La Semana Santa llega a La Hoya de Huesca con dos caras distintas. El descanso laboral que ahora se impone periódicamente y las tradiciones religiosas que dieron origen a la fiesta que se alternan ahora con el descanso, el turismo y nieve por la mañana, y los desfiles procesionales, visitas a monumentos y ceremonias religiosas por la tarde. Así pues, cera en los altares y oraciones se reparten estas jornadas con la nieve y el descanso.
No es una comarca a la que se conozca con profusión por sus fiestas o celebraciones de Semana Santa y, sin embargo, está reflejada con amplitud y dignidad, ofreciendo el mérito de sus realizaciones artísticas y la ejemplaridad de sus cofradías, llegando a ofrecer dentro de la región aragonesa matices muy curiosos e interesantes.
La Rompida
El impresionante momento de “La rompida” es una tradición que evoca el temblor de tierra descrito por el Evangelio en el instante final de la expiración del Crucificado. Espectáculo que congrega a visitantes que se unen formando una multitud que guarda respetuoso silencio a la vez que se sumerge en este poderoso ritual religioso-folklórico-festivo. Si bien, en el fondo, a pesar de la espectacularidad del gran momento atronador, bombos, tambores y cajas, aportan el sentimiento que permanece siempre. El sobrecogimiento por la pasión del Señor.
Procesiones
Por otra parte, en la tarde-noche y por las viejas calles, el fervor religioso ligado al arte, es quizá lo más interesante, por los itinerarios parciales de las Cofradías con sus hábitos y capirotes, las imágenes impresionantes de la Pasión, con sus luces, los cofrades, trompetas con sordina, el sonido apagado de las dulzainas que emiten músicas severas o tristes en tono rebajado, matracas y carraclas con el llanto de la madera, los tambores penitenciales aragoneses, cajas que son consustanciales a todo Aragón, redoblando al ”paso de los “pasos”, clamando al mundo entero la tragedia revivida del Gólgota

La pasión
Año tras año, representando la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos de Huesca, este drama sacro, representación que constituye uno de los actos tradicionales de la Semana Santa en Aragón. La Pasión del Colegio Salesiano requiere una preparación minuciosa y 173 personas que ponen en escena el drama.
Cuando una voz atruena: “Al principio, era el Verbo...” y con el inicio del Evangelio de San Judas, el espectador se sumerge en un fundido de luces y vive gracias a unos actores aficionados, en tres actos y veintitrés cuadros, La pasión, obra fundamentada en el Evangelio de San Juan con aportaciones de los otros evangelistas y los textos dramatizados por el maestro de historiadores Durán Gudiol. Pero esta representación no es como un ritual que se produce año tras año, sino como una vivencia nueva y particular de unos días señalados.
La Enclavación
La recuperación de la expresión popular, del sentir del pueblo, en esa “Enclavación” realizada en la plaza de la villa, admirable en la actualidad, en muchos aspectos, desde el histórico cargado de siete siglos, hasta el turístico que se asombra por el fervor y la seriedad con la que se realiza esta piadosa procesión penitencial, que culmina con la “Enclavación”, rompida de la hora con la ascensión de los roncos sones del tambor llenando las calles. Descendimiento silencioso y entierro, momentos que son seguidos por numerosa multitud con respeto y recogimiento.

Vía Crucis
Acto religioso que se celebra fuera de los templos y que cuenta con numerosos fieles que participan durante el recorrido en el cual se reviven con oraciones los misterios de la Pasión de Cristo. En algunas poblaciones adquiere este acto caracteres especiales al caer la tarde, por su recorrido, enclavaciones, penitentes, imágenes que en algunas de ellas acompañan estas procesiones que recorren tortuosas calles de trazado medieval, algunos con anónimo penitente, que ascienden hasta ermita alejadas o bien, hacen recorridos difíciles pero tradicionales.
Conciertos
La música adquiere en estos días un protagonismo especial. El canto gregoriano, polifonía y órgano, adquieren un protagonismo especial con las composiciones sacras, que son interpretadas por las corales polifónicas, pero también por el pueblo que año tras año revive en sus cánticos: las profecías de La Sibila, el drama del Septenario dedicado a Santa María Dolorosa, el Canto del Hijo Pródigo, la Pasión y Muerte de Jesús. Motetes de Cuaresma y el Solemne Miserere.
Oficios
Llegado el jueves, los oficios de esta jornada inauguran en toda La Comarca de La Hoya, otra de las tradiciones: la visita a los monumentos. El paso del tiempo y los cambios en las costumbres se plasman, también, en los monumentos de la Semana Santa. De la espectacularidad de antaño a la sencillez actual, matizada por la historia y características de cada población, de cada parroquia o iglesia. De la sencillez de la clausura conventual hasta la catedralicia, con un recorrido amplio y completo, en el que se puede acceder a algunos templos cerrados al público el resto del año.
Toda una comarca altoaragonesa que trepita en estos señalados días con los sones y rezos de la Semana Santa, en una hermosa conjunción de penitentes, encapuchados y tambores, que acompañan a los pasos procesionales.