Las jotas vuelven a dar voz al Casco Viejo de Huesca en una ronda de fiestas repleta de emoción y tradición

Os Faticos ha recorrido las calles dedicando coplas a las mairalesas, las personas homenajeadas, el patrimonio histórico, el comercio distinguido y la casa rehabilitada del barrio

26 de Junio de 2026
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La ronda de Os Faticos en las fiestas del Casco Viejo de Huesca. Foto Myriam Martínez
La ronda de Os Faticos en las fiestas del Casco Viejo de Huesca. Foto Myriam Martínez

La música popular ha vuelto a adueñarse este viernes por la noche de las calles del Casco Viejo de Huesca. La tradicional Jota de Ronda, uno de los actos más representativos de las fiestas de San Pedro, ha reunido a un buen número de vecinos en un recorrido lleno de emoción, en el que el grupo Os Faticos ha ido deteniéndose en distintos rincones del barrio para interpretar coplas compuestas expresamente para la ocasión. Las voces, acompañadas por guitarras y otros instrumentos, han rendido homenaje a las mairalesas, a las personas distinguidas este año, al patrimonio histórico, al comercio tradicional y a quienes mantienen vivo uno de los barrios con mayor personalidad de la ciudad.

La ronda ha comenzado a las 21:00 desde el local de la Asociación de Vecinos Osce Biella, en la calle San Salvador, desde donde los cantadores han iniciado un itinerario que ha discurrido por la plaza de San Pedro, la calle Ramiro el Monje, la plaza López Allué y otras arterias de esta zona de la capital oscense. En cada parada, los vecinos han aguardado la llegada del grupo para escuchar unas jotas que mezclaban tradición, humor, reconocimiento y sentimiento de pertenencia.

Uno de los primeros momentos destacados se ha vivido frente a la iglesia de San Pedro el Viejo. Allí, Os Faticos ha querido rendir tributo a uno de los monumentos más emblemáticos de Huesca con unas coplas que han recordado que "en las puertas de San Pedro al aire lanzo una jota, las palomas la recogen y en los claustros la colocan". Otra de las letras ha definido la fachada del templo como "las puertas de la historia" y sus piedras como "grandes libros donde se conoce a Huesca", subrayando el valor histórico y simbólico de este enclave para la ciudad.

La ronda ha continuado después con uno de los momentos más esperados de la noche: las jotas dedicadas a la mairalesa mayor, Jael González Escartín. Las coplas han repasado distintos aspectos de su vida personal y familiar, recordando que continúa una tradición iniciada por su madre y por su tía, también mairalesas del barrio. Los cantadores han destacado además que estudia para ser maestra, que escribe cuentos infantiles y que combina esa vocación con una intensa actividad deportiva. Otra de las letras ha anticipado el orgullo con el que lucirá de blanco durante las próximas fiestas de San Lorenzo, mientras una emotiva dedicatoria de su abuela ha puesto el acento en el cariño familiar que rodea este nombramiento.

La ronda de Os Faticos en las fiestas del Casco Viejo de Huesca. Foto Myriam Martínez
Ronda a la mairalesa mayor, Jael González Escartín. Foto Myriam Martínez

También la mairalesa infantil, Elisa Hamon Omiste, ha recibido el reconocimiento de los rondadores. Las jotas han celebrado su elección como representante infantil del Casco Viejo, la ilusión con la que vivirá estas fiestas y el orgullo de su familia al verla asumir este papel. Otra de las coplas ha recordado su formación en el colegio San Viator, donde, según la letra, continúa creciendo "entre libros y enseñanzas", mientras otra ha imaginado ya su presencia en las calles durante las fiestas patronales.

Las personas homenajeadas este año, María Teresa Simón Gros y Francisco Pocino Martínez, también han ocupado un lugar destacado en la ronda. Las letras han recordado que los padres de Teresa ya recibieron en su día este mismo reconocimiento vecinal y han destacado el compromiso de toda la familia con el barrio. Los cantadores han dedicado igualmente unas estrofas a su hija Alejandra, resaltando que sigue dejando huella en el Casco Viejo, antes de concluir el homenaje poniendo en valor la implicación de Paco y Maite con la vida vecinal.

El recorrido ha reservado asimismo un espacio para reconocer a quienes contribuyen a mantener vivo el tejido social y comercial del barrio. Frente a la Guitarrería J. Moroch, distinguida este año por la asociación vecinal, Os Faticos ha interpretado una jota en la que el sonido de las guitarras se convertía en protagonista, como símbolo de un establecimiento estrechamente ligado a la historia del Casco Viejo y a la tradición musical oscense.

Muy cerca de allí, la ronda también se ha detenido ante la casa rehabilitada de la calle Sancho Abarca, otro de los reconocimientos de esta edición. Las coplas han celebrado la recuperación del edificio como ejemplo de conservación del patrimonio y han lanzado un mensaje de futuro: "Si se restauran las casas, los barrios van adelante y el barrio del Casco Viejo es un ejemplo constante". 

El itinerario ha continuado hasta las Cuatro Esquinas, donde una nueva jota ha unido en una misma estrofa el Coso Alto, el Coso Bajo, la calle Villahermosa y los Porches, describiendo este cruce como uno de los rincones que mejor representan el alma de Huesca y el punto donde confluyen algunos de sus espacios más emblemáticos.

La ronda de Os Faticos en las fiestas del Casco Viejo de Huesca. Foto Myriam Martínez
Vecinos que han acompañado a los rondadores por las calles del Casco Viejo. Foto Myriam Martínez

Durante todo el recorrido, vecinos y visitantes han acompañado a los cantadores, deteniéndose en cada una de las estaciones para escuchar unas letras que no solo han servido para felicitar a las personas homenajeadas, sino también para reivindicar la historia, la convivencia y el patrimonio del Casco Viejo. Entre aplausos, sonrisas y fotografías, la música tradicional ha vuelto a demostrar su capacidad para reunir a varias generaciones alrededor de una misma celebración.

La Jota de Ronda ha vuelto a convertirse así en uno de los actos con mayor identidad de las fiestas del Casco Viejo, una cita en la que cada copla ha servido para contar una parte de la historia del barrio y para recordar que las calles, los edificios y las personas que las habitan forman un patrimonio compartido que sigue transmitiéndose de generación en generación.

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