La historieta ha sido la encargada de abrir este sábado el programa de presentaciones de la 42.ª Feria del Libro de Huesca. De la mano de la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic (AAAC), la mañana ha reunido a Juan Pérez, Josas Ariño y Laura Manso, tres autores que han acercado al público sus trabajos más recientes y han mostrado la diversidad creativa que atraviesa actualmente el cómic aragonés. Además de las presentaciones, la programación ha incluido un taller de mini-zines abierto a lectores y aficionados.
El guionista Juan Pérez ha acercado al público Casas viejas, una novela gráfica ilustrada por Manuel Granell y coloreada por Mar Silvestre. Presentado por Cristina Hombrados, el autor ha reivindicado el cómic como una herramienta capaz de acercar la historia a nuevos lectores y ha defendido la importancia de recuperar episodios que han marcado el pasado reciente del país.
Cristina Hombrados ha destacado el papel del cómic como una forma de narrar historias tan válida como cualquier otro género literario y ha agradecido que la feria continúe reservando espacio a este lenguaje narrativo. La sesión ha servido también para reivindicar la historieta como un formato capaz de acercar al gran público acontecimientos históricos complejos sin renunciar al rigor documental.
Durante el encuentro, la presentadora, experta en el género, ha recordado una reflexión de la autora chilena Maliki, quien defendía que las historias que suceden en la realidad son suficientemente poderosas como para ser contadas. Una idea que ha conectado directamente con la trayectoria de Juan Pérez, autor que ha dedicado buena parte de su producción a recuperar episodios y personajes de la historia contemporánea española, desde Ramón Acín y Buenaventura Durruti hasta Paco Ponzán, Manuel Azaña o, más recientemente, Jaca sublevada.
El guionista ha defendido precisamente esa voluntad de mirar hacia el pasado para comprender mejor el presente. “¿Para qué vamos a inventar las cosas si está todo inventado?”, ha señalado durante la presentación. A su juicio, la clave consiste en contar los acontecimientos que sucedieron “con buen gusto” y con criterio, evitando exageraciones y manteniendo siempre el respeto por los hechos documentados.
La obra presentada este sábado recupera los sucesos de Casas Viejas, ocurridos en enero de 1933 y considerados uno de los episodios más controvertidos de la Segunda República. Pérez ha explicado que, pese a la enorme repercusión que tuvieron en su momento, aquellos acontecimientos quedaron posteriormente eclipsados por los episodios que desembocaron en la Guerra Civil. En su opinión, conocer lo sucedido en aquella localidad gaditana ayuda a entender mejor algunos de los procesos políticos y sociales que marcaron los años posteriores.

La conversación también ha abordado el valor del cómic como herramienta didáctica. En ese contexto, el autor se ha referido a la reciente adaptación gráfica de España dividida en dos, del historiador Julián Casanova, una obra que ha elogiado por su capacidad para trasladar contenidos históricos a nuevos lectores. Pérez ha recordado además una frase que suele citar con frecuencia: “La historia no se repite, pero rima”.
Uno de los aspectos más interesantes de la presentación ha girado en torno a la figura de Benito Pabón, abogado vinculado a los sucesos de Casas Viejas. El autor ha revelado que su intención inicial era dedicar una obra completa a este personaje, al que considera fundamental para comprender aquel periodo histórico. Sin embargo, la falta de interés editorial le llevó a replantear el proyecto y convertir a Pavón en el narrador de una historia más amplia sobre los acontecimientos ocurridos en la localidad andaluza.
Pérez ha explicado que suele utilizar la figura de un narrador cercano a los hechos para guiar al lector. En este caso, Benito Pabón le ha permitido situarse en una posición privilegiada para reconstruir los acontecimientos sin perder cercanía ni capacidad de análisis, convirtiéndose en el hilo conductor del relato.
A preguntas de Cristina Hombrados, el autor también ha profundizado en el intenso trabajo de documentación histórica que hay detrás del cómic. Ha recordado que recientemente visitó Casas Viejas junto a Manuel Granell para completar la investigación y contrastar fuentes sobre el terreno.
En ese proceso ha destacado especialmente la figura del antropólogo estadounidense Jerome Mintz, cuya labor resultó decisiva para recuperar la memoria de los hechos. Según ha explicado Pérez, gran parte de lo que hoy se conoce sobre los sucesos procede de las entrevistas que Mintz realizó décadas después a supervivientes y testigos directos. Aquellas grabaciones, conservadas actualmente en Estados Unidos, permitieron reconstruir una parte de la historia que durante mucho tiempo permaneció oculta.
La presentación también ha puesto sobre la mesa la importancia de los testimonios orales y el papel desempeñado por la prensa de la época. Durante el coloquio se ha abordado cómo determinadas limitaciones legales dificultaban la publicación de informaciones contrarias al Gobierno republicano, una circunstancia que, según el autor, contribuyó a que la represión posterior se desarrollara con una impunidad que acabó costando la vida a más de una veintena de personas.
Otro de los momentos más personales de la conversación ha llegado al hablar de su relación profesional con Manuel Granell, dibujante habitual de varias de sus obras. Pérez ha definido al ilustrador valenciano como “un hermano mayor” y ha avanzado que ambos trabajan ya en un cuarto proyecto conjunto. También ha destacado la aportación de la colorista Mar Silvestre, cuya incorporación ha aportado una nueva dimensión visual a la obra.
El guionista ha reconocido además que Casas viejas ha sido uno de los trabajos que menos esfuerzo le ha requerido durante la fase de escritura. Lejos de deberse a una menor complejidad, lo atribuye al exhaustivo proceso de investigación previo, que le permitió afrontar la redacción con una estructura narrativa muy definida desde el principio.
La sesión ha servido finalmente para reivindicar el valor de la memoria histórica y el papel que puede desempeñar el cómic en la recuperación de episodios poco conocidos del pasado. Una función que, según se ha puesto de manifiesto durante la presentación, convierte a la historieta en mucho más que un género de entretenimiento: en una herramienta cultural capaz de acercar la historia a lectores de todas las edades.

LA NIÑA Y EL ESPANTAPÁJAROS
La ilustradora zaragozana Laura Manso ha presentad La niña y el espantapájaros, obra galardonada con el premio al mejor fanzine en el último Salón del Cómic de la capital aragonesa. Introducida por la autora y dibujante Leyre Lardiés, la presentación ha permitido descubrir una historia protagonizada por una niña y un espantapájaros que viven en un jardín fantástico cuyo equilibrio se rompe cuando un grupo de córvidos llega para apropiarse de todos los objetos brillantes que encuentra. Lardiés ha reconocido que la lectura le sorprendió por el rumbo que toma la narración y por la profundidad que esconde bajo una apariencia de cuento ilustrado.
Bajo esa aventura fantástica late una reflexión sobre la salud mental y el autoconocimiento. Manso ha explicado que comenzó a desarrollar el proyecto cuando empezó a acudir a terapia psicológica y buscaba una forma de entenderse mejor a sí misma. De ahí nació la idea del jardín como metáfora de la mente: un espacio que necesita cuidados constantes para crecer y mantenerse vivo. La autora ha señalado que eligió a una niña porque le parecía una simbología poderosa para representar esa responsabilidad imposible de abarcar por completo, mientras que el espantapájaros encarna la sensibilidad, la inseguridad y las dificultades para relacionarse con los demás.
La conversación conducida por Leyre Lardiés también se ha detenido en la construcción de los personajes. Manso ha explicado que la niña posee una energía desbordante y parece saberlo todo, mientras que el espantapájaros es mudo, aunque eso no significa que no pueda comunicarse.
A través de dibujos, figuras de papel y gestos expresa una personalidad especialmente sensible y vinculada al arte. Entre ambos surge un conflicto constante porque no consiguen entenderse, una situación que acaba encontrando un punto de equilibrio gracias a la intervención de una urraca. “Les faltaba un intermediario”, ha explicado la autora al referirse a este personaje, inicialmente marginado por el resto de córvidos. La evolución de la urraca sirve además para reflexionar sobre la importancia de desarrollar una mirada propia, porque, según apunta la historia, no siempre gusta que alguien tenga opinión propia.

Uno de los aspectos que más interés ha despertado ha sido la presencia del folclore aragonés en una obra aparentemente alejada de cualquier referencia local. Manso, que se ha definido como una apasionada de estas tradiciones, ha revelado que incluyó una carlina en la vivienda de la protagonista como símbolo protector. La autora ha explicado además que la acción se desarrolla principalmente entre dos espacios, la casa de la niña y un bosque poblado por criaturas extraordinarias, muchas de ellas inspiradas en animales reales o prehistóricos. “Cosa rara que veo, cosa que me guardo para el futuro”, ha detallado, al explicar su proceso creativo. Entre sus influencias ha citado el videojuego Sky: Children of the Light, El Principito, la serie Más allá del jardín y el personaje de Eduardo Manostijeras, que sirvió de inspiración para construir al espantapájaros.
La autora también ha hablado de su propia experiencia personal y ha revelado que recibió un diagnóstico de altas capacidades y alta sensibilidad mientras desarrollaba el proyecto como trabajo final de estudios. Esa circunstancia le llevó a descubrir que los dos protagonistas reflejan aspectos distintos de su propia personalidad. “He agarrado mi cerebro y lo he dividido”, ha comentado.
También ha defendido además una forma de entender la narrativa basada en las preguntas más que en las respuestas cerradas. “Si una historia solo entretiene, mal”, ha afirmado al reivindicar obras capaces de emocionar, remover al lector y provocar reflexión.
Manso ha avanzado que trabaja ya en el segundo volumen de la trilogía, que espera tener terminado para el próximo otoño y presentarlo en Huescómic, y ha reconocido que el premio obtenido en Zaragoza le ha abierto nuevas puertas dentro del circuito de festivales y ferias especializadas, aunque sigue encargándose personalmente de la distribución de sus publicaciones.

'COJÓN DE VIEJO', EL ANTIHÉROE
La Feria del Libro de Huesca ha acogido también la presentación de Cojón de viejo, el último trabajo del autor zaragozano Josas Ariño, en un acto enmarcado en la programación de la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic (AAAC) y en el que ha estado acompañado por el dibujante e ilustrador oscense Luis Gallego.
El autor ha explicado que esta nueva obra supone un cambio respecto a sus trabajos previos, ya que “los anteriores cómics estaban hechos en blanco y negro y aquí el paso hacia adelante que di es hacerlo a color”. El proceso creativo ha estado marcado por una técnica completamente manual. “Está todo pintado a mano, con rotuladores”, ha indicado.
El autor ha subrayado que la realización de la obra ha sido prolongada en el tiempo, con cuatro años de trabajo. “Es un proceso lento, han pasado muchas cosas mientras lo hacía”, ha afirmado, y ha apuntado que el lector no percibe esa evolución temporal. “Desde la primera página a la última han pasado años, pero luego el lector lo lee en diez minutos y lo importante es que funcione”.
Sobre su forma de construir los personajes, Ariño ha señalado que “siempre son antihéroes” porque “me aburren -ha dicho- los superhéroes perfectos”. Ha añadido que su estilo surge de manera natural, ya que “no buscaba hacer un cómic de humor ni underground, pero me sale así escribiendo”, ha afirmado. También ha reconocido la influencia del cine de acción en su trabajo, “ese espíritu de las películas de Stallone o Van Damme está ahí, pero llevado a mi rollo, que es más imperfecto”.
“Me gusta meter ciencia ficción porque me permite hablar de más cosas de una forma más libre”, ha señalado, y ha precisado que rehúye de los mensajes directos. “No me gusta contar las cosas como si fuera un libro de historia ni que intenten adoctrinar”.
Ariño ha explicado que Cojón de viejo gira en torno a un protagonista que responde a ese perfil de antihéroe. “Marcial es un tipo que ha sido especialista de cine, dice que fue doble de Stallone y ahora tiene un videoclub en su último día antes de jubilarse”, ha detallado. “Vive en un barrio obrero donde pasan cosas extrañas y cuando intentan secuestrarle decide tomar cartas en el asunto”.