El Festival EnClaves ha abierto el fin de semana con un diálogo entre lo profano y lo divino, explorando el tránsito musical del Renacimiento al Barroco en la Iglesia de San Esteban de Aniés.
El programa Ad Lucem resonaba en un entorno ensoñador, ofreciendo una mirada a ese momento histórico en el que la polifonía renacentista comenzó a transformarse en una nueva expresividad centrada en la palabra, el contraste y el afecto, como también nos recordaron Mariví Blasco Y Fran López en Nocito.
El contratenor Hugo Bolívar, junto a Belisana Ruiz (vihuela y tiorba) y Marc de la Linde (viola de gamba), articulaban un recorrido que alternaba repertorio sacro y profano, mostrando la evolución hacia la melodía acompañada.
El programa reunía obras de Tomás Luis de Victoria, Luys de Narváez, Jacques Arcadelt, Diego Ortiz, Milans, Cererols, Monteverdi, Kapsberger, Falconieri y Buxtehude, interpretadas con gran técnica, donde las cambiantes melodías se fueron acompasando con las cuerda pulsada y frotada.
A mitad del concierto, el contratenor aprovechaba para explicar al público la estructura del programa: una primera parte más vinculada al Renacimiento, donde la polifonía (sostenida por los instrumentos y su voz) actuaba como eje expresivo, y una segunda parte orientada al Barroco, ya en pleno siglo XVII, en la que la tiorba sustituyó a la vihuela y dialogaba con la viola de gamba para mostrar la evolución hacia la melodía acompañada.
Además de cohesionar el concierto mediante las piezas instrumentales intercaladas, que dieron descanso a la voz, los artistas dedicaron un momento a la descripción de sus instrumentos.

El público que llenaba la Iglesia de San Esteban se mostró muy agradecido con la interpretación de los artistas, e incluso se llegó a escuchar algún que otro sentido ¡Bravo! Tanto fue así que, tras un largo aplauso, los artistas regalaron un bis. Además, se continuó con la iniciativa Memoria EnClaves, que invita a elegir a un artista y un espacio para repetir en la XV edición del festival.