Un conjunto de diminutos fósiles encontrados hace casi tres décadas en Arén, en la comarca oscense de la Ribagorza, ha permitido identificar una nueva especie de anfibio que habitó la península ibérica hace aproximadamente 66 millones de años, poco antes del impacto del asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios no avianos.
La nueva especie, denominada Synorerpeton ribagorzana, ha sido descrita por un equipo internacional en el que participa Miguel Moreno-Azanza, investigador del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza, junto con especialistas de la Universidade NOVA de Lisboa, el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA).
El estudio, publicado en la revista científica Cretaceous Research, ha sido liderado por Alexandre R. D. Guillaume, de la Universidade NOVA de Lisboa, bajo la supervisión de Miguel Moreno-Azanza y Eduardo Puértolas-Pascual, y ha contado con la colaboración de Hugues-Alexandre Blain.
Un descubrimiento que llevaba casi treinta años esperando
Los fósiles proceden del yacimiento de Blasi, situado cerca de Arén. Fueron recuperados durante una campaña paleontológica realizada en 1997 y comprenden más de 80 restos óseos, entre ellos fragmentos craneales, vértebras y otros elementos del esqueleto.
Parte de este material había sido estudiado anteriormente, pero hasta ahora no se disponía de suficientes evidencias para identificarlo como una especie diferente de las conocidas.
La revisión de los fósiles conservados en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza ha resultado decisiva. "La idea original era que Alex revisara el material en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, ya que sabíamos que había ejemplares sin describir y sin identificar", explica Miguel Moreno-Azanza.
"Él ya estaba trabajando con fósiles similares del Jurásico Superior de Portugal, así que era el mejor candidato para encontrar algo nuevo", añade el investigador.
Un pequeño anfibio con características sorprendentes
Synorerpeton ribagorzana pertenece a los albanerpetóntidos, un enigmático grupo de anfibios extintos que, aunque recordaban por su aspecto a pequeñas salamandras, presentaban características anatómicas muy particulares.
Estos animales, de menos de cinco centímetros de longitud, tenían piel seca y escamosa, garras queratinosas, párpados y un sistema de captura de presas mediante una lengua de proyección rápida, similar al de los camaleones actuales.
Formaron parte de los ecosistemas terrestres durante buena parte del Mesozoico, pero su reducido tamaño y la fragilidad de sus huesos han dificultado su estudio.
La nueva investigación ha permitido reconocer características del cráneo y de las vértebras cervicales que aportan información sobre la evolución de este grupo. Los resultados sugieren que los albanerpetóntidos experimentaron importantes cambios anatómicos a lo largo del tiempo.
"Aún no estamos seguros de las razones, pero esto se traduciría en un cambio ecológico entre las especies del Jurásico y el Cretácico Inferior, que eran más gráciles y con un cráneo alargado, y las especies del Cretácico Superior y el Cenozoico, que eran más robustas y con un cráneo voluminoso", señala Alexandre R. D. Guillaume.
El nombre de la nueva especie constituye también un homenaje al territorio donde fue descubierta. Synorerpeton procede del griego antiguo y puede traducirse como "el animal que se arrastra en la frontera", en referencia al límite geológico entre el Cretácico y el Paleógeno y a la proximidad del yacimiento a la frontera entre Aragón y Cataluña.
Por su parte, ribagorzana hace referencia a la comarca de la Ribagorza y al río Noguera Ribagorzana, que delimita parte de la frontera entre ambas comunidades autónomas.
La Ribagorza, testigo de los últimos dinosaurios
El yacimiento de Blasi tiene especial interés científico por su antigüedad y localización. Los sedimentos que contienen los fósiles se depositaron aproximadamente medio millón de años antes del impacto del asteroide que marcó el final del Cretácico, hace unos 66 millones de años.
Esta circunstancia permite estudiar los ecosistemas que existían en Europa inmediatamente antes de una de las mayores extinciones masivas de la historia de la Tierra.
"Esta zona ha sido muy productiva en el descubrimiento de vertebrados fósiles, con dos nuevas especies de dinosaurios y dos de cocodrilos descritas durante los últimos años. Pero lo que la hace tan interesante es que se encuentra justo debajo del límite Cretácico/Paleógeno que marca la gran extinción masiva producida por el impacto meteorítico", destaca Eduardo Puértolas-Pascual, del IGME-CSIC.
Además de describir una nueva especie, el equipo investigador ha encontrado indicios de que dos linajes diferentes de albanerpetóntidos pudieron coexistir en Europa durante el final del Cretácico.
Los resultados apuntan también a posibles conexiones entre las poblaciones de Europa occidental y América del Norte, mientras que las de Europa oriental podrían haber mantenido vínculos con Asia o con poblaciones europeas más antiguas.
El hallazgo abre así nuevas líneas de investigación sobre la evolución y distribución geográfica de los pequeños vertebrados que habitaron el planeta durante la era de los dinosaurios.