La Escuela de Folklore de Huesca convierte Cruz Blanca en escaparate del talento intergeneracional

Más de treinta actuaciones de jota y baile reúnen a alumnos en el Festival de San Jorge, una cita que evidencia el crecimiento y la vitalidad de la escuela

Periodista
26 de Abril de 2026
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La Escuela de Folklore de Huesca convierte Cruz Blanca en escaparate del talento intergeneracional. Foto Mercedes Manterola
La Escuela de Folklore de Huesca convierte Cruz Blanca en escaparate del talento intergeneracional. Foto Mercedes Manterola

El salón de actos de Cruz Blanca se ha llenado este domingo de familias, usuarios y trabajadores para disfrutar del alumnado y profesorado de la Escuela de Folklore y Música de Huesca en el Festival de San Jorge, una cita ya consolidada en el calendario cultural de la ciudad que forma parte de la programación organizada por el Ayuntamiento con motivo de esta festividad.

El escenario ha acogido más de una treintena de actuaciones de jota y baile, en un recorrido por el repertorio tradicional aragonés que ha combinado piezas clásicas, boleros y coreografías de nueva creación. Los alumnos y alumnas de la Escuela han estado acompañados en este festival por la rondalla, con Guillermo Planas a la guitarra y Rodrigo Elpuente a las púas, las voces de Sofía Bueno y Roberto Ciria, y el baile de Jairo Périz. El acto ha concluido con una adaptación de la Jota de la Dolores.

El director y profesor de la escuela, Roberto Ciria, ha subrayado el carácter pedagógico del festival y su papel dentro del curso. Ha explicado que se trata de una de las citas fijas junto a las de San Vicente y fin de curso, concebidas para que el alumnado muestre su evolución sobre el escenario y gane experiencia. En este sentido, ha señalado que el objetivo es que “vayan cogiendo tablas” y se formen como joteros y joteras a través de la práctica.

Uno de los rasgos de la escuela es la diversidad de edades de sus integrantes. Ciria ha destacado que participan desde niños de apenas cuatro años hasta personas de más de ochenta, como algunas de las alumnas que han actuado en esta edición. Ha considerado que esta variedad refleja cómo la jota sigue despertando interés en distintas etapas de la vida, tanto entre quienes se inician como entre quienes encuentran en la jubilación el momento para desarrollar una afición pendiente.

El repertorio ha ofrecido también un recorrido por las tres provincias aragonesas. El director apunta que la intención es mantener un programa variado que recoja diferentes estilos y territorios, al tiempo que se respeta el legado recibido. En este sentido, ha defendido la importancia de transmitir ese patrimonio a las nuevas generaciones y a todas las personas interesadas en aprender.

Ciria se ha mostrado satisfecho con la evolución de la escuela, que este año ha superado los 200 alumnos, una cifra récord. A la actividad mostrada en el festival se suman otras disciplinas como gaitas y dulzainas, así como talleres de canto y percusión o la reciente incorporación del cajón flamenco, que ha tenido buena acogida.

El director ha agradecido la respuesta del público, que ha respondido con aplausos a cada actuación, muestra del talento oscense sobre las tablas, y ha reconocido la confianza de las familias en el trabajo educativo de la escuela y su profesorado.

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