Aldonza González muestra en 'Vástagos' una distopía sobre la infancia sin adultos y las preguntas incómodas del presente

La autora especializada en ficción especulativa que utiliza como herramienta para activar el pensamiento crítico desde escenarios futuros plausibles

Periodista
09 de Junio de 2026
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Aldonza González, autora de 'Vástagos'.
Aldonza González, autora de 'Vástagos'.

La escitora y publicista Aldonza González ha participado en la Feria del Libro de Huesca con la novela Vástagos (Editorial Estrella del Norte), su segunda novela tras su debut con Nueve punto cinco (Editorial Abismos), una obra ambientada entre Zaragoza y Jaca publicada en 2021.

La autora se define como una escritora "especializada en ficción especulativa, distopías, ciencia ficción a la vieja usanza, como Margaret Atwood o Fahrenheit, ese tipo de literatura que se leía antes, donde el escenario distópico te sirve para hacerte muchas preguntas”, señala.

Nacida en Cancún y residente en España desde hace dos décadas, afirma haber encontrado en la escritura un espacio propio. “He encontrado una vía de expresión a través de la literatura, específicamente en la ficción especulativa, que creo que aporta mucho porque impulsa el pensamiento crítico a través de distopías y de escenarios de futuros no muy lejanos y probables”, sostiene.

En Vástagos, la autora plantea un escenario extremo. Una pandemia elimina a todos los adultos y deja únicamente a los niños. "Es una historia íntima, pero habla de un mundo sin adultos. La novela comienza con dos hermanos, Via y Óliver, que buscan su lugar en este nuevo mundo”, resume. 

El relato avanza hacia un territorio de preguntas más que de respuestas. González explica que la trama mantiene el pulso narrativo mientras abre reflexiones sobre la educación, la autonomía infantil y los límites de la protección. “A pesar de que la historia es muy dinámica y estás muy pendiente de qué pasa con estos personajes, dentro de la historia hay muchas preguntas”, indica. Entre esas cuestiones sitúa la capacidad real de la infancia para enfrentarse al mundo. “¿Estamos educando a los niños para enfrentarse a un mundo que no es precisamente un mundo donde todos son facilidades? ¿Tienen las herramientas para desenvolverse si no tienen al adulto al lado?”, plantea.

La autora también establece paralelismos con realidades contemporáneas. “Planteo muchas cosas que son paralelismos con tragedias que ya suceden hoy en día, como las infancias abandonadas”, afirma. “Institucionalmente creemos que tenemos todo muy bien montado para proteger a la infancia, pero si rascamos un poco vemos que no es así”, sostiene. “Vástagos, de manera ficticia, va alrededor de estas preguntas”, concluye.

“Toda mi vida he escrito -relata González sobre el origen de su vocación literaria-. El regalo de cumpleaños de cuando cumplí nueve años fue un diario que llevaba mucho tiempo diciéndole a mi padre que me lo comprase”, recuerda. Describe una infancia marcada por la imaginación y la escritura como herramienta de comprensión del mundo. “Volcaba páginas y páginas de historias que me inventaba o que me ayudaban a procesar la realidad”, explica.

El paso a la publicación llegó más tarde. Tardé mucho tiempo en decidirme a publicar, pero para mí ha sido una gran satisfacción porque al final es la manera en la que saco el mundo interior que tengo”, señala. Su objetivo pasa por construir relatos capaces de conectar con el lector. “Me gusta mucho crear historias con las que el lector empatice”, afirma.

Su primera novela, Nueve punto cinco, incorporaba escenarios en Jaca. La elección responde a su vínculo personal con la zona. “Por cuestiones familiares, la visitamos mucho, y me parecía el escenario ideal en un mundo distópico, donde no se puede mover mucho la gente geográficamente, y el mejor lugar para instalar unos laboratorios genéticos punteros”, señala.