Juanjo y Pili cierran la puerta tras elaborar la última tanda de Quesos de Benabarre

El matrimonio se jubila después de más de treinta años de actividad dinamizadora del territorio y de la gastronomía aragonesa

01 de Abril de 2026
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Juanjo y Pili con su última elaboración de Quesos Benabarre
Juanjo y Pili con su última elaboración de Quesos Benabarre

La Granja La Fondaña de Benabarre, de Juan José Baró y Pilar Marqués, ha pasado a la historia de la más brillante ejecutoria del sector de elaboración de quesos artesanales por el cierre de sus instalaciones como consecuencia de las jubilaciones de sus artífices. Su trayectoria y su personalidad trasciende el mero hecho de ser arietes de la agroalimentación en el medio rural, por cuanto se han erigido en imprescindibles dinamizadores de Benabarre y la Ribagorza, espejo en el que se miran quienes aspiran a emprender conscientes de que los éxitos no conocen de límites.

En la verja de entrada, un cartel apunta: "Cerrado por jubilación. Gracias a nuestros clientes y amigos por vuestra confianza durante estos años". Está escrito el mensaje con un tipo de letra pulcra, cuidada, como a ellos les gusta proceder.

Juanjo y Pilar han hecho popular a la Cabra Mari, la mascota de todos los que piensan en Quesos de Benabarre y empiezan a salivar conscientes de que en esta granja donde han pastado cientos de ovejas se encuentra una de las señas de identidad de la gastronomía oscense de las diez comarcas.

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Pilar y Juanjo han alargado sus días hasta jornadas interminables estiradas por la necesidad de abarcar las exigencias del buen cuidado de las cabras y de las elaboraciones en las que ellos han sido el mejor departamento de I+D+i para conseguir, experiencia y conocimiento mediante, quesos que han conocido los laureles de grandes premios en ferias españolas e internacionales.

El mercado ha empujado y la Granja la Fondaña se había convertido en un reclamo turístico y en una parada obligada para aderezar la compra de cualquiera de los quesos con la amabilidad de los dos autores de este milagro. Las visitas enamoraban a los niños y a los mayores, y hacían disfrutar a los consumidores.

Cartel de cerrado por jubilación en la Granja Fontaña
Cartel de cerrado por jubilación en la Granja la Fondaña

Variedades como el Queso de Benabarre que es la joya de la corona y el producto primigenio, el de romero que acaricia el paladar de manera sutil, el San Medardo, el Pirineos, el Condes de Ribagorza y el Montsec que ponen a prueba los paladares más exigentes que demandan matices y robustez han sido aplaudidos por miles y miles de clientes. El yogur de cabra era una consecuencia propia de los tiempos.

Juanjo y Pili se han convertido en adalides de los productos de Benabarre y han impregnado de calidad los restaurantes de la zona, pero es que, además, han sido instructores para el mejor consumo de sus quesos con platos frescos y sugerentes que Juanjo ha elaborado en ferias y demostraciones, ora con buen tomate rosa, ora con orégano, ora con otras combinaciones suculentas.

Con el cierre de Quesos de Benabarre, se despide un icono de los quesos y de la nutrición y gastronomía de nuestra tierra. El resto de productores pierde un aliado imprescindible, colaborador y proactivo. Por horas dedicadas, no merecen sino el aplauso para salir del mercado empresarial a hombros. Por talento, su pérdida es objeto de tristeza. Por compromiso, la gratitud se hace eterna y el deseo obligado de que disfruten de una época del júbilo que ha de ser larga y placentera, tanto como alegrías nos han deparado durante treinta años que saben a queso. Y del mejor.

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