Nacido en la pequeña localidad de Lierta (Huesca) al pie del pico de Gratal el año de 1750, encauzando su juventud en los estudios cursados en la Universidad Sertoriana de Huesca, donde recibiría los grados de Bachiller en Filosofía y Cánones, demostrando muy tempranamente su facilidad para los idiomas, llegando a conocer bien el francés, el italiano, el inglés, el árabe, así como destacó su dominio con extraordinaria soltura del latín y griego.
Con un amplio saber, su primera obra será: “Un Elogio de San Isidro Labrador”, Rogativa por escasez de agua, y traslación de su cuerpo , y de las reliquias de Santa María de la Cabeza , canción en verso castellano” que verá la luz en Madrid, en la oficina de Ibarra en 1779, a la que seguirá “Genethliaco, o canción en alabanza del feliz parto de los dos Infantes Gemelos”, en verso castellano, que igualmente es editado en Madrid en 1783, mas una obra curiosa que con el título “Tentativa de aprovechamiento crítico” es firmada con el pseudónimo de “Don Plácido Guerrero”, que posteriormente utilizará con frecuencia y que ya daba a entender todas sus inquietudes.
Ëligiendo el Rey, Maestros para el Colegio Imperial de Reales Estudios de San Isidro de Madrid y conocedor de las cualidades de este altoaragonés, lo eligió para la pasantía de Buena Versión y le concedió la propiedad de la Cátedra Latina en 1795 y la de Sintaxis, encargándosele las cátedras de Poética y Retórica, siendo además por un tiempo Censor interino de teatros, y por sus trabajos se hizo merecedor de ser nombrado miembro supernumerario de la Real Academia de la Historia.
En Madrid, el año 1784, Joaquín Ezquerra, este catedrático latinista y junto a otro aragonés, Pedro Pablo Trullenc, que ocupaba el importante cargo de Portero del Consejo de Castilla, conciben la idea de creación de un periódico-revista que será apoyado por el Conde de Floridablanca y Pedro Rodríguez Campomanes, siendo así, que veía la luz un periódico que romperá con los esquemas trazados hasta esa fecha por la prensa dieciochesca española.
Nos referimos a “Memorial Literario” o biblioteca periódica de ciencias, literatura y artes”, que se apartaba de la crítica social y de costumbres que era el fuerte de Mercurio, Correo Literario y Diario de Madrid, para ser el introductor de la crítica teatral y literaria, además de presentar todos los asuntos relacionados con la cultura, la ciencia y el arte, historia de la literatura española y francesa, historia natural, técnica, química, botánica, geografía, biografía, estadística, demografía, meteorología, educación, medicina, cirugía, agricultura, religión, filosofía, más las novedades bibliográficas, académicas, ensayos de arte y espectáculos, entre otros asuntos. Su publicación era en octavo, con un contenido de 160 páginas que posteriormente se reducirían a la mitad, y su contenido calificado como muy variado y de la mejor calidad frente a otras publicaciones. Resultó un periódico ilustrado, pero no revolucionario; avanzado, pero no heterodoxo, empeñado en la batalla de la “ilustración”.
Paralelamente a sus traducciones, artículos y trabajos en “Memorial Literario”, de este Sertoriano, es digo de estudio su trabajo “Retratos de los Reyes de España desde Atanarico hasta nuestro Monarca Don Carlos III (q.D.g.)”, según las noticias, y los originales antiguos que se han hallado, con sus correspondientes inscripciones del principio, y fin de su reinado, que presenta grabadas por don Manuel Rodríguez, Académico de la Real de San Fernando, especialista grabador de láminas y sellos, unas estupendas láminas de los reyes a los que siguen los sumarios de sus vidas, con gran precisión histórica, dispuestos por D. Joaquín Ezquerra, catedrático de Lengua Latina en los Reales Estudios de esta Corte. esta gran obra sería editada en Madrid, en 3 volúmenes 1782-1788, a la que seguirán varias ediciones en años sucesivos.

Como consecuencia de la Real Orden del 24 de febrero de 1791, por la que se suspendía la publicación de todos los periódicos españoles, para evitar la difusión de las ideas de la Revolución Francesa, provocó la desaparición de la prensa española a excepción de los periódicos oficiales, Gaceta, Mercurio y Diario de Madrid, dejó de editarse este Memorial. Pero Joaquín Ezquerra, que tras la muerte en 1790 de Pablo Trullenc había quedado como propietario y único responsable, gracias al apoyo dispensado por el conde de Floridablanca, volvió a aparecer nuevamente en julio de 1793, siendo la única revista autorizada, si bien lo hizo con el nuevo título de “Continuación del memorial Literario Instructivo y Curioso de la Corte de Madrid”, con el que siguió hasta 1797, año que sufrió una suspensión de la que desconocemos las causas, aunque podríamos aventurar a la situación económica y política de España. Volvería a reabrirse de la mano de Joaquin Ezquerra en el año de 1801, bajo el título de “Memorial Literario o Biblioteca Periódica de Ciencias y Artes”, cediendo la dirección a Pedro María Olivé, aunque se reservaba Ezquerra el derecho y posibilidad de escribir algunos artículos.
Hizo honor a su formación en la Sertoriana de Huesca, con su traducción bilingüe anotada en cuatro volúmenes, primera completa en español de “Los Anales de C.C. Tácito”(1794), y escribió “Arte explicado y gramático perfecto” (1804), al igual que es destacable, su opúsculo en defensa del teatro de Cervantes y en crítica de la antología de Vicente García de la Huerta, “Tentativa de aprovechamiento crítico”.
*Joaquín Ezquerra fue sertoriano y Antiguo Alumno de la Universidad de Huesca.