El Gobierno de Aragón hizo entrega este miércoles de los Premios al Sector del Libro 2024 para distinguir la excelencia y el compromiso cultural en la región. La Librería Anónima de Huesca fue galardonada por su trayectoria profesional, como un espacio emblemático de encuentro y resistencia literaria. Por su parte, la editorial Prames recibió el reconocimiento al libro mejor editado por el primer tomo de su colección ‘Historia de Aragón'. Diversas personalidades del mundo de las letras asistieron a la ceremonia, donde se subrayó la importancia de las librerías y editoriales locales como pilares fundamentales para la cohesión y transmisión del patrimonio cultural.
El acto institucional se celebró en el Museo Pablo Serrano de Zaragoza, con la presencia de la consejera en funciones de Educación, Cultura y Deporte, Tomasa Hernández, y del director general de Cultura, Pedro Olloqui, encargado de glosar los méritos de los galardonados.
“Celebramos a quienes hacen posible que el libro siga siendo un espacio de encuentro, de conocimiento y de libertad”, afirmó Hernández al abrir su intervención.

“Estos premios nacen precisamente para valorar la labor de nuestros creadores, editores y libreros, un trabajo constante, muchas veces silencioso, pero absolutamente esencial”, señaló, destacando que el sector sostiene una actividad imprescindible para la vida cultural de la comunidad. En esa misma línea, subrayó que tanto Librería Anónima como Prames representan proyectos distintos que comparten “la constancia de quienes sostienen la cultura con oficio y con pasión”.
Al referirse a la librería fundada por José María Aniés el 17 de mayo de 1988, la consejera incidió en su dimensión cultural más allá de la actividad comercial. “Mucho más que un comercio”, expresó, para añadir a continuación: “En la calle Cabestany levantasteis un faro de las letras, un espacio que respira cultura y que acompaña a Huesca desde hace décadas”. Asimismo, definió el establecimiento como un lugar “donde suceden cosas de carácter”, convertido en punto de encuentro, conversación y descubrimiento para varias generaciones de lectores.
En cuanto al premio al Libro mejor editado en Aragón 2024, Hernández puso en valor la trayectoria de Prames desde su fundación en 1989 y recordó que la editorial ha mantenido como principios “la calidad y el respeto por nuestro territorio y por su patrimonio natural y cultural”.
Sobre la obra distinguida, con textos del historiador Alberto Sevilla Conde e ilustraciones de Chema Agustín, afirmó que “es una obra que combina rigor, belleza y una edición exquisita”, y destacó su capacidad para acercar la historia de Aragón a un público amplio.
La consejera enmarcó los reconocimientos en una defensa del papel del libro como herramienta de cohesión y transmisión cultural.

LIBRERÍA ANÓNIMA, PREMIO A LA TRAYECTORIA
La librería Anónima ocupa un espacio de 78 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, con sala de exposiciones en la primera y un amplio escaparate acristalado que recorre toda la fachada. Mantiene un fondo aproximado de 10.000 ejemplares y dispone de página web.
José María Aniés Javierre, nacido en Arbaniés (Huesca) en 1962, inició su trayectoria en la imprenta y librería Aguarón de Huesca en 1978, estudió Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza y abrió la librería en 1988. En esta aventura vital y profesional, comparte la actividad con Marta Bosque, y en las labores de animación sociocultural, con su compañera, Ana Mora.
Agradeció el reconocimiento en nombre de los tres, y lo extendió a la comunidad lectora que sostiene el proyecto. “Y muchas gracias especialmente en nombre de las amigas y amigos que cada día construyen nuestra pequeña librería; sin ellas hubiéramos cerrado la puerta hace mucho tiempo. Somos una comunidad y estamos orgullosos”.
Explicó que la víspera había compartido con uno de los clubes de lectura la dificultad de preparar el discurso. “Les dije que tenía que hablar hoy y que no sabía cómo enfocarlo, así que me han enviado un montón de aportaciones esta noche”.

Mostró su gratitud al jurado y al Gobierno de Aragón, y reconoció expresamente el trabajo de José Luis Acín en el Centro del Libro de Aragón, subrayando su labor de conexión entre autores, editores, libreros y distribuidores.
Además, compartió la satisfacción de coincidir con la editorial Prames, con Sevilla, Agustín y Yuste. "Nos consta el cuidado que ponen en todas las publicaciones y su Aragón en la historia es un claro ejemplo”.
Al reflexionar sobre la trayectoria, evocó a los compañeros de generación que comenzaron a finales de los años ochenta. “Aprendimos un oficio que rápidamente se vio sometido a una transformación impensable. Hemos nacido en un mundo y parece que habitamos en otro; quizás esto es la esencia de la vida”.
Reivindicó la identidad de un proyecto independiente en un territorio de escala modesta. “Somos una pequeña librería en metros cuadrados, en una ciudad no demasiado grande dentro de una región poco poblada, pero contamos con la ayuda de excepcionales creadores, autoras, ilustradoras, escritores, asociaciones culturales y organizaciones sociales activas y potentes animadas por gente generosa con quienes hemos ido trenzando día a día nuestra comunidad”. Recordó que encuentros, presentaciones, exposiciones y actividades de animación a la lectura forman parte de la vida habitual de la Anónima.
Subrayó la vitalidad reciente de la creación literaria. “Hemos tenido también la suerte de vivir la explosión de las letras aragonesas estos últimos años, en que una generación de creadores ha conseguido saltarse todas las barreras y convertirse en referente internacional en ensayo, literatura, ilustración, historia, y han llenado las estanterías de nuestras librerías -y las de muchos países- de libros escritos por nuestros vecinos”. Citó nombres como Irene, Manuel, Sergio, Julián, Elisa o Isidro.

Dedicó el premio a la memoria de tres figuras muy queridas e irrepetibles: Joaquín Campo, editor de Taula; Javi Hernández, escritor, ilustrador y editor de Libros de Ida y Vuelta; y Charles Merigot, librero, editor y autor.
También recordó a los vecinos de la plaza Santa Clara de Huesca, cuyo desalojo coincidió con la comunicación del premio. Explicó que la noticia del galardón coincidió con lo ocurrido en los cuatro bloques afectados, donde alrededor de setenta familias se vieron obligadas a abandonar de manera repentina sus hogares por problemas estructurales en los edificios.
“A ellos dedicamos este premio”, afirmó, tras indicar que, tras casi tres meses de incertidumbre, los vecinos comienzan ahora a ver la luz y a recuperar la esperanza de regresar a sus viviendas.
Cerró su intervención vinculando la idea de trayectoria con la noción de camino, y evocó unos versos de José Agustín Goytisolo: “No sé decirte nada más
pero tú debes comprender
que yo aún estoy en el camino,
en el camino".

COMO ESTAR EN CASA
Fueron muchos los amigos del mundo de la cultura que asistieron al acto para acompañar a los galardonados. La escritora Irene Vallejo recordó que la Librería Anónima fue una de las primeras en acoger la presentación del libro con el que debutó en la literatura. Ese inicio, explicó, la vincula emocionalmente al establecimiento y lo asocia a “todos esos recuerdos entrañables de las primeras veces”.
Vallejo subrayó además su relación familiar con la ciudad. Con raíces maternas oscenses, aseguró que mantiene con Huesca “un vínculo, casi un cordón umbilical”, una conexión que ha girado en gran medida alrededor de la Anónima y de la vida cultural que se articula en torno a ella.
Destacó la “cordialidad” y el “cariño” que se respiran en la librería y afirmó que, desde los primeros pasos de su hijo -que también ha visitado el espacio en numerosas ocasiones-, su familia se ha sentido parte de esa “familia adoptiva”. Con el paso del tiempo, señaló, esa relación se ha convertido en una amistad profunda.
Vallejo observó, además, que Chema Aniés aparece mencionado en el índice onomástico de El infinito en un junco junto a Aristóteles, fruto de un azar alfabético que, según comentó con humor, los sitúa “aproximadamente al mismo nivel”.
La cuentista, escritora y editora Sandra Araguás describió el profundo vínculo que mantiene con la Librería Anónima, a la que definió como uno de los primeros espacios que apostaron por su trabajo. Recordó con especial emoción la presentación de Mi madre es una bruja, el primer libro que publicaron, y destacó el cuidado con el que el equipo preparó aquel acto.
Araguás evocó aquel día en el que Marta Bosque transformó el escaparate con el libro que iban a presentar esa misma tarde, un gesto que, según explicó, simboliza el compromiso y la implicación personal de la librería con cada proyecto.
Para la autora, la Anónima no es solo un lugar de presentaciones, sino un espacio ligado a su vida familiar. Afirmó que allí han crecido sus hijos y que siempre han encontrado las puertas abiertas y un trato cercano. Incluso mencionó la tradición de celebrar el vermú de Nochevieja en la librería.
Comparó la experiencia de transitar por la calle Cabestany sin detenerse en ese espacio con “pasar por la casa de tu abuela y no entrar”, y subrayó la confianza en el criterio librero del equipo. Señaló que, cuando duda sobre qué leer, basta con preguntar a Marta para encontrar el libro adecuado.

El artista multidisciplinar David Liquen expresó su vínculo con la Librería Anónima. Definió su primer encuentro como un “amor a primera vista”, una impresión que, según explicó, permanece intacta con el paso del tiempo.
Para Liquen, la Anónima trasciende la condición de establecimiento comercial y se convierte en referencia personal y cultural. “De hecho, es una de mis cinco librerías del mundo”, sostuvo.

La escritora Marta Borraz definió a la Librería Anónima con una palabra clara: “casa”. Explicó que el equipo la ha acompañado desde el inicio de su trayectoria literaria y que, con el tiempo, esa relación profesional ha derivado en una auténtica amistad.
Borraz aseguró que no podía faltar en una jornada dedicada a reconocer el recorrido profesional del establecimiento y subrayó el vínculo personal que mantiene con sus libreros.
Entre sus recuerdos, evocó el momento en que envió su manuscrito y recibió el respaldo inmediato de la librería. Recordó cómo organizaron un encuentro en Huesca para hablar del proyecto y cómo, en torno a una cerveza, comenzaron a tramar la estrategia para publicar la novela, Años de vida.

El bibliófilo José Luis Melero señaló que la Librería Anónima es su punto de referencia en Huesca y la definió como un espacio genuinamente literario, fiel a una concepción exigente del oficio.
A su juicio, encarna el modelo ideal de establecimiento dedicado a la lectura, centrado en obras con criterio y alejado de dinámicas puramente comerciales. Subrayó su apuesta por títulos pensados para lectores comprometidos y su implicación constante en la organización de presentaciones, exposiciones y propuestas culturales.
Melero afirmó que disponer de un proyecto de estas características supone un privilegio para cualquier ciudad y destacó que, en el caso de Huesca, constituye un valor cultural excepcional.

El editor David Francisco, de Pregunta Ediciones, definió a la Librería Anónima como una referencia “emblemática en Aragón y en toda España”, y atribuyó ese prestigio tanto a su trayectoria como a la calidad humana de sus libreros.
“Es como una habitación de mi casa propia”, aseguró, al describir la sensación que experimenta cada vez que visita el establecimiento. Explicó que se trata de un espacio donde se siente cómodo, donde la conversación fluye con naturalidad y donde existe un interés real por el lector.
También destacó el criterio de selección del fondo editorial, con presencia de sellos independientes y propuestas poco habituales en otras librerías aragonesas. A su juicio, ese equilibrio entre cercanía y rigor profesional explica el reconocimiento recibido por la Anónima.

PRAMES, PREMIO AL LIBRO MEJOR EDITADO
El coordinador de publicaciones de Prames, Rafael Yuste, abrió su intervención agradeciendo al Gobierno de Aragón la concesión del premio y personalizó ese reconocimiento en la consejera en funciones de Educación, Cultura y Deporte, Tomasa Hernández, y en el director general de Cultura, Pedro Olloqui, a quienes atribuyó una apuesta “más decidida” por el sector del libro. Señaló que ese respaldo institucional no solo ha tenido continuidad, sino que ha reforzado la dignificación del trabajo profesional dentro del ámbito editorial, un aspecto que consideró sustancial para el desarrollo cultural en cualquier territorio.
Yuste quiso extender el agradecimiento al jurado, formado por Pilar Aguarón Ezpeleta, José Luis Melero Rivas y Julia Millán Sanjuán, a quienes definió como referentes dentro del sistema cultural aragonés. Subrayó el papel de Pilar como presidenta de la Asociación Aragonesa de Escritoras y Escritores y como autora; el de Julia desde la librería Antígona, como nexo entre los libros y el público; y el de Melero como escritor, bibliófilo y activo cultural.
Reconoció también la labor de José Luis Acín, director del Centro del Libro Aragonés, por la coordinación de estos premios, y destacó la importancia de su trabajo para la articulación del sector.

Al referirse a la obra galardonada, puso el foco en los autores de ‘Historia de Aragón. Tomo I’, el historiador Alberto Sevilla Conde y el ilustrador Chema Agustín, a quienes agradeció haberse embarcado en una “alucinante travesía por la historia de Aragón, llena de rigor, espíritu divulgativo y belleza”. Recordó que ya se han publicado dos de los cuatro volúmenes previstos dentro de esta colección.
Yuste dedicó una mención específica al equipo gráfico de Prames, integrado por Blanca Cortés, Chus Escartín y Ricardo Polo, este último responsable del diseño de la colección y del libro premiado. Señaló que a ellos se deben, en lo relativo al continente, los éxitos formales de las publicaciones de la editorial, y destacó su profesionalidad y capacidad de trabajo en equipo.
Finalmente, trasladó su enhorabuena al equipo de la Librería Anónima de Huesca, al que reconoció el mimo y la actividad cultural que despliega en torno a los libros, y lo definió como uno de los mejores representantes del sector en la comunidad.
El Gobierno de Aragón pone en valor casi cuatro décadas de actividad cultural de la Librería Anónima y la apuesta editorial de Prames por una edición rigurosa vinculada al territorio.