UGT y CCOO se movilizan el 1º de Mayo para defender derechos, salarios, vivienda y democracia

La manifestación de ambos sindicatos en el Día del Trabajo ha recorrió el centro de la ciudad y ha alertado sobre el avance de la desigualdad y la polarización

Periodista
01 de Mayo de 2026
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UGT y CCOO toman la calle en Huesca por el Primero de Mayo

UGT y CCOO han llamado a la movilización con motivo del Primero de Mayo de 2026 en un contexto que consideran “decisivo” para las condiciones de vida de la clase trabajadora y para la calidad democrática. Bajo el lema “Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia”, ambas organizaciones sindicales sitúan en el centro de su manifiesto la defensa de los derechos laborales, la cohesión social y el refuerzo democrático frente a la polarización y el avance de discursos que, a su juicio, fomentan la división.

Decenas de personas se han concentrado en la plaza de Santo Domingo desde donde han partido por el Coso Bajo y Alto hasta la plaza López Allué y finalizar en los Porches de Galicia, un recorrido con tres pancartas, una con el lema de la manifiestación del Primero de Mayo, otra en la que se ha reivindicado "Proteger la vida en el trabajo y derechos conseguidos. Ganar más con empleo digno" y la de la HOAC para reclamar "Cuidar el trabajo, cuidar la vida". 

Durante el recorrido se han hecho sonar silbatos y se han corado lemas como "derechos, salarios, vivienda y democracia", "sin sindicato no hay derechos" y "nativo o extranjero la misma clase obrera".

Reunidos en los Porches de Galicia, varios representantes del UGT y CCOO, encabezados por José Antonio Alentá, secretario territorial de UGT Aragón en la provincia de Huesca, y Belén Sancerni, Ssecretaria de Organización de Huesca Occidental de CCOO. El texto alerta de un escenario internacional marcado por la inestabilidad, los conflictos bélicos y el debilitamiento del derecho internacional, con referencias a la guerra en Ucrania y la situación en Oriente Medio. En este marco, reclaman una actuación más firme de la Unión Europea en defensa de los derechos humanos y la paz, así como una respuesta coordinada desde el sindicalismo a escala europea.

En el ámbito interno, los sindicatos advierten del crecimiento de la ultraderecha y del aumento de la crispación política, que asocian a discursos de odio y a retrocesos en derechos fundamentales. Frente a ello, defienden políticas de igualdad, convivencia y respeto a la diversidad, al tiempo que valoran medidas como la regularización extraordinaria de personas migrantes, que consideran necesarias para garantizar derechos y evitar la explotación laboral.

El manifiesto también pone el foco en los principales retos estructurales del país, como la emergencia climática, el reto demográfico o la vertebración territorial, apostando por un modelo productivo basado en energías renovables y empleo de calidad. De manera destacada, sitúa la vivienda como una “emergencia social” que requiere intervención pública para garantizar el acceso a un derecho básico, especialmente entre jóvenes.

En materia laboral, UGT y CCOO reconocen avances recientes en empleo y reducción de la temporalidad, aunque subrayan que persisten dificultades para que amplias capas de la población cubran sus necesidades básicas. Por ello, plantean una agenda centrada en la reforma del despido conforme a la normativa europea, la regulación del trabajo a tiempo parcial, el refuerzo de la negociación colectiva y la mejora salarial.

Asimismo, defienden que los procesos de digitalización y el desarrollo de la inteligencia artificial deben traducirse en mejores condiciones laborales, reducción de jornada y mayor bienestar, evitando un aumento de la precariedad.

El manifiesto concluye con un llamamiento a la movilización social y sindical para avanzar en derechos laborales, vivienda, servicios públicos, transición ecológica justa e igualdad, reivindicando el papel del sindicalismo como herramienta clave para una distribución más equitativa de la riqueza y el fortalecimiento de la democracia.