El libro de los Danzantes de Huesca saca a la luz dos películas históricas

La obra de Carlos Garcés, que ha encabezado las listas aragonesas de no ficción, protagoniza un nuevo encuentro en la Fundación Ibercaja

09 de Octubre de 2026
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Darío Bajá y Carlos Garcés, hablando sobre el libro de los Danzantes. Foto Myriam Martínez
Darío Bajá y Carlos Garcés, hablando sobre el libro de los Danzantes. Foto Myriam Martínez

Cuatro siglos caben en un libro cuando alguien se propone seguir el rastro de una tradición. Carlos Garcés, con la colaboración de Darío Bajá, ha reconstruido la historia de los Danzantes de Huesca a partir de documentos, fotografías y una investigación que permite seguir la evolución de una manifestación cultural transmitida de generación en generación. Danzantes de Huesca. Historia viva recorre ese camino desde el siglo XVII hasta nuestros días y reúne imágenes que permiten reconocer a quienes han mantenido viva una de las tradiciones más arraigadas en la identidad oscense.

La Agrupación de Danzantes de Huesca protagonizó este jueves un nuevo encuentro en torno a Danzantes de Huesca. Historia viva, el libro de Carlos Garcés, con la colaboración de Darío Bajá, que reconstruye la trayectoria de esta tradición desde el siglo XVII. Presentada inicialmente en agosto, la obra reúne más de 400 fotografías y documenta la evolución de una de las manifestaciones culturales más arraigadas en la identidad oscense. Editada por Prames, con la colaboración del Ayuntamiento de Huesca y la Fundación Ibercaja, es fruto de cuatro años de investigación y de las aportaciones de las familias de los protagonistas y otras personas que han contribuido con documentos, imágenes y testimonios.

Durante su intervención, Carlos Garcés expresó su satisfacción por la acogida del libro, tanto por las ventas como por las valoraciones recibidas sobre su contenido. El historiador agradeció a la agrupación la confianza depositada en él y reconoció la colaboración de las instituciones y entidades que hicieron posible la publicación. También mencionó las librerías oscenses que la distribuyen -la Anónima colaboró también en este acto-, además de otros establecimientos como La Confianza.

Autoridades y el presidente de la Agrupación de Danzantes, Jorge Escario. Foto Myriam Martínez
Autoridades y el presidente de la Agrupación de Danzantes, Jorge Escario. Foto Myriam Martínez

Garcés relató una historia familiar ligada al número 27, que relacionó con la composición de los Danzantes. Su abuelo paterno, Lorenzo Garcés, falleció en un accidente el 27 de julio de 1946, según comprobó el historiador en la hemeroteca. Su abuela tenía entonces 27 pesetas en el bolsillo y, posteriormente, varios nietos nacieron también un día 27, entre ellos el propio Carlos, el 27 de junio, y su hermana. Años después, al visitar la tumba de su abuelo, descubrió que se encontraba en la columna número 27 del cementerio. El historiador evocó estas coincidencias al referirse a los 27 integrantes de los Danzantes, incluidos el mayoral, el de las cintas y el rapatán.

CUATRO AÑOS DE TRABAJO

El secretario de la agrupación, Darío Bajá, explicó que el proyecto comenzó hace cuatro años y sufrió varios retrasos. La entidad llevaba mucho tiempo queriendo contar con un libro propio sobre su historia y se propuso relacionar la trayectoria de los Danzantes con la evolución de Huesca desde el siglo XVII. La búsqueda de información y la recopilación de materiales permitieron dar forma a una publicación en la que se ha dado mucha relevancia a la investigación histórica y documentación gráfica.

Bajá destacó la repercusión comercial del volumen, que durante cuatro semanas figuró entre los libros de no ficción más vendidos de Aragón: ocupó el primer puesto durante dos semanas y el tercero en otras dos. También anunció nuevas iniciativas para ampliar su difusión, entre ellas la grabación de un programa en Radio Clásica de España dedicado a la música del libro. Además, señaló que representantes del Carnaval de Barranquilla, en Colombia, habían adquirido ejemplares y mostrado interés en acudir a las fiestas de San Lorenzo.

Por su parte, Rafa Yuste, de Prames, explicó que la editorial se había fijado tres condiciones para la publicación: que fuera un libro "muy bonito, útil y barato". Agradeció la implicación de la agrupación, especialmente la labor de coordinación de Darío Bajá, y la participación de Jorge Escario, presidente de la entidad. También elogió el trabajo de Carlos Garcés y destacó que la obra contribuye a reconstruir la historia de Huesca, más allá de la trayectoria de los Danzantes.

Darío Bajá y Carlos Garcés. Foto Myriam Martínez
Darío Bajá y Carlos Garcés. Foto Myriam Martínez

EL ARCHIVO FOTOGRÁFICO

La responsable de la Fototeca de la Diputación Provincial de Huesca, Valle Piedrafita, explicó que su base de datos conserva más de 300 fotografías en las que aparecen los Danzantes y que más de un centenar se seleccionaron para el libro. La institución trabaja en la recopilación, conservación y difusión del patrimonio fotográfico y audiovisual, una labor que permite seguir la evolución de esta tradición a través de imágenes de distintas épocas.

Entre los materiales repasados figuran fotografías publicadas en 1901 en la revista El Mundo, obra de Enrique Pellejer, considerado el primer fotorreportero oscense; una imagen de Rodolfo Albasini, anterior a 1912 y publicada en el Diario del AltoAragón; y una fotografía estereoscópica de Feliciano Llanas, tomada en 1919 en la plaza de la Catedral. También se citaron imágenes de Pozo, realizadas en 1924 en el Coso Alto; una fotografía de Divina Campo, pionera de la fotografía en Huesca, fechada en 1955; y trabajos en color de Fernando Alvira, del año 2000. El recorrido incluyó asimismo una imagen de Ricardo Compairé, tomada en 1930 en la plaza de Santo Domingo.

La presentación permitió recuperar dos documentos audiovisuales de especial interés. El primero es una grabación de 1982 que muestra una actuación de los Danzantes en el Teatro Olimpia, durante un festival benéfico organizado a raíz de las inundaciones provocadas por una riada. El vídeo llevaba tiempo desaparecido y, junto con otras grabaciones, estará disponible en la nueva página web y el canal de YouTube de la agrupación.

El segundo documento es una película de 1933 que recoge una actuación de los Danzantes en el Monasterio de San Juan de la Peña, durante el Tercer Día de Aragón. La filmación, realizada por Ricardo Compairé, figura entre los registros en movimiento más antiguos conservados de esta tradición, después de la pérdida de las grabaciones de 1904 y 1928.

El fotógrafo Xavier d'Arquer, responsable del reportaje gráfico del libro, explicó el proceso de documentación de algunos de los elementos históricos vinculados a la agrupación. Con autorización del párroco Nicolás Congosto y de la cofradía, fotografió el busto de San Lorenzo en la basílica, para lo que preparó un montaje que permitiera recoger los detalles del relieve, la peana, la parrilla de oro y las reliquias. También tomó imágenes de objetos históricos de la entidad, entre ellos bastones de mando, espadas antiguas fechadas en 1908 y la parrilla de oro.

El público llenó el salón de actos de la Fundación Ibercaja. Foto Myriam Martínez
El público llenó el salón de actos de la Fundación Ibercaja. Foto Myriam Martínez

La fotografía de portada surgió de una imagen tomada desde una terraza después de la pandemia. D'Arquer explicó que pidió al danzante Pedro que lo mirara en el momento del degüello, con el propósito de captar su expresión.

La alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, felicitó a la Agrupación de Danzantes, a Carlos Garcés, a la Fototeca de la Diputación, a Prames y a los fotógrafos por el trabajo realizado. Destacó el valor del libro como legado para el futuro de la ciudad y señaló que sus páginas también permiten observar los cambios en el casco histórico, la actividad comercial y la vida oscense.

Con más de cuatro siglos de trayectoria a sus espaldas, los Danzantes de Huesca cuentan ahora con una obra que reúne documentos, fotografías y testimonios para reconstruir su evolución. Un recorrido por la historia de una tradición que ha sabido adaptarse a los cambios sin perder su lugar en las fiestas y en la identidad de la ciudad.

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