Huesca reunirá en marzo y abril a más de 1.400 bailarines y profesores en la XII edición del Concurso Nijinsky, que alcanza cifras récord y consolida a la ciudad como uno de los grandes referentes nacionales de la danza formativa y competitiva. El certamen, que combina competición, clases magistrales y oportunidades profesionales, volverá a convertir el Palacio de Congresos en epicentro del talento joven.
La edición de 2026 se celebrará en dos fines de semana diferenciados. La modalidad Classic tendrá lugar los días 6, 7 y 8 de marzo, mientras que Modern se desarrollará el 17, 18 y 19 de abril. Durante esas fechas, el Palacio de Congresos convertirá la ciudad en punto de encuentro de escuelas de prácticamente todas las comunidades autónomas y de centros internacionales, con presencia confirmada de Francia y participación habitual en anteriores convocatorias de Portugal, Suiza, Alemania o Rusia.
El concurso ha registrado cifras récord. En Classic se han inscrito 603 participantes, 537 bailarines y 66 profesores. En Modern, 834, de los cuales 747 son bailarines y 87 docentes. Estos datos sitúan al Nijinsky entre las grandes citas nacionales del sector.
Impulsado y dirigido por Susana Ara, fundadora del certamen, el proyecto nació tras años acompañando a su alumnado de la escuela de danza de Jaca a competiciones dentro y fuera de España. “Después de muchos años asistiendo a concursos con mis alumnos, siempre pensaba en cómo sería el certamen ideal. Nijinsky nace precisamente de esa reflexión: crear un espacio donde, además de competir, los jóvenes aprendan, convivan y encuentren oportunidades reales para su futuro profesional”, explica.
Desde su primera edición en 2013, que reunió a 238 participantes en una única convocatoria, el crecimiento ha sido constante. La ampliación a dos modalidades independientes permitió dar respuesta al aumento de escuelas y estilos, reforzando su proyección nacional e internacional.
El jurado de esta edición estará integrado por 13 profesionales de distintas nacionalidades y trayectoria internacional, que además impartirán clases magistrales abiertas a los inscritos. A lo largo de estos años, el certamen ha contado con figuras reconocidas del ámbito coreográfico, consolidando su prestigio dentro del sector.
Más allá de la competición, el Nijinsky funciona como plataforma de impulso profesional, ofreciendo becas de estudio, estancias en compañías nacionales e internacionales y programas de especialización. “Queremos que el concurso sea una puerta de entrada al mundo profesional. Las becas, el contacto con compañías y el trabajo cercano con el jurado marcan una diferencia real en la trayectoria de muchos bailarines”, subraya Ara.
La celebración del evento supone también un relevante impacto cultural y económico para la ciudad. Durante ambos fines de semana, Huesca recibe a centenares de familias y equipos docentes, reforzando su papel como sede estable de iniciativas vinculadas al talento joven y a la creación artística.