Agustín Lorés viaja con nombre de mujer por la historia del arte en Huesca

El artista conquista al público con una charla participativa y didáctica que rescata a grandes pintoras desde el Renacimiento hasta el siglo XX

Periodista
16 de Abril de 2026
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Agustín Lorés viaja con nombre de mujer por la historia del arte en Huesca. Foto Mercedes Manterola
Agustín Lorés viaja con nombre de mujer por la historia del arte en Huesca. Foto Mercedes Manterola

El salón de actos de la Fundación Ibercaja Huesca se ha transformado este miércoles en un aula sorprendente con la charla de Agustín Lorés, organizada por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en una propuesta que ha conseguido atrapar al público. Bajo el título “¡menudAs artistAs!”, el ponente ha ofrecido un recorrido por la historia del arte a través de mujeres pintoras, combinando rigor, divulgación y una puesta en escena didáctica y entretenida.

Lejos de una conferencia convencional, Lorés ha planteado una experiencia inmersiva en la que el público no solo ha escuchado, sino que ha participado activamente en un relato visual construido a través de sus propias reinterpretaciones de obras clave. El proyecto de Lorés busca divulgar el arte de una forma entretenida, didáctica y accesible, para todos los públicos con un enfoque que acerca la historia del arte a cualquier espectador.

El origen de su proyecto “¡menudoarte!” se remonta a hace más de quince años, aunque su semilla surgió mucho antes, en la etapa profesional de Lorés vinculada a Disney. “Todos los grandes proyectos europeos pasaban por mis manos -ha relatado-. Hice Disney Collection, con la intención de vender productos Disney en las tiendas de aeropuertos en España, pero se hizo muy grande y acabó discutiéndose en Estados Unidos". Trabajó también en una colección muy amplia de cuadros, pero "me di cuenta -ha compartido- de que es extremadamente difícil negociar con Disney y de que quería contar más de lo que podía allí”. Aquella limitación creativa fue el detonante para desarrollar un lenguaje propio.

Reinterpretación de Lorés de 'La lechera' de Goya. Foto Mercedes Manterola
Reinterpretación de Lorés de 'La lechera de Burdeos' de Goya. Foto Mercedes Manterola

Así nacieron sus personajes y reinterpretaciones. Como ha explicado, “lo que hice fue crear figuras lo suficientemente neutras como para poder hacer un discurso de arte, sobre todo para la gente menuda”. Desde entonces, ha construido una colección de unas setenta obras que recorren la historia del arte con un estilo personal, reconocible y pedagógico.

Para exponer su proyecto, ha  mostrado su versión de La lechera de Burdeos, de Goya, una obra que ha utilizado como puerta de entrada a su método. “Con este cuadro puedo contar casi todo lo que se puede explicar del original”, ha señalado. Lorés ha subrayado la complejidad de reinterpretar frente a copiar, ya que entiende que “no solo hay que ver el cuadro, hay que entenderlo. Si no tienes cuidado, te puedes cargar su sentido original”. 

SOFONISBA, TALENTO EN ÉPOCA DE LÍMITES

El recorrido ha arrancado en el Renacimiento con Sofonisba Anguissola, una figura excepcional en su tiempo. En una época en la que las mujeres tenían vetado el acceso a la formación artística, su talento encontró apoyo en su entorno familiar. “Su padre vio que era muy buena y la impulsó, lo que era muy raro. En el Renacimiento, la mujer no podía ejercer trabajos manuales ni, por supuesto, asistir a clases de escritura, dibujo...", ha apuntado. Mostró la obra de su hija a su amigo de Miguel Ángel , quien destacó la capacidad de la artista para mostrar las expresiones.

Sofonisba no solo alcanzó reconocimiento, sino que rompió barreras, ya que fue dama de compañía de Isabel de Valois y el rey le permitió montar su propio estudio. “Fue una mujer totalmente independiente, algo extraordinario entonces”, ha subrayado Lorés.

Sofonisba contó con su propio estudio. Mercedes Manterola
Sofonisba contó con su propio estudio. Mercedes Manterola

Uno de los aspectos más innovadores de su obra es el uso de la mirada y la composición para implicar al espectador. “En sus cuadros hay un juego de miradas muy complejo que te mete dentro de la escena”, explicó. También introdujo paisajes en una época en la que los artistas trabajaban casi exclusivamente en estudio, lo que obligaba a realizar bocetos exteriores.

En este punto, Lorés ha explicado que el artista tenía que fabricar su pintura cada vez con pigmentos que eran muy caros, especialmente el azul. "Era tan caro que cuando se le encargaba un pago al artista venía en contrato cuánto azul tenía que haber en el cuadro. Los mantos de la Virgen María o de los reyes suelen ser azules, porque este color se reservababa para cosas muy importantes".

"Su primer marido murió en un ataque de piratas, en el que solamente murió él. Una cosa muy rara. Luego se volvió a casar con un joven apuesto y apolíneo y ella, que tenía un estudio de pintura, mantenía a las familias de los dos maridos. Fue una mujer totalmente independiente, el primer estudio de pintura que se conoce propio de una mujer", ha trasladado. 

CLARA PEETERS, IDENTIDAD OCULTA EN LOS REFLEJOS

El salto al Barroco ha traído la figura enigmática de Clara Peeters. “No se sabe quién era realmente, porque no hay documentación de ella. Está en los registros de los gremios de pintores y se conocen, por supuesto, sus cuadros. Una mujer que desapareció", ha explicado Lorés.

Especializada en bodegones, Peeters destacó por su capacidad técnica para representar texturas y objetos de lujo. “Investigaba con metales, cristales, alimentos… buscando reflejar la realidad con precisión”, ha indicado.

Uno de los elementos más singulares de su trabajo es la inclusión de autorretratos ocultos en reflejos. “Se pintaba a sí misma en superficies metálicas o brillantes, y firmaba en lugares insospechados, como un cuchillo”, pieza  muy personal en aquella época, que puede encontrarse en muchas de sus obras. Estas firmas fueron clave para atribuirle obras que durante años se consideraron de autores masculinos, porque "no pensaban que los hubiera podido pintar una mujer",

BERTHE MORISOT, UNA MIRADA AL IMPRESIONISMO

La charla ha avanzado hacia el siglo XIX con Berthe Morisot, una de las figuras clave del impresionismo. “En elgrupo inicial de impresionistas estaba Bertha Morisot, pero por ser mujer quedó relegada. Estaba casada con el hermano de Eduard Manet y fue de las que empujaron y crearon el movimiento impresionista. Sin embargo, la historia la ha relegado, dando más prioridad a los hombres".  Berthe Morisot que pintaba los cuadros que podía pintar una mujer en esa época. Cuadros de lo que ocurría de su vida cotidiana. El más famoso, La Cuna, porque es extremadamente difícil de pintar con tonos blancos.

Su obra se centra en escenas cotidianas, especialmente del ámbito doméstico, condicionada por las limitaciones sociales de su tiempo. “Pintaba lo que podía pintar una mujer en esa época”, ha explicado y ha desfacado la obra La cuna por la dificultad de pintar con tonos blancos. “Captaba la luz y el instante con una sensibilidad extraordinaria”, ha señalado.

Lorés habla del impresionismo durante su charla. Foto Mercedes Manterola
Lorés habla del impresionismo durante su charla. Foto Mercedes Manterola

Lorés ha destacado también el cambio que supuso la aparición del tubo de pintura, que permitió salir al exterior y pintar directamente la realidad cambiante.  "Antes tenían todo el tiempo del mundo para recrearse pintándolo todo absolutamente buscando la perfección. Ahora buscan el instante, capturar la luz. Estoy pintando muy deprisa, porque estoy en la naturaleza, pasan cosas; hay cuadros de Van Gogh que tienen insectos pegados", ha apuntado.

Es la época de la revolución industrial y también de la revolución de la óptica. "Los pintores impresionistas sabían que el cerebro interpreta lo que vemos y que los ojos mezclan y buscan las formas en las pinturas. No hace falta que la pintura sea exacta, cuenta con el espectador. Es otra forma distinta de pintar", ha explicado Lorés.  A si juicio, Atraen más este tipo de obras "porque estaban pintando con el corazón. Anfes hay método y en muchas ocasiones son fríos, pero aquí hay fuerza y hay corazón".

TAMARA DE LENPICKA, ESTÉTICA, PODER Y MODERNIDAD

El recorrido ha dado un salto al siglo XX con Tamara de Lempicka, símbolo del art decó y de una nueva imagen de la mujer.  “Fue una mujer rompedora, que vivía en el límite. Trascendió a su propio arte y fue más importante su figura que su arte. Es la primera gran mujer empoderada, orgullosa de sí misma, la primera gran artista", ha afirmado Lorés.

Su estilo, caracterizado por volúmenes rotundos, colores intensos y una estética casi escultórica, reflejaba una personalidad fuerte y provocadora. "Pintaba a las mujeres posando como hombres y a los hombres posando como mujeres, según los cánones clásicos. Adquirió gran fama y fue una pintura muy importante", ha explicado.

Tamara y su autorretrato en Bugatti verde. Foto Mercedes Manterola
Lorés muestra a Tamara de Lempicka y su autorretrato en Bugatti verde. Foto Mercedes Manterola

El cuadro más importante de Tamara de Lempicka es su autorretrato en Bugatti verde. "Le hicieron el encargo de la portada para la revista más famosa de la época para mujeres. Ella no pintó un cuadro, sino que pintó el lujo y el glamour. Y Tamara se hizo superfamosa en todo el mundo y se convirtió en una gran estrella", ha comentado. 

Loréz añadió que Tamara fue una mujer "muy exagerada, excesiva en todo, que se construyó a sí misma. Cuando se hizo mayor se fue a vivir a México y dejó escrito que, cuando muriera, quería que la incineraran y que echaran sus cenizas a un volcán", ha apuntado.

FRIDA KAHLO, EL ARTE COMO AUTOBIOGRAFÍA

Llegados al s. XX, Loréz ha puesto la mirada en Frida Kahlo. "no era una pintora surrealista. El surrealismo es pintar más allá de la realidad, es pintar los sueños -es una definición de la época-, pero Frida pintaba lo que le pasó", ha señalado.  Tras un grave accidente que marcó su vida, comenzó a pintar durante su larga recuperación. “Su padre le adaptó un caballete para poder hacerlo desde la cama”, explicó. 

"Hacía gala de su feminidad. Decía que la mujer es hermosa por sí misma y decidió no depilarse ni maquillarse. Además, le encantaba la cultura de su tierra, la cultura mexicana. Siempre llevaba este tipo de tocados de flores, se retrataba con plantas y también con collares de espinas en el cuello", ha contado,

De su obra, Lorés ha destacado un autorretrato de Frida con collar de espinas. "Es totalmente simbólico. Hay un mono, porque Diego (su marido) le regaló uno, pero le está apretando con un collar de espinas que se le clava y le hace sangrar. También hay un gato, que simboliza la naturaleza que tanto amaba a ella, la naturaleza mexicana. Está rodeado de plantas. Un colibrí muerto, que era el símbolo del amor, porque ella tuvo muchos desamores, y unas libélulas que intentan escaparse", ha relatado..

El público ha participado activamente en la charla. Foto Mercedes Manterola
El público ha participado activamente en la charla. Foto Mercedes Manterola

“Ella misma se sorprendía de su éxito, porque decía: ‘¿quién va a querer comprar esto, si estoy pintando lo que me pasa?’”, recordó.

A lo largo de la charla, Lorés ha ido tejiendo un relato que no solo recorre estilos artísticos, sino también la evolución del papel de la mujer en el arte. Desde figuras reconocidas en su tiempo, como Sofonisba, hasta otras prácticamente borradas, como Peeters, pasando por creadoras relegadas por la historia.

El recorrido ha concluido con Banksy, un o una artista, para trasladar a los niños y niñas en sus charlas que "ahora tienen la oportunidad de desarrollarse por ellos mismos y que luchamos por que no sea ni hombre ni mujer, sino que cada uno sea por lo que hace"

La charla ha adquirido un significado aún más especial al coincidir con el Día Internacional del Arte, una circunstancia que Agustín Lorés ha destacado para reforzar el sentido de una propuesta divulgativa de la historia del arte, que invita a revisarla con una mirada más inclusiva.