¿Qué sucede cuando la energía vibrante de la danza urbana se funde con la sensibilidad de la danza contemporánea en un mismo escenario? En el corazón del Cosmos Festival, una búsqueda colectiva está a punto de estallar en el Teatro Olimpia. Se trata del encuentro entre los integrantes de Down Huesca y el grupo Elenco, bajo la dirección de Pablo Pérez, en una propuesta que invita a mirar el arte desde un lugar donde las etiquetas pierden sentido y solo quedan los cuerpos en movimiento.
Nadie sabía qué buscaba da nombre a una pieza que derriba fronteras a través de la improvisación y el aprendizaje compartido. En ese recorrido, el impulso nace de algo íntimo. “Bailo como afición porque me gusta y me sale de las venas”, resume Noel Esteban.
El último ensayo antes de la función del Cosmos Festival permite asomarse a la verdad de la propuesta. El certamen se celebrará los días 20 y 21 de marzo, con la representación prevista el sábado a partir de las 18.00 en el Teatro Olimpia. Es en ese instante previo donde se define el tono real del espectáculo.
Detrás de esta iniciativa hay diez años de danza inclusiva impulsados por Pablo Pérez junto a Cristina Pérez. El propio director recuerda cómo comenzó todo: “Lo empecé como voluntario y la verdad que es algo de lo que nunca me arrepiento”. Con el tiempo, la propuesta se ha abierto a cualquier persona interesada.

Esa evolución no ha alterado su base. La convivencia entre personas con y sin discapacidad sigue siendo el eje central. “Siempre hemos hecho mucho hincapié en que hubiese gente con discapacidad y gente que no tiene discapacidad”, explica, defendiendo una inclusión naturalizada.
La creación de este año se articula en torno a una idea compartida. La búsqueda, tanto individual como colectiva, atraviesa toda la pieza, planteada como un recorrido donde cada intérprete se enfrenta a sus propias preguntas desde sus diferencias.
En esta edición se suma además un nuevo elemento. El grupo urbano Elenco, integrado por una veintena de jóvenes, introduce un lenguaje distinto que dialoga con la base contemporánea del montaje. Ese cruce amplía las posibilidades escénicas. “Para nosotros supone una oportunidad de seguir investigando con diferencias de cuerpos y de espacios”, señala el director.

El trabajo se abre también a nuevas miradas. La presencia de Pedro Sohu y Ana Ibarrondo aporta contraste y riqueza creativa. Cuando otras voces irrumpen, el resultado se transforma y gana en energía, como reconoce Pérez al valorar esas aportaciones.
En medio de ese entramado, Noel Esteban sitúa el foco en lo humano. El encuentro con otros participantes forma parte esencial de su experiencia. “Me gusta conocer a gente nueva y enseñar cómo lo tenemos que hacer para que la gente vea que podemos hacerlo”, afirma.
Su mirada adquiere también un carácter reivindicativo. Defiende el derecho de las personas con discapacidad a estar sobre el escenario y hacerlo sin discriminación, situando la danza como un espacio de igualdad.

EL ARTE COMO HERRAMIENTA DE CONEXIÓN
Desde Elenco, María Bitrián describe lo que ocurre desde una dimensión emocional. “Es una pasada cómo se conecta con el arte, con la danza, como es una experiencia completamente inclusiva”, explica, poniendo el acento en la intensidad del proceso.
El aprendizaje atraviesa todo el recorrido. La improvisación y la libre expresión se convierten en herramientas centrales, tal y como destaca la bailarina al subrayar el papel de Pablo Pérez en la construcción del montaje.
Esa estructura permite algo poco habitual. Cada intérprete encuentra su espacio sin jerarquías, generando una conexión orgánica que se percibe desde fuera.
Como balance, Bitrián pone el foco en lo que permanece. El arte como herramienta de conexión entre personas que no se conocían, capaz de generar vínculos a través de gestos y miradas.

El ensayo se revela así como un espacio donde creación y convivencia avanzan al mismo ritmo, y donde la diferencia deja de ser límite para convertirse en impulso.
La cita definitiva llegará el 21 de marzo, Día del Síndrome de Down. Pérez invita al público convencido de que será una experiencia difícil de olvidar.
También Noel lanza su propio mensaje. Anima a disfrutar del Cosmos y a acompañarlos en escena, trasladando la emoción que ya se percibe en este último encuentro.
Cuando se levante el telón, lo que aparecerá no será solo una coreografía. Será una búsqueda donde la danza inclusiva se convierte en lenguaje universal, capaz de emocionar y transformar la mirada del espectador.