“Recurrir a la cultura en momentos de zozobra es una obligación”. Con esta afirmación ha arrancado este jueves la conferencia inaugural de la tercera edición de Cultivar Cultura, la jornada organizada por el Ayuntamiento de Huesca para reflexionar sobre el papel de las industrias culturales y creativas en el desarrollo local. La encargada de abrir el encuentro ha sido Rosina Gómez-Baeza, directora de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo Arco durante dos décadas y una de las figuras más influyentes de la gestión cultural española, que ha defendido la capacidad de la cultura para generar cohesión social, revitalizar territorios y ofrecer respuestas a algunos de los grandes desafíos contemporáneos.
La conferencia ha estado precedida por la bienvenida institucional de la concejala de Economía, Atracción de Inversiones, Innovación y Fondos Europeos del Ayuntamiento de Huesca, María José Cuello, quien ha agradecido la presencia de los asistentes y ha subrayado la consolidación de una jornada que vuelve a reunir a profesionales de la cultura, técnicos de desarrollo local, gestores, artistas y representantes institucionales procedentes de distintos puntos del país.

Antes de dar paso a la ponente, el técnico del Servicio de Información y Acompañamiento para el Fomento del Empleo Cultural, Roberto Ramos de León, ha destacado el crecimiento experimentado por la iniciativa, que ha alcanzado los 114 inscritos, prácticamente el doble que en sus primeras ediciones. Ramos ha recordado que el encuentro nació con la voluntad de tender puentes entre el ámbito cultural y el desarrollo local, favoreciendo el intercambio de experiencias y el análisis de proyectos capaces de generar impacto real en los territorios.
Entre los asistentes se encontraba también el diputado de Cultura de la Diputación Provincial de Huesca, Carlos Sampériz, junto a varios ediles socialistas y representantes de diferentes administraciones, agentes culturales y profesionales vinculados a la innovación y la gestión territorial.
Ramos ha destacado de Rosina Gómez-Baeza una trayectoria que ha contribuido de manera decisiva a la modernización del panorama cultural español y ha recordado su etapa al frente de Arco, entre 1986 y 2006, así como su participación en proyectos que han impulsado nuevas formas de relación entre arte, innovación y sociedad.
El responsable municipal ha subrayado además su capacidad para anticipar tendencias y abrir caminos en ámbitos que hoy ocupan un lugar central en el debate cultural. “Presentar a Rosina Gómez-Baeza es, en cierto modo, recorrer una parte esencial de la historia reciente del arte contemporáneo en España”, ha afirmado. Ramos ha señalado que buena parte de los avances experimentados por el sector durante las últimas décadas no pueden entenderse sin la contribución de una profesional que ha defendido siempre la creatividad, la experimentación y el diálogo entre disciplinas como motores de transformación cultural.
LA CULTURA FRENTE A LA INCERTIDUMBRE
La intervención de Gómez-Baeza ha partido de una reflexión sobre el contexto actual, marcado por transformaciones profundas que afectan a las sociedades contemporáneas. La experta ha citado fenómenos como la transición ecológica, la digitalización, los cambios demográficos o las crecientes incertidumbres geopolíticas para defender que la cultura desempeña un papel esencial en momentos de cambio.
A su juicio, las sociedades necesitan espacios que permitan interpretar la realidad, generar pensamiento crítico y construir relatos comunes. En ese escenario, la cultura se convierte en una herramienta fundamental para fortalecer los vínculos colectivos. “El arte es sanación”, ha afirmado durante su intervención, al reivindicar la capacidad de la creación artística para ayudar a comprender el presente y reforzar la cohesión social.
La gestora cultural ha defendido además que el acceso a la cultura constituye un derecho ciudadano y ha recordado que los proyectos más sólidos son aquellos que consiguen establecer una relación auténtica con el territorio en el que se desarrollan.
Según ha explicado, las iniciativas culturales capaces de perdurar en el tiempo comparten tres elementos fundamentales: una visión clara, continuidad institucional y una conexión real con las comunidades a las que se dirigen.

TRANSFORMACIÓN CULTURAL
Una parte importante de la conferencia ha estado dedicada a analizar la evolución de las políticas culturales en España desde la llegada de la democracia. Gómez-Baeza ha defendido que el país protagonizó durante las últimas décadas una de las transformaciones más importantes de Europa gracias a un amplio proceso de descentralización que permitió extender equipamientos, festivales, centros de creación y programas culturales por todo el territorio. “Lo que se consiguió después de la democratización de España es impresionante y debería ser ejemplarizante”, ha señalado.
La ponente ha recordado que ese proceso permitió acercar la cultura a ciudades y territorios que históricamente habían quedado alejados de los grandes circuitos culturales. Museos, auditorios, centros de arte, redes de teatros y festivales comenzaron a surgir en comunidades autónomas y municipios de todo el país, configurando un mapa cultural mucho más diverso.
Sin embargo, también ha lamentado que este país no haya sabido explicar suficientemente bien ese proceso. “España se cuenta mal”, ha afirmado, convencida de que no ha proyectado adecuadamente hacia el exterior la magnitud de la transformación cultural experimentada durante las últimas décadas.
EL GUGGENHEIM, MUCHO MÁS QUE UN MUSEO
Su análisis se ha extendido al denominado “efecto Guggenheim”, que Gómez-Baeza ha presentado como uno de los ejemplos más contundentes de la capacidad transformadora de la cultura. La gestora cultural ha recordado que el proyecto nació en un contexto especialmente complejo para el País Vasco, marcado por la reconversión industrial, la crisis económica y la violencia de ETA.
En aquel escenario, la creación del Museo Guggenheim Bilbao no fue concebida únicamente como una infraestructura cultural, sino como una apuesta estratégica destinada a redefinir el futuro de toda una ciudad. “Fue una tabla de salvación”, ha señalado.
La experta ha explicado que el museo actuó como catalizador de una transformación mucho más amplia que incluyó la regeneración urbana de Bilbao, la recuperación de espacios degradados, la modernización de infraestructuras y la construcción de una nueva imagen internacional para la ciudad.
El proyecto fue acompañado por actuaciones como la recuperación de la ría, la construcción del metro diseñado por Norman Foster y una profunda renovación del espacio público.
Según ha destacado, el éxito del Guggenheim no radicó únicamente en la arquitectura de Frank Gehry ni en la calidad de sus colecciones, sino en su capacidad para generar confianza, autoestima colectiva y una nueva percepción del territorio. “Se normalizó la vida social del País Vasco”, ha afirmado.
Para Gómez-Baeza, aquella experiencia demostró que la cultura puede actuar como una herramienta de regeneración económica, urbana y social cuando forma parte de una estrategia.

LOS PROFESIONALES
La conferencia también ha abordado la necesidad de reforzar la profesionalización de la gestión cultural. La ponente ha recordado las reivindicaciones impulsadas durante años por diferentes organizaciones del sector para garantizar que las instituciones culturales sean dirigidas por especialistas y seleccionados mediante procedimientos transparentes.
En este sentido, ha rememorado las conversaciones mantenidas con responsables políticos para reclamar que los grandes equipamientos culturales estuvieran gestionados por personas con experiencia y conocimiento del sector. A su juicio, se han producido avances significativos durante las últimas décadas, aunque ha advertido de que todavía existen situaciones en las que los criterios profesionales no siempre prevalecen.
LOS PEQUEÑOS TERRITORIOS
Lejos de centrar toda su atención en grandes equipamientos culturales, Gómez-Baeza ha dedicado buena parte de su intervención a analizar experiencias desarrolladas en municipios pequeños y entornos rurales.
La experta ha señalado que los grandes museos y centros culturales ya forman parte de una realidad consolidada, por lo que el reto actual consiste en complementar esas infraestructuras con espacios que favorezcan la experimentación, la investigación y la creación contemporánea. Según ha explicado, la combinación entre cultura, territorio, sostenibilidad y comunidad está dando lugar a algunos de los proyectos más innovadores del panorama internacional.
Entre ellos ha destacado experiencias como Campo Adentro, impulsada por Fernando García-Dory, que conecta arte contemporáneo, agroecología y saberes rurales; la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, en León; el municipio malagueño de Genalguacil, convertido en referencia internacional del arte rural; el Louvre-Lens, desarrollado en una antigua cuenca minera del norte de Francia; o el modelo cultural impulsado en la isla japonesa de Naoshima. Todos ellos, ha explicado, comparten una característica fundamental: convertir las particularidades de cada territorio en una fortaleza.

En unos casos a través del patrimonio industrial; en otros, mediante el paisaje, la memoria colectiva, las tradiciones o la implicación de la comunidad local. El denominador común es siempre la capacidad de construir proyectos singulares capaces de generar identidad y atraer talento.
Como conclusión, Gómez-Baeza ha insistido en que ninguna transformación territorial se produce de manera inmediata ni depende exclusivamente de la financiación. Los proyectos que perduran, ha señalado, son aquellos que cuentan con una estrategia clara, liderazgo y capacidad para sostenerse en el tiempo.
“Todo proyecto transformador necesita una fuerza impulsora”, ha agregado, antes de reivindicar la perseverancia como uno de los factores más determinantes para convertir una idea en una realidad duradera.
