, año tras año, reúnen a participantes y visitantes en torno a una de las tradiciones más emblemáticas del Alto Aragón.