Una consulta sin psiquiatra y muchas risas con Candil Teatro en la Muestra Joven de Huesca

La adaptación de ‘Toc-Toc’, dirigida por Misael Hernández, mezcla humor y reflexión en una puesta en escena de pequeño formato y gran intensidad grupal

Periodista
19 de Junio de 2026
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Una consulta sin psiquiatra y muchas risas con Candil Teatro en la Muestra de Teatro Joven. Foto Mercedes Manterola
Una consulta sin psiquiatra y muchas risas con Candil Teatro en la Muestra de Teatro Joven. Foto Mercedes Manterola

La XXXIV Muestra de Teatro y Danza Joven de Huesca acogió este jueves la representación de Toc-Toc, a cargo de Candil Teatro, una adaptación de la conocida comedia de Laurent Baffie dirigida por Misael Hernández. Sobre el escenario, un grupo de personajes con trastornos obsesivo-compulsivos comparte una inesperada espera en la consulta de una psiquiatra que nunca llega.

Minutos antes de levantarse el telón, el director confesaba el ambiente que se respiraba entre el elenco. “Están con muchos nervios, pero es parte también del juego”, señalaba, destacando que entre los nueve actores hay tanto intérpretes con experiencia en la muestra como otros que se "van a perder su virginidad teatral”.

La obra, concebida como una comedia, esconde también una mirada más profunda sobre las relaciones humanas. Como explica Hernández, “es una obra divertida que tiene un trasfondo también de reflexión”, ya que, tras la risa, aparecen personajes marcados por el trastorno obsesivo-compulsivo. “Queremos que la gente se divierta y también entre en el fondo de esos personajes”.

La trama sitúa a los protagonistas en la consulta de la doctora Cooper, una eminencia que promete resolver sus problemas, pero que nunca aparece. Esa ausencia obliga a los pacientes a relacionarse entre sí, compartir sus manías y, casi sin darse cuenta, iniciar una especie de terapia colectiva. “No les queda más remedio que empezar a relacionarse, intercambiar opiniones, mostrar sus problemas”, relataba el director, quien define el proceso como “una especie de terapia de grupo”.

A lo largo de la obra, ese grupo de desconocidos va encontrando en los demás apoyo y comprensión. “Se van arropando entre ellos, van creando una especie de equipo”, apuntaba Hernández, quien destacaba que, entre el humor, el humor negro y momentos más emotivos, los personajes avanzan hacia la resolución de sus conflictos.

“Es como también pasa en los talleres, que tiene esta parte de terapia”, señalaba el director, en referencia a la dinámica del propio elenco, formado por personas con trayectorias y vivencias distintas que han tenido que compenetrarse para sacar adelante el montaje.

No ha sido un camino sencillo. Hernández reconocía que el proceso creativo ha estado marcado por dificultades, entre ellas la salida de una actriz por enfermedad cuando faltaba apenas un mes para el estreno y a quien han dedicado la obra. “Lo primero es la salud”, afirmaba. Como explicaba, tuvieron que reorganizar el reparto con la incorporación de una nueva intérprete, "pero como había este buen rollo, esta dinámica y estas ganas de hacerla, lo hemos sacado adelante”.

El resultado es una propuesta de pequeño formato, con una escenografía sencilla y pocos movimientos, pero que exige gran atención por parte de los actores. “Es un teatro coral, donde tienen que estar muy pendientes de las acciones y reacciones”, explicaba Hernández. Más que el movimiento, "tienen que estar despiertos, atentos, alertas, defendiendo su personaje hasta el final”.

Un trabajo que, pese a las dificultades, el director resume como “emocionante” y “satisfactorio”, en un proceso que ha ido superando obstáculos para construir una obra en la que el humor y la empatía van de la mano.

El reparto lo ha formado María José Galindo, Begoña Fuster, Mar Pérez, Yolanda Abadía, Visi Cabrero, Rosa Rodriguez, Mercedes Sus, Sandra Lanuza y Alberto Guillén.

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