Antonio Santos ha llevado el bullerengue a su obra y presenta durante el mes de octubre en la librería Anónima una exposición de grabados, pinturas y esculturas que reúne una parte de un proceso todavía abierto, y que se completa con dos proyectos editoriales. El artista oscense, ilustrador, escritor, escultor y pintor, ha explicado durante la inauguración el origen de este proyecto y las distintas influencias que confluyen en él.
La aproximación de Santos al bullerengue nació, en buena medida, de sus frecuentes viajes a México y de su relación con Iberoamérica. "Me siento tan mexicano como español, desde hace tiempo ya", ha explicado. En uno de sus últimos viajes conoció a una bailarina de danzas afrolatinas que, como apunta, "me metió el venenillo de lo afrolatino".
Santos se ha referido a las distintas herencias que han dado forma a Iberoamérica, con "lo español, que llega a América con todo su mestizaje, que somos nosotros, más lo negro y más lo indio, que da lugar a toda esa maravilla que es Iberoamérica, Latinoamérica, como lo queráis llamar".
Su interés se dirigió hacia el bullerengue frente a otras expresiones afrolatinas vinculadas a países como Cuba o Colombia, "porque tiene muchas connotaciones del África negra". Como ha recordado, "soy coleccionista de arte negro desde hace 40 años, desde que lo descubrí y me apasionó".
El artista se interesó por el origen del bullerengue en la zona del Caribe colombiano y por los Palenques, los lugares en los que se refugiaban "los negros que escapaban de las plantaciones. Es una zona muy abrupta donde se podían esconder y no ser capturados".
Santos ha expuesto que el bullerengue "nace como una danza femenina en torno a la fecundidad y que utiliza prácticamente solo como instrumentos musicales la percusión". Santos señala los tambores como elementos fundamentales, con "un tambor macho, un tambor hembra", y posteriormente, en algunos casos, las maracas, "pero sobre todo es percusión".
A partir de ahí comenzó a trabajar sobre la idea del bullerengue. El proyecto, sin embargo, fue creciendo hasta superar el punto de partida y conectar con su trayectoria artística. "El proyecto se ha ido complicando porque confluye lo que soy -ha compartido-. Hago un arte mestizo, bebo de todos los artes populares, de toda la artesanía, sobre todo de Iberoamérica", con referencias como los grabadores brasileños, el arte popular mexicano y diferentes manifestaciones procedentes de Colombia. A lo largo de todo este tiempo, "empecé también a comprar objetos de arte y de artesanía de Iberoamérica".
La suma de todas esas influencias ha hecho que la exposición de Bullerengue sea para Santos una parte de un proyecto mucho más amplio. "Mi idea es hacer una exposición grande en la que esté expuesto el arte negro que yo he ido coleccionando, algunas cosas que me gustan, muchas cosas de Iberoamérica y todo eso mezclado con lo que yo he ido haciendo influido o inspirándome en eso", ha anunciado.
Ese futuro proyecto buscará mostrar al espectador precisamente "cómo se establecen una serie de corrientes en una dirección y en la contraria y cómo se va generando, en este caso concreto en mi persona, un arte mestizo en ese sentido".
La exposición que ahora puede verse en la Anónima procede de las primeras obras que Santos comenzó a realizar sobre esta idea y que ya mostró en Madrid. A ellas se han sumado algunos trabajos nuevos "y es una pequeña muestra de un proceso que está en desarrollo".
El artista contempla todavía un recorrido por delante. "Espero que dentro de un año o dos años lo habré ido ampliando mucho y luego eso podrá dar pie a una exposición mucho más grande y hacer una selección de todas esas cosas". Una exposición que, además de mostrar el resultado de ese proceso, tendrá para él una utilidad personal "como reflexión".
"Tengo todo mi taller como suele ser el taller de un artista, vas pintando y lo tienes todo tirado por todas partes. Las exposiciones sobre todo nos sirven para ponerlo todo en orden, organizado y para darte cuenta de lo que has ido haciendo y de por dónde luego puedes seguir".
El trabajo de Santos no se limita, además, a las artes plásticas. En la presentación también se ha detenido en dos proyectos editoriales vinculados a sus linóleos. Durante diez años ha trabajado junto a Jesús Marchamalo en un pequeño libro editado por Nórdica. Se trataba de publicaciones dedicadas a escritores, concebidas como "una pequeña instantánea o una biografía muy sencillita", centrada en aspectos de sus vidas que no fueran necesariamente los más conocidos o destacados. "No los más importantes o los de más relumbrón, por decirlo de alguna manera", ha precisado.
La serie alcanzó los diez autores y ahora Diego Zambrana, director de Nórdica, ha reunido aquellos textos y todos los grabados realizados para ellos. "Al hacerlo nos hemos encontrado con un libro en el que hay 150 linóleos", ha resaltado. "Para mí es un regalazo porque creo que no se había hecho nunca en España hasta la fechaun catálogo de 150 linóleos, no en el sentido de un catálogo de linóleos sino de ilustraciones, de libros con este formato y con estas características".
El segundo proyecto editorial al que se refirió durante la presentación está directamente relacionado con la exposición que ahora ocupa la Anónima. Se trata del cuaderno Bullerengue, publicado por Papeles Mínimos, una editorial madrileña por la que Santos siente especial interés. Su responsable, Imanol Bértolo, está especializado principalmente en la edición de catálogos y ha trabajado para instituciones como el Museo Reina Sofía y el Thyssen. "Creo que Imanol parte de lo que saca de beneficios se lo gasta en hacer estas cosas que son más bien ruinosas. Entonces hace unos libritos muy monos y este le propuse hacerlo de Bullerengue, me dijo que de acuerdo".
El resultado reúne diez linóleos realizados por Santos sobre el bullerengue y un texto del propio artista en el que explica parte del recorrido que ha contado durante la presentación e incorpora la aportación de la bailarina mexicana Marisol López García, especializada en danzas afrolatinas que estuvo en el origen de su acercamiento a este universo. A ello se suma una edición especial preparada por la editorial, una tirada de 30 con un grabado original numerado y firmado.
La exposición Bullerengue, que podrá visitarse durante el mes de octubre en la librería Anónima.