El Sonna Huesca aumenta su oferta con la llegada de agosto y ofrece tres citas semanales durante todo el mes. El primer fin de semana con tres propuestas es el que comienza este viernes, último día de julio, con tres espacios debutantes en el festival. Tras recorrer La Jacetania (Canfranc y Aísa), el certamen se instala en el Alto Gállego para recalar por primera vez en Allué (Sabiñánigo) y Aquilué (Caldearenas), y cerrar el fin de semana en Loporzano, en la Hoya de Huesca.
El viernes llega una de las propuestas más llamativas de la séptima edición del festival itinerante de la Diputación Provincial de Huesca. Es la presencia de Los Hermanos Cubero, históricos músicos manchegos y referencia en toda España del folklore y el folk contemporáneos. Los Hermanos Cubero es el nombre artístico con el que se conoce a los músicos y hermanos Quique (1974) y Roberto (1977) Cubero. Nacidos en Guadalajara, desde sus inicios en 2010 han sido capaces de derribar los prejuicios con los que se topa la música tradicional, llevando su trabajo a circuitos mainstream y encabezando una generación liberada de complejos que reivindica la tradición de manera normalizada.
Los Hermanos Cubero lanzaron el año pasado su séptimo álbum, Cubero bueno, Cubero malo, con el que regresan a la formación básica con la que empezaron. Codo con codo y mano a mano, sin más adorno que voz, mandolina y guitarra. Su estilo es eminentemente acústico y aunque está muy enraizado en la música tradicional, el eclecticismo es una constante en toda su obra, caracterizada por respetar ritmos estructura y métricas tradicionales (seguidillas, paloteos, ruedas, fandangos, jotas, etc.) pero dotando de una dimensión contemporánea a textos y armonías.

El espacio elegido para el concierto de Los Hermanos Cubero es la iglesia de San Juan Bautista de Allué, pedanía de Sabiñánigo en el valle del Guarga, que a última hora sustituyó al emplazamiento previsto en la iglesia de San Martín de Ordovés.
A escasos cinco kilómetros al Este de Sabiñánigo, Allué (860 m.) está situado sobre una elevación que le permite dominar el valle del río Basa o Ballibasa, cuya cabecera es la localidad de Yebra. El reducido caserío está jalonado de chimeneas troncocónicas con espantabrujas en la cumbre y carlinas o cardinchas en sus puertas. El valle del Basa está salpicado de pequeños pueblos como Allué, Osan, Sobás, San Julián, Fanlillo, Espín, Orús y Fablo, donde la despoblación parece que se ha detenido gracias a la carretera Yebra-Fiscal.
Exenta y alejada del caserío está la iglesia de San Juan Bautista, de estilo románico del siglo XII, reconstruida en el s. XVI y rehabilitada por Amigos de Serrablo en las campañas de 1982 y 1983, y en otras posteriores. En la dovela de la portada luce la fecha 1590. También aparece el Agnus Dei (cordero de Dios) que la identifica como propiedad del monasterio de San Juan de la Peña. Es una iglesia abierta, sin ornamentación, que se puede visitar en todo momento.

IDOIPE Y MARÍA RODÉS EN AQUILUÉ
Al día siguiente, el SoNna Huesca se desplaza a la cercana localidad de Aquilué, pedanía de Caldearenas. La pequeña localidad se levanta a 690 metros de altura a orillas del río Matriz, afluente del río Gállego, y a menos de dos kilómetros de Caldearenas. Dividido en dos barrios, en la arquitectura de Aquilué se aprecian las estructuras y características propias de la zona.
Rodeada en sus tres cuartas partes por el recoleto cementerio, protegido por un murete bajo de piedra, la iglesia de la Ascensión del Señor tuvo hasta el siglo XX una casa Abadía de dos cuerpos y muy alargada, que se derribó por hallarse en ruina. En el espacio ganado se generó un amplio jardín arbolado que jalona la entrada y sirve también de mirador y, cómo no, de escenario del Sonna Huesca.

Allí se subirán el aragonés Idoipe y la catalana María Rodés. Dos renovadores de la música popular se unen para un trabajo conjunto sobre el escenario. Actuarán juntos y por separado, acercando la electrónica a la copla y el folklore. Idoipe y María Rodés estrenan Monte Perdido, un proyecto impulsado por el Sonna Huesca en el que los dos artistas abordan la mitología de Las Encantarias, las hadas legendarias de la Ribagorza.
El recital estaba previsto en la inauguración de la edición de 2025, pero una tormenta obligó a su suspensión poco después de empezar. Rodés e Idoipe han creado para el proyecto dos canciones (Monte perdido y Tot el mon) donde confluyen los estilos de ambos artistas. Además de estrenar este doble single, la catalana y el aragonés interpretarán temas propios y realizarán versiones conjuntas.

NICO MISERIA EN LOPORZANO
Y tras la minigira por la comarca del Alto Gállego, el Festival Sonidos en la Naturaleza cerrará el fin de semana en la ermita de Nuestra Señora del Viñedo de Loporzano. Allí ofrecerá su concierto el también manchego (qué semillero musical ha resultado ser La Mancha) Nico Miseria.
Compositor, productor, intérprete y poeta, Nico Miseria, nacido en Ciudad Real y crecido en Almansa (Albacete), ha logrado fusionar su autenticidad como cantante con su faceta de autor y productor, creando un estilo propio, único y fácilmente reconocible. Su música se caracteriza por la sinceridad y la simplicidad, siempre fiel a sí mismo. Su nombre empezó a sonar como productor y hoy ya deja atrás un extenso catálogo propio, compuesto por cuatro álbumes e infinidad de colaboraciones.
Barriovajero Navajero (2019), Tercer Verano del Amor (2021), El Periplo del Héroe (2023) o Yo No Soy Yo (2024) fueron trabajos con los que fue consolidando su autenticidad y celebró por toda España con distintas giras auto gestionadas, siempre manteniendo el carácter de artista independiente.

El espacio debuta también en el Sonna Huesca. La ermita del Viñedo o Virgen de la Viña, como se denominaba antiguamente, se encuentra en un paraje llano, muy cerca de Castilsabás, rodeada de olivares. El conjunto arquitectónico incluye la casa-hospedería, unida al templo, y está bajo la custodia de una ermitaña que vive en ella y la cuida. Los bajos de esta casa sirven para albergar el Punto de Información turística El Viñedo.
La visita se puede completar subiendo a la torre defensiva del antiguo castillo de Santa Eulalia la Mayor (Santolaria), una atalaya desde donde podemos contemplar los mallos de Vadiello y el sur de la Hoya de Huesca.