La carpa del Parque Puerta del Pirineo volvió a latir este sábado al ritmo del Garrampa Fest, una de esas raras iniciativas culturales que todavía conservan el pulso artesanal y el alma de barrio. Entre pintura en directo, muestras de artistas y conciertos que se prolongaron hasta la madrugada, el festival reunió sobre el escenario a grupos y propuestas como Los Pipelines, Sr. Miyagi, Dedito Finger, Sanromán, Ronda La Craba o la actuación conjunta de Zorro Negro y Jaime Trillo, antes de cerrar la noche con una after party en La Catalítica junto a Rural Pogo y Yorcho.
La jornada del 23 de mayo se convirtió así en uno de los momentos centrales de la programación de esta nueva edición del festival, que durante varias semanas ha desplegado en Huesca una mezcla de música, ilustración, videojuegos, artes escénicas y cultura alternativa difícil de encajar en etiquetas convencionales. El ambiente, a medio camino entre el festival underground y la verbena cultural de proximidad, volvió a confirmar la personalidad singular de un certamen levantado desde el barrio María Auxiliadora y convertido con los años en referencia de la creación emergente aragonesa.

El Garrampa Fest celebró este año su decimoctava edición -se inició hace 20, pero la pandemia de covid obligó a suspenderlo dos años- manteniendo intacta la filosofía con la que nació: reivindicar la cultura aragonesa y servir también como altavoz contra la subestación eléctrica situada en el Área 3 de la ciudad. Organizado por la Asociación Vecinal María Auxiliadora bajo la dirección de Alejandro Villacampa, conocido como Ale Musicman, el festival ha consolidado con el tiempo una identidad propia alejada de los grandes formatos comerciales.
La programación arrancó el pasado 17 de abril con una exposición del alumnado de Bachillerato de la Escuela de Arte de Huesca, colaboradora habitual del festival y una de las entidades que este año ha reforzado su implicación en el proyecto. A esa alianza se han sumado además el colectivo zaragozano Patada en la Cara Fest y la artista Leyre Lardiés dentro del equipo de producción.
Uno de los rasgos más reconocibles del Garrampa Fest continúa siendo precisamente esa mezcla de disciplinas y lenguajes que conviven sin jerarquías. Durante la fiesta de presentación celebrada en abril en La Catalítica hubo batalla de dibujo rápido, concurso de cosplay, videoproyecciones, videojuegos, actividades infantiles y propuestas vinculadas a la cultura japonesa, en una estética deliberadamente cercana al universo del fanzine y la autoedición.

La programación todavía continuará los próximos días con una jornada dedicada a las artes escénicas, en la que participarán propuestas como Andreadance, Compañía 974, Lassio, I-Doru, Nekima, Nodo 0, Cravan o las actuaciones de Lucía Naval y Vic Crespo. El cierre llegará el 30 de mayo con actuaciones corales y sesiones de DJ en el Parque Puerta del Pirineo.
Además de los conciertos y espectáculos, el festival ha estrenado este año nueva página web y ha impulsado iniciativas paralelas como un videojuego desarrollado junto al estudio oscense Rotanev Studio o la primera camiseta oficial del certamen, diseñada por Laura Ayerbe. La propia Escuela de Arte de Huesca también ha colaborado en la creación de un vídeo conmemorativo dedicado a las dos décadas de trayectoria del festival.
Desde la organización han reivindicado el papel de este tipo de espacios para sostener la escena artística de proximidad y dar oportunidades a creadores emergentes. Frente a una programación cultural cada vez más homogénea, el Garrampa Fest sigue defendiendo una fórmula construida desde la autogestión, el compromiso vecinal y la convicción de que la cultura también puede funcionar como una forma de resistencia cotidiana.