Madrid ha vuelto a impregnarse del aroma barbastrense en uno de los encuentros que ya son tradición y exigencia por la vía del placer de disfrutar de una atmósfera enmarcada por los efluvios de la diáspora que no conoce distancias, con un centenar de personas bañadas por el bautizo del agua del río Vero y que las circunstancias de la vida condujeron hasta la capital de España. En ella, se congregaron en el mítico Restaurante Nicolasa, para constatar, entre los efectos de la buena gastronomía y de la hospitalidad, que este movimiento crece en participación y simbología.
En un ambiente de cercanía, orgullo compartido y complicidad entre paisanos, la jornada de este martes 7 de abril quedará para la posteridad por la coexistencia generacional, "una estampa de valor simbólico donde Barbastro dialogó consigo mismo uniendo pasado, presente y futuro", explica David Lafuente, el promotor de todo desde el principio.
Compartieron mantel y vivencias hasta cuatro generaciones de barbastrenses: desde jóvenes promesas de apenas 20 años que inician su andadura profesional en la capital, hasta veteranos que superan los 90 años y representan la memoria viva de quienes un día partieron de la ciudad del Vero para liderar proyectos empresariales, servir al Estado y a la nación, o simplemente ganarse la vida. Un encuentro intergeneracional poco habitual donde los recuerdos y las nuevas aspiraciones se dieron la mano.
MANUEL VILAS E INÉS PLANA
Tras la comida, la jornada constató la pujanza literaria de Barbastro. Bajo la moderación del jurista Manuel Ollé (hijo del recordado José Ollé, impulsor y creador del certamen literario de Barbastro), se celebró la tertulia-presentación. Las plumas más insignes de la ciudad, Manuel Vilas e Inés Plana, mantuvieron una fascinante conversación. Vilas desgranó los secretos de su última publicación, Islandia, mientras que Plana cautivó a los presentes con Los espías y el enigma de Aquiles. La Librería Castillón, desplazada para la ocasión, facilitó la adquisición de los libros a los asistentes.
La nostalgia se hizo tangible con el regalo del reputado publicista y escritor Ildefonso García-Serena, quien ofreció ejemplares gratuitos de El bonete de cuatro picos, una obra ambientada en los años 50 y 60 que transportó a los presentes al Barbastro de su infancia y juventud a través de personajes tan entrañables como reales.
EL ALCALDE Y EL OBISPO
Barbastro respaldó a su "diáspora" en Madrid con la presencia del alcalde, Fernando Torres, y obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, quienes se desplazaron expresamente para compartir este almuerzo-velada y transmitir el afecto de toda la ciudad a sus paisanos afincados en la capital.
El marco fue ideal, el emblemático Restaurante Nicolasa (calle Velázquez, 150), que ha reabierto sus puertas recuperando su esencia clásica, elegancia y su cocina de producto, bajo el liderazgo del maestro Arturo Fernández, que fue anfitrión de lujo, acompañando a la expedición barbastrense durante toda la jornada con la alegría de haber resucitado para Madrid un icono gastronómico. Gracias a las gestiones de Paco Vera, los barbastrenses pudieron disfrutar de este espacio excepcional en condiciones.
EL VINO SOMONTANO, ESTRELLA
El encuentro comenzó con el ya imprescindible vermú Cabecita Loca, cortesía de Víctor Clavería, una propuesta galardonada nacional e internacionalmente. Entre croquetas de jamón y gambón, pinchos de tortilla y el aroma de los arroces (de verduras, mariscos y carnes), los asistentes brindaron con una selección de lujo de la DOP Somontano, gentileza de sus bodegas: el toque floral del Gewürztraminer 2025 de Pirineos, la elegancia del Gran Vos Reserva 2018 de Viñas del Vero, el carácter del Cabernet Cabernet 2019 de Enate y la distinción de dos bodegas pequeñas con grandes vinos, Batán de Salas (Pasotismo Blanco 2023) y Obergo (Antiqua 2018).
Como nota especial, la compañera Leyla Escudero aportó la frescura del Galván Godello 2024 (de su proyecto en la DO Monterrei, Bodegas Daniel Fernández).
Todo mimado hasta el último detalle, lo que significa, en realidad, que ha sido Barbastro el que ha exportado talento y ha contribuido al carácter hospitalario de Madrid. El orden, como corresponde. Cuestión de justicia.