“Todos somos bailarines”. Con esa idea sobrevolando la tarde, la Plaza López Allué de Huesca se ha convertido este miércoles en un escenario abierto para celebrar el Día Internacional de la Danza 2026, organizado por el Ayuntamiento, en una jornada que ha podido desarrollarse con normalidad tras disiparse la amenaza de lluvia.
El evento, dirigido por el coreógrafo y bailarín José Espinosa, director de Espacio Danza Huesca, ha reunido sobre el escenario a alumnado de este centro y de la Casa de Andalucía – Escuela de Flamenco Sandra Nogarol, con un repertorio que ha combinado estilos como hip hop, k-pop, flamenco, danza española y contemporáneas.
Espinosa ha explicado que la jornada nace con la voluntad de “unificar las escuelas y celebrar la danza de manera conjunta”, un objetivo que, según ha reconocido, no siempre resulta sencillo por cuestiones de calendario. Aun así, ha insistido en mantener ese horizonte: “Lo importante es pensar en la danza y en el amor por la danza”.

El acto, presentado por Eva Octavio, ha incluido la lectura del manifiesto internacional a cargo de Ángel Calvete, cuyo contenido ha marcado uno de los momentos centrales de la jornada:
“Somos bailarines, todos nosotros.
La vida nos mueve; la vida nos danza.
La danza es efímera y a la vez profundamente real.
Es un lenguaje sin palabras que, sin embargo, todos entendemos.
Cuando bailamos, esculpimos el espacio con nuestro cuerpo,
habitamos el presente y conectamos con algo más grande que nosotros.
La danza nace y muere en cada instante,
como la vida, como el amor.
Nos recuerda que estamos vivos,
que sentimos, que existimos juntos".

En esta línea, el director de Espacio Danza ha subrayado: “Todos somos bailarines”, defendiendo la danza como una forma de expresión inherente a la vida cotidiana.
El espectáculo, de alrededor de hora y media, ha ido sucediendo distintas coreografías hasta culminar en una flashmob homenaje a Barry White, concebida como una propuesta abierta en la que el público también ha podido implicarse.
Espinosa ha incidido en la dimensión artística y formativa de la disciplina: “La danza no es solo un entretenimiento, es arte, puede ser una profesión y es salud para el cuerpo y la mente”, al tiempo que ha reivindicado el valor del esfuerzo en su aprendizaje.
La jornada ha convertido así el centro de la ciudad en un espacio de encuentro en torno a la danza, con la vista puesta en seguir ampliando la participación en futuras ediciones.