Abizanda ha celebrado esta mañana del 11 de enero la fiesta de San Victorián en la ermita del mismo nombre en la Sierra de Arbe y con unos invitados míticos, los langostos que han inspirado las esperanzas y las preocupaciones de los vecinos de Abizanda, congregados junto a muchos visitantes en este icónico lugar. Una tradición inmemorial con su misticismo y enigma.
Daninson Palacio, párroco de Boltaña, ha ensamblado en su homilía la relación de la Eucaristía y del mundo natural con la trilogía legendaria de los langostos. Después de la misa, se ha realizado el ritual de los langostos, con el ánimo que dan las tortas de caridad y el vino que posteriormente al momento fundamental serán repartidas entre todos.
Las tortas se han dispuesto sobre el mantel blanco en el suelo para ser bendecidas y, poco a poco, los insectos han asomado. El párroco ha pedido al señor que la fe y la cultura "permanezcan unidas" y ha bendecido las tortas: "Que las cosechas venideras sean fructíferas para el beneficio de todos ustedes". Dicho y hecho, al aroma del dulce de anís y del vino han empezado a llegar los insectos, curiosos y ávidos de libar tan extraordinarios manjares.
Ha habido langostos negros y pardos, esto es, buen año de vino y cereal. El alcalde, Javier Labat, se ha congratulado de que "la meteorología ha salido perfecta, el día es buenísimo, la temperatura súper agradable. Hemos podido subir, la pista estaba en muy buenas condiciones".
El primer edil afirma que los langostos han vaticinado la cosecha. "El año pasado vaticinaron cereal y sobre todo salieron muchos verdes, que implica que va a haber olivas. Han acertado totalmente. Este año ha salido lo que más negros, marrones también y algún verde, en ese orden, y ese es el vaticinio".
Entre 300 y 400 personas han disfrutado del ritual, "es una tradición ancestral que sorprende a todo el mundo". El alcalde está orgulloso de la pista que ha sido arreglada y hay aparcamientos, y algunos desde el pueblo han tomado andando una senda "preciosa. No sólo disfrutan de esta tradición, sino de este lugar precioso que es la Sierra de Arbe". Los visitantes proceden generalmente de la provincia, "interesa mucho a los agricultores. Pero también hay gente de otras provincias".