Santa María de Dulcis, municipio integrado por Buera y Huerta de Vero, ambos en torno al centenar de habitantes, ha celebrado la festividad de San Isidro mirando a la tradición para impulsar el futuro con el apoyo al cultivo de la judía de verde de la segunda población, que engarza pletóricamente con el aceite de oliva virgen extra del Somontano del primero.
Este mediodía han disfrutado sus vecinos de la procesión de San Isidro y la bendición de términos y alimentos, con mucha animación y alegría.
Mariano Lisa, alcalde de Santa María de Dulcis, ha participado en la festividad del patrón de los labradores. "En todos los pueblos donde hay tradición agrícola, San Isidro es fundamental". En Huerta de Vero, se ha centrado la celebración porque "aquí pretendemos potenciar la huerta. El nombre lo tiene y esto eran campos de judías y se cultivaban en Barbastro. Había mucha tradición. El día de San Isidro los judieros preparan el caldero de cobre, hacemos treinta kilos y está cuatro horas prendiendo el fuego".
Se realiza la Procesión de San Isidro con la bendición de los términos y de las judías. "Cada vecino se trae su cazoleta y comen su ración de judías. Llamamos Judías de San Isidro, muy básicas, se hacen con pocas especias: laurel, ajos y un chorro de aceite virgen extra del Somontano que las bendice". Antonio y Joaquín son los judieros, este último heredada la tradición de su padre y el primero de su hermano. Incluso en pandemia se hicieron judías.
En la festividad, protagonizan el apartado de animación un grupo de "músicos que vienen a acompañar la Misa desde Labuerda, Graus y otros sitios de la Ribagorza, hacen las jotas de San Isidro y por la tarde deleitan a todos".
El primer edil asegura que Santa María de Dulcis está en el proyecto de promoción de la huerta. "En Buera promocionamos el aceite y el olivo con el torno que hay allí, y aquí en Huerta trabajamos la huerta. Llevamos años cultivando semillas y variedades autóctonas, especialmente judías, y multiplicando, pero nos faltan personas que se animen a hcer una plantación y apuesten no sólo para autoconsumo, sino para comercializarlo. Dejaríamos la huerta y las semillas a quien se animara. No podemos perder el origen de lo que somos. Tenemos que encontrar de dónde venimos para saber lo que queremos ser. Tenemos que mantener la tradición como sea".