La Orquesta Reino de Aragón vuelve a casa este 28 de marzo para deleitar a los cientos de oscenses con Las cuatro estaciones en la sala Carlos Saura del Palacio de Congresos de Huesca a partir de las 19:30 horas de este sábado, bajo la dirección de Ricardo Casero y la estelar interpretación con el violín del renombrado artista internacional Raúl García.
Esta tarde se va a poder disfrutar de un formato de cámara de la Orquesta Reino de Aragón, con 22 músicos en el escenario para un recorrido por la parte más popular de la música romántica para cuerdas. Dos serenatas maravillosas, de Elgar y Dvorák, que se escuchan en los principales teatros de todo el mundo. Música popular, preciosa, cuyo punto fuerte son Las Cuatro Estaciones de Vivaldi que la ORA y su director, Ricardo Casero, interpretaron hace ocho años y que ha tenido una gran acogida en redes sociales, hasta el punto de que el video acumula más de 12 millones de visitas desde todo el planeta.
Es un programa de mucha calidad, divertido, popular, donde el público (todavía quedan entradas para completar el aforo) va a poder escuchar el sonido de las distintas estaciones del año, la primavera en la que estamos y las otras tres de verano, otoño e invierno. Todo con ese punto de virtuosismo que define a la ORA en su conjunto y con sus solistas. Raúl García es uno de los grandes violinistas españoles, con gran trayectoria internacional, y Huesca va a disfrutar con su impresionante calidad. Formado en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y la Universidad de Wisconsin-Madisoon (EEUU), ha colaborado como concertino de la Scottish Chamber Orchestra, la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra o la Philharmonia Orchestra, entre otras. Es asistente de concertino de la Orquesta Ciudad de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC).
La ORA comenzará el concierto con dos de las piezas de cámara más interpretadas desde el éxito de su estreno, las serenatas para cuerdas de Edward Elgar y Antonín Dvořák. La primera pieza fue compuesta en plena juventud del compositor británico, destacando por su exquisitez lírica y melodías románticas y la pieza de Dvořák fue compuesta en un periodo muy feliz, reflejando el amor por su tierra natal, Bohemia, y su admiración por Mozart.
En la segunda parte, la protagonista será la música de Antonio Vivaldi y sus archiconocidas Las cuatro estaciones, un conjunto de conciertos para violín y orquesta que probablemente se han convertido en la pieza de música clásica más popular de todos los tiempos. El siglo XVIII admiró, estudió, imitó y vilipendió a Vivaldi, como corresponde ante un genio que no puede despacharse con indiferencia.
Su música era tan solicitada y reconocida que acabó dejando de publicarla porque las ediciones editadas interferían con los fabulosos precios que podía obtener por sus manuscritos. Como intérprete se convirtió en una gran celebridad y, aunque sus ingresos habrían enriquecido a una persona prudente, falleció prácticamente arruinado mientras estaba de gira en Viena.