El Drogas ha convertido este sábado el Castillo de Aínsa en el gran templo del rock en castellano con un concierto que agotó todas las entradas varios días antes y reunió a cientos de seguidores llegados desde distintos puntos del país. El recital, uno de los más esperados de la XXXVI edición del Festival Internacional Castillo de Aínsa, confirmó el enorme poder de convocatoria del histórico músico navarro, que casi medio siglo después del inicio de su carrera continúa congregando a públicos de todas las generaciones.
El lleno absoluto comenzó a hacerse visible mucho antes del inicio del espectáculo. Desde primeras horas de la tarde, los aparcamientos de la villa medieval se fueron llenando y las calles del casco histórico registraron un inusual ambiente de visitantes que esperaban la actuación del que fuera cantante y bajista de Barricada. La expectación se trasladó después al foso del Castillo, que presentó un aspecto inmejorable para recibir a uno de los nombres imprescindibles del rock nacional.
El alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo, destacó la respuesta del público y calificó la velada como uno de los momentos más especiales vividos por el certamen. "Ha sido apoteósico. Ver a generaciones tan diversas corear las letras del navarro, el foso a rebosar, el puro ambiente festivalero... Va a ser una imagen imposible de olvidar para quienes hemos tenido la inmensa suerte de vivirlo y sabemos del recorrido de este Festival", señaló.
Poco después de las 22.30 horas, El Drogas apareció sobre el escenario con 'Esperando en un billar', uno de los temas de su etapa al frente de Barricada, dando inicio a un concierto que mantuvo la intensidad de principio a fin. El histórico recinto medieval se convirtió en el escenario de un recorrido por una trayectoria marcada por la autenticidad, la crítica social y la energía que ha caracterizado al músico navarro durante décadas.
A lo largo de cerca de dos horas fueron sonando algunas de las canciones más emblemáticas de su repertorio. Temas como 'Frío', 'Mientras arde tu país' o 'Esta es una noche de rocanrol' desataron la respuesta de un público completamente entregado, que acompañó cada interpretación convirtiendo el concierto en una celebración colectiva del rock urbano.
Lejos de apoyarse únicamente en la nostalgia, Enrique Villarreal, nombre real de El Drogas, volvió a demostrar que mantiene intacta la personalidad artística que lo ha convertido en uno de los grandes referentes del género. Sin artificios y con una puesta en escena centrada en la música, el cantante ofreció un repertorio que recorrió buena parte de una carrera con más de treinta trabajos discográficos, en la que conviven las composiciones de Barricada con su trayectoria en solitario.
El director del festival, Dani Escolano, subrayó la dificultad de condensar una trayectoria tan extensa en un único concierto. "Más de una treintena de trabajos discográficos son difícilmente condensables en un concierto de apenas dos horas, pero ahí reside también la magia de asistir a conciertos de artistas consagrados como es este caso: imposible ver dos veces el mismo espectáculo, imposible sentir siempre lo mismo. Y por eso podemos decir que el concierto en Aínsa ha sido la gran cita de esta edición: brillante e irrepetible", afirmó.
La música continuó hasta bien entrada la madrugada con la actuación de The Bad Fathers, encargados de cerrar la noche en el foso del Castillo. La banda de Sobrarbe tomó el relevo con un repertorio de rock y punk internacional, prolongando el ambiente festivo que había acompañado toda la velada.

La programación del Festival Internacional Castillo de Aínsa continúa este domingo con nuevas propuestas culturales repartidas por distintos municipios de la comarca. Durante la tarde, la escuela francesa de artes circenses Ésacto'Lido ofrecerá en Labuerda el espectáculo de circo contemporáneo RÉTROFUTUR, incluido en el programa transfronterizo POCTEFA EKO.
La jornada concluirá con la actuación de Los Titiriteros de Binéfar, que representarán 'El Jardín de la Alegría' en Abizanda, y con la celebración en Aínsa de la II Feria Vignerons, acompañada por el concierto de Puro Relajo, que pondrá el broche final a un intenso fin de semana cultural en la villa medieval.