El verano del 56

El 66 por ciento prefería las playas, el yodo y el sol y solamente el 32 por ciento la sierra y la campiña

Cronista de la Comarca de La Hoya de Huesca. Académico de la Real de San Luis
01 de Julio de 2026
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Anuncio de Viages Marsans para el verano de 1956
Anuncio de Viages Marsans para el verano de 1956

Cuando la canícula apretaba, hace ya 70 años, el Instituto de la Opinión Pública, que era algo así como el "Gallup" en versión española de los años cincuenta, había realizado una encuesta en torno al veraneo. Por ella, y porque la hicieron pública todos los medios de la Prensa del Movimiento, nos enteramos que aquel año de gracia de 1956 el 49 por ciento de la población española salía cada verano fuera de su ciudad habitual en busca de mejores temperaturas o de un simple cambio de ambiente.

Nos enteramos igualmente de que, preferentemente, esta evasión se realizaba durante los meses de julio y agosto con una duración que oscilaba entre dos semanas y un mes. También se destacó en esa información, para que nos enteráramos bien, que el 66 por ciento prefería las playas, el yodo y el sol y solamente el 32 por ciento la sierra y la campiña, claro que también de una forma muy sucinta y casi, casi, pasando de puntillas, nos decían que solamente un escasísimo 2 por ciento emigraba temporalmente al extranjero de vacaciones. Algún medio aclaró como estas salidas temporales eran por afán cultural en su expresión idiomática.

Excursiones de Verano de 1956
Excursiones de Verano de 1956

La Obra Sindical de "Educación y Descanso" disponía en aquél año de 25 residencias familiares, 11 femeninas, 6 masculinas y 2 ciudades residenciales que se inauguraban precisamente ese año, una en Oviedo y otra en Tarragona. Dieciocho de estas residencias estaban en playa, ocho en montes y cuatro en alta montaña. Otra residencia de la Obra era un balneario y también se podía  optar por el "camping", fórmula ultrafrontera que se comenzaba a implantar en España poco menos que como jardín zoológico de turistas, pero que ya empezaba a interesar a los celtibéricos que veían en esta forma vacacional un veraneo más asequible.

Como datos curiosos aportaremos los costos del veraneo partiendo  de la pensión completa por día y persona en los hoteles en aquél año de 1956: hotel de lujo con un costo entre 195 y 230 pesetas; 1ª A. 155 y 183 pesetas; 1ª B. 115 y 135 pesetas; 2ª. 90 y 105 pesetas y por último la categoría de 3ª con un costo entre 70 y 80 pesetas. En cuanto al camping, se pagaba por utilización de terreno 8 pesetas por día y persona, 32 pesetas por tienda de 4 plazas y día, además de 10 pesetas por automóvil, 4 pesetas por motocicleta y 10 pesetas día en caso de remolque.

Anuncio de las excursiones de verano de 1956
Excursiones de verano de 1956

Las agencias de viajes comenzaron a lanzar "slogans" como aquél que decía.... ¡Haga usted las maletas, que nosotros haremos lo demás!  y la Dirección General de Turismo plagaba la geografía hispana de carteles turísticos y hacía llegar Mapas de Carreteras con "rutas" o "itinerarios" de interés turístico, de evocación histórica, o bien de belleza monumental. Pero sobre todo, la ”DGT” ( como se comenzó a denominar) bombardeaba a los españoles  con cifras y estadísticas relativas al turismo: turistas entrados por carretera, ferrocarril, puertos marítimos, aeropuertos, rutas preferidas, costas elegidas, etc, etc., pues eran datos altamente significativos y reflejaban el aumento anual de los que nos venían a visitar, pero también tenían la doble misión de mentalizarnos y fomentar el turismo interior vacacional, o lo que es lo mismo, el veraneo en España.

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