El programa Biblioteca Presenta del Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) ha cerrado esta semana su programación del curso con la presentación de Mapas del tesoro: brujas, herejes y otras musas, la obra del investigador Ander Berrojalbiz, publicada por Ediciones El Gallo de Oro. Acompañado por el asesor del Área de Ciencias Sociales del IEA, Ángel Gari, el autor expuso algunas de las principales aportaciones de un libro que recopila años de investigaciones sobre brujería, herejía y otros episodios poco conocidos de la historia peninsular, entre ellos el descubrimiento de una persecución de franciscanos herejes en Aragón hacia 1430, hasta ahora desconocida. La presentación contó con la colaboración de la librería El Iglú.
La publicación reúne una colección de textos breves concebidos para acercar la investigación histórica a cualquier lector. Como explicó el autor, "el libro está organizado en ensayos de cuatro o cinco páginas que cuya lectura no hace falta tener conocimientos previos". Berrojalbiz señaló que la mayor parte de los capítulos giran en torno a la brujería y la herejía, los dos campos en los que ha centrado su trabajo durante los últimos años.
Cada uno de esos ensayos concluye con una amplia relación bibliográfica, de donde deriva el título del libro. "Esas bibliografías son los verdaderos mapas del tesoro -afirmó el investigador-. He reunido pequeños descubrimientos o investigaciones que habían quedado en el cajón y los presento acompañados de la bibliografía, muchas veces la más completa que hay hasta ahora sobre los temas, para poder propiciar que haya más investigación. Yo también seguiré, pero que otros también puedan hacerlo".
, en uno de los documentos dice que murieron 30 mujeres, que no se sabía prácticamente nada de ella, de hecho, no se sabía dónde había ocurrido y se llegó a dudar de que realmente ocurriera. He podido confirmar que sí ocurrió y he encontrado que hay un documento, de hecho, el documento está aquí en Aragón, en Zaragoza, pero habla de que esta caza de brujas ocurrió en Oñate, en Guipuzcoa
Entre esos descubrimientos figura la confirmación documental de una caza de brujas ocurrida en 1507, en la que, según un documento, murieron 30 mujeres. "No se sabía prácticamente nada, ni siquiera dónde se había producido, y se llegó a dudar de que realmente ocurriera. He podido confirmar que sí ocurrió y he encontrado que hay un documento que está en Zaragoza y habla de que esta caza de brujas ocurrió en Oñate (Guipuzcoa)". Ese hallazgo "le da carta de naturaleza" a un episodio prácticamente olvidado y abre el camino para futuras investigaciones.
Uno de los capítulos en los que más se detuvo el autor durante la presentación fue el dedicado a una herejía que ocurrió en torno a 1440 en Durango (Vizcaya), de donde procede Berrojalbiz, episodio en el que hubo más de 70 represaliados. "Desde el punto de vista de las víctimas es el brote de herejía más grande de la península", señaló.
La clave apareció gracias a un documento que oficialmente ya no existe. El original desapareció del Archivo Diocesano de Valencia durante la Guerra Civil, pero Berrojalbiz localizó la transcripción que un historiador había realizado y publicado en una revista en 1935, apenas un año antes del conflicto, y que "había permanecido completamente desapercibida", explicó.
Aquellas cartas episcopales revelaban que dos de los líderes de la posterior herejía de Durango habían desarrollado previamente su actividad en Aragón. "Hablan de los juicios contra un grupo de franciscanos radicales declarados herejes en torno a 1431 y 1432", explicó. "Es un episodio del que no se sabía nada hasta ahora", destacó. Según la documentación, el movimiento tuvo presencia en los conventos y comunidades franciscanas de Cariñena, Borja, Tarazona y Alpartir, e implicó tanto a hombres como a mujeres.
Muchos de ellos terminaron retractándose y fueron readmitidos en las comunidades franciscanas. Las mujeres que aún no habían profesado recibieron la orden de regresar a sus hogares con "hábito honesto". Berrojalbiz aclaró que esa expresión "no significa que llevaran un hábito deshonesto. Estos franciscanos defendían haber recuperado el auténtico hábito de San Francisco y lo utilizaban como signo de identidad. Lo que se les ordenó fue abandonar esa vestimenta y volver a vestir ropa seglar".
Los dos "cabecillas"del movimiento, Guillem de Albesa y Ángel de Tobar, consiguieron escapar de Aragón y desaparecieron durante varios años de la documentación histórica. Ocho o nueve años después reaparecen en Durango, donde volvieron a difundir sus doctrinas y reunieron numerosos seguidores antes de verse obligados nuevamente a huir.
Para Berrojalbiz, la importancia del hallazgo reside precisamente en sacar a la luz un episodio desconocido de la historia aragonesa. "Ese primer capítulo ocurrido en Aragón no lo conocíamos hasta ahora", subrayó. Por ello espera que tanto el libro como las conferencias que está realizando animen a otros especialistas a profundizar en el asunto. "Ahora que hemos podido poner el foco en estos lugares, en estas fechas y en el fenómeno de la herejía, confío en que personas que conocen mucho mejor los archivos aragoneses puedan aportar nueva documentación y sepamos mucho más sobre este tema".
El investigador, músico de formación, regresó a Durango tras varios años viviendo en el extranjero y comenzó a estudiar Historia mientras continuaba con su carrera musical. Allí descubrió que la herejía medieval de su localidad escondía numerosos interrogantes aún sin resolver. "Empecé a leer sobre ella y vi que había muchos hilos de los que tirar", recordó. Aquella investigación terminó llevándole hasta la historia de la brujería, donde también encontró abundante documentación inédita. "Todo empezó empezó por el interés por los márgenes y por esas historias que quedan un poco apartadas", concluyó.