Huesca se mira en la paleta de sus pintores en el 150 aniversario de Fundación Ibercaja

Medio centenar de obras recorren la evolución urbana entre 1850 y 1950 bajo el comisariado de Fernando Alvira

03 de Marzo de 2026
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Exposición Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez
Exposición Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez

La Fundación Ibercaja ha inaugurado en el Palacio de Villahermosa la exposición “Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950)” para conmemorar su 150 aniversario. La muestra reúne medio centenar de obras que ilustran la evolución urbana y social de la ciudad durante un siglo de historia a través del talento de Valentín Carderera, León Abadías, Martín Coronas, Félix Lafuente, Ramón Acín, Jesús Pérez Barón y José Beulas, siete creadores fundamentales que convierten la arquitectura y la vida cotidiana en testimonio estético.

El recorrido evidencia cómo el paisaje urbano se consolida como género propio, capturando transformaciones decisivas desde la llegada del ferrocarril en 1864 hasta la expansión posterior a la Guerra Civil, y subraya el papel de la Fundación como agente activo en la difusión cultural y la protección del patrimonio artístico aragonés.

Comisariada por Fernando Alvira, la exposición articula un discurso cronológico que abarca desde mediados del siglo XIX hasta la mitad del XX, un periodo clave tanto para la afirmación del paisaje urbano como categoría pictórica como para la redefinición física de Huesca. La selección integra cerca de 50 obras originales junto a material gráfico que amplía la contextualización histórica y permite comprender la transformación de la ciudad en paralelo a su representación artística.

Alvira ha explicado que el paisaje urbano no nace de forma repentina, pero ha situado su consolidación en el siglo XIX: “Tiene que ver con Napoleón y con París”, ha señalado, aludiendo al proceso de transformación de la capital francesa que convirtió la ciudad en motivo pictórico autónomo.

Trasladando esa idea a Huesca, ha subrayado que entre 1850 y 1950 varios artistas abordaron la ciudad "pero con intereses absolutamente diferentes”.

El acto ha contado, además, con la presencia del director general de la Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo, la jefa de Cultura, Mayte Ciriza, y el jefe de Centros y director de Fundación Ibercaja Huesca, Roberto Cerdán.

Exposición Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez
Fernando Alvira explica los pormenores de Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez

VALENTÍN CARDERERA

El itinerario arranca con Valentín Carderera (1796-1880), humanista y estudioso de Goya, cuyos dibujos y acuarelas documentan con precisión el patrimonio monumental oscense. Piezas como Vista de Huesca desde el sur, Puerta de Montearagón o Catedral de Huesca desde detrás del puente del diablo fijan una imagen detallada y erudita de la ciudad decimonónica.

Sobre su figura, el comisario Fernando Alvira ha señalado que Carderera fue “fundamentalmente pintor de retrato” y que incluso fue “pintor de la reina”, pero ha subrayado que su dimensión más relevante fue la investigadora. Tras la desamortización de Mendizábal, “quiso dejar constancia de cómo estaban los edificios y los interiores en todo el país”, ha explicado.

Esa voluntad lo llevó a realizar “miles y miles de acuarelas”, tanto durante los años que pasó fuera como tras su regreso definitivo a España. Parte de esas piezas, ha indicado, han sido prestadas por la Fundación Lázaro Galdiano. Además, ha invitado a observarlas con detenimiento porque “algunos lugares son perfectamente reconocibles y otros ya no lo son”, reflejando las transformaciones posteriores de la ciudad.

Exposición Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez
Exposición Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez

LEÓN ABADÍAS

La propuesta continúa con León Abadías (1836-1894), primer catedrático de Dibujo del Instituto de Huesca, autor de destacadas decoraciones murales y del óleo El claustro de San Pedro, donde despliega una mirada académica y analítica sobre el espacio arquitectónico.

El comisario ha recordado que fue contemporáneo y longevo como Carderera y que se formó en la Escuela Superior de Pintura de San Luis de Zaragoza y en Madrid antes de acceder a la cátedra oscense. Ha destacado que no solo pintó la ciudad “por fuera”, sino también “por dentro”, en referencia a techos como el de La Confianza o los del Ayuntamiento y la Diputación, que ha calificado como intervenciones fundamentales en la imagen interior de la Huesca institucional.

Al referirse a El claustro de San Pedro, ha señalado que hoy resulta difícil reconocer algunos espacios porque “luego vino la restauración de Ricardo Magdalena y la cosa cambió completamente”, pero ha indicado que la pintura conserva una imagen anterior a esas transformaciones.

Asimismo, ha explicado que durante los años en que ejerció la docencia tuvo como alumnos a Martín Coronas y Félix Lafuente, estableciendo así un hilo directo entre generaciones que vertebra buena parte del relato expositivo.

Exposición Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez
Exposición Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez

MARTÍN CORONAS

Así, en la transición hacia finales del XIX se sitúa Martín Coronas (1862-1928), vinculado a la Compañía de Jesús, que aporta una vertiente histórica y religiosa con trabajos como Libro de Cofradía de San Lorenzo, integrando tradición devocional y representación urbana.

Sobre su trayectoria, ha explicado que fue recogido muy joven por los jesuitas y que, tras finalizar el Magisterio, fue enviado a formarse en Zaragoza. Su producción estuvo ligada en gran medida a encargos religiosos y llegó a realizar “unas quinientas piezas” destinadas a distintos puntos del mundo. Sin embargo, Alvira ha subrayado que incluso en esas composiciones de carácter sacro “se le cuela la ciudad”, puesto que incorpora en los fondos elementos reconocibles.

Al referirse al Libro de Cofradía de San Lorenzo, ha indicado que el artista representó al santo “extendiendo el brazo sobre la ciudad de Huesca”, convirtiendo la escena en un auténtico paisaje urbano.

Y ha añadido que, aunque pintó mucho paisaje, “no siempre fue el de Huesca”, ya que en obras destinadas a otros lugares la ciudad aparecía como escenografía, demostrando que sabía perfectamente “de qué estaba hablando” cuando construía esos fondos arquitectónicos.

José Luis Rodrigo. Foto Myriam Martínez
José Luis Rodrigo. Foto Myriam Martínez

FÉLIX LAFUENTE

El paisaje adquiere un tono más libre en la obra de Félix Lafuente (1865-1927), considerado el paisajista urbano más sólido del conjunto. Obras como Coso Huesca, Huesca nevada, Vista del Casino o La Porteta evidencian su atención a la luz y la atmósfera, acercando la ciudad a postulados próximos al impresionismo.

Alvira ha explicado que, tras la marcha de León Abadías, Lafuente se trasladó a Madrid para formarse como pintor escenógrafo y que trabajó en el taller de Busato y Bonardi, proveedores habituales del Teatro Real. Incluso en las escenografías que realizó entonces “llevaba Huesca en la cabeza”, ya que en algunos decorados se reconocen elementos como la fachada de la Catedral o torres que remiten al perfil urbano oscense.

Cuando regresó a la ciudad, ha indicado, se convirtió en “el auténtico paisajista urbano de Huesca”, centrando su producción en vistas del Coso, el puente de las Tablas o escenas invernales. También ha recordado que ejerció como docente y que tuvo como alumno a Ramón Acín, quien escribió de él que fue “el San Juan de sus discípulos”, reflejando la profunda huella que dejó en la siguiente generación.

RAMÓN ACÍN

Con Ramón Acín (1888-1936) irrumpe una mirada moderna y sintética. En Huesca desde el cerro de San Jorge y en sus dibujos urbanos a tinta china, la ciudad se interpreta con trazo depurado y voluntad crítica, reflejando la sensibilidad artística del primer tercio del siglo XX.

Sobre su figura, el comisario Fernando Alvira ha recordado su carácter “poliédrico” y ha explicado que, tras su etapa vinculada a la Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza, regresó a Huesca, donde desarrolló una intensa actividad artística y política. Dentro de sus múltiples facetas, ha señalado que “el dibujo ilustrativo es donde alcanza un nivel realmente considerable”, subrayando así la dimensión gráfica como uno de los pilares fundamentales de su producción.

Fernando Alvira, comisario de Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez
Fernando Alvira, comisario de Huesca en la paleta de sus pintores (1850-1950). Foto Myriam Martínez

JESÚS PÉREZ BARÓN

La visión de Jesús Pérez Barón (1894-1980), destacado acuarelista y discípulo de Félix Lafuente, mantiene la temática urbana como eje central. Escenas como Puente de San Miguel, Calle Palacio o Cillas por detrás capturan la atmósfera del Huesca de entreguerras con delicadeza cromática y atención al detalle.

Sobre su trayectoria, el comisario Fernando Alvira ha señalado que salió a pintar junto a Lafuente y que “pintaba exactamente los mismos lugares”, desde las vistas de la ciudad hasta el puente de las Tablas o Montearagón.

Ha destacado que mantuvo esa fidelidad temática a lo largo del tiempo y que su mirada consolidó una continuidad generacional en el paisaje urbano oscense. Según ha indicado, su obra prolonga esa tradición iniciada por sus maestros y refuerza la idea de una ciudad observada desde distintos ángulos pero con una misma voluntad de fijar su identidad visual.

JOSÉ BEULAS

El recorrido culmina con José Beulas (1921-2014), hijo adoptivo de Huesca y referente del paisaje altoaragonés. Obras como Huesca desde las Mártires, Torreón del Trasmo, Ermita de Salas o Calle de Palacio muestran una intensidad cromática y una sensibilidad hacia el entorno que anticipan su posterior evolución artística.

Sobre su llegada a la ciudad, el comisario Fernando Alvira ha relatado que, cuando Beulas llegó a Huesca y preguntó “si había alguien que pintara en esta ciudad”, le indicaron que acudiera al estudio de Jesús Pérez Barón. Ha explicado que fue allí donde comenzó a pintar la ciudad en los años cuarenta, siguiendo la misma tradición que había unido a Lafuente con Pérez Barón.

Alvira ha señalado que, tras comprobar su talento, las instituciones decidieron becarlo y enviarlo a Madrid, donde amplió su formación antes de obtener una pensión en Roma. Sin embargo, ha subrayado que “no dejó nunca de ser paisajista urbano”, aunque con el tiempo su nombre se asociara a los grandes paisajes de Sariñena o del entorno altoaragonés. Según ha indicado, en esos primeros años oscenses ya se percibe la raíz de una mirada que, aun evolucionando, mantuvo siempre el vínculo con el territorio.

150 ANIVERSARIO

El director general de Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo, que ha agradecido la labor de difusión de los medios de comunicación y ha reconocido expresamente el trabajo del comisario, ha recordado que 2026 es “un año muy especial” al celebrarse el 150 aniversario de la entidad, una efeméride que, ha señalado, constituye “motivo más que suficiente" para seguir trabajando en dos de los principales compromisos de la entidad: "impulsar iniciativas en todo el territorio y conseguir que la cultura esté abierta a toda la sociedad”. En ese sentido, ha afirmado que la exposición presentada es “el firme reflejo de estos dos propósitos”.

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Rodrigo ha destacado que con la muestra, la Fundación quiere “regalar a todos los oscenses la posibilidad de reconocer y redescubrir su ciudad a través de la mirada rigurosa y sentida de sus pintores”. Ha añadido que el talento altoaragonés “es infinito” y ha recordado que recientemente, con motivo del Tour del Talento y la visita de la Princesa de Girona, este centro cultural recibió un reconocimiento institucional que “refuerza nuestro compromiso con la cultura en Huesca”.

Finalmente, ha reiterado que con esta iniciativa la Fundación reafirma su apuesta por la puesta en valor del patrimonio artístico local y ha deseado que la exposición sirva para “recordar con nuestra memoria” y, al mismo tiempo, para “inspirar nuevas miradas y nuevos recuerdos”.

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