Lamora y Adell llevan a Huesca su libro de poemas nacidos de la experiencia y los afectos

Los autores recitaron versos inspirados en la familia, la emigración, los viajes y aquellos instantes que terminan marcando una vida.

01 de Junio de 2026
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Lamora y Adell llevan a Huesca su libro de poemas.

La familia, la memoria, los viajes, las ausencias y los pequeños instantes que conforman una vida han sido los grandes protagonistas del recital "Poemas de Lamora y Adell", celebrado este domingo en la 42 Feria del Libro de Huesca. Los escritores María Jesús Lamora y José Antonio Adell compartieron este domingo con el público una selección de textos que reflejan dos maneras complementarias de entender la poesía, reunidas en un mismo volumen nacido de la complicidad personal y literaria de una pareja que lleva décadas compartiendo proyectos, experiencias y caminos.

Antes de comenzar la lectura, ambos explicaron el origen de una obra que surgió a propuesta de Adell, coincidiendo con una fecha significativa para los dos. Lamora recordó que ya había publicado anteriormente con la editorial aragonesa Olifante, especializada en poesía, y que fue su marido quien le planteó reunir sus versos en un libro conjunto. La autora aprovechó además para dedicarle unas palabras cargadas de afecto, destacando una trayectoria que lo ha convertido en una figura muy reconocida dentro de la divulgación cultural aragonesa. "Lo reconocen y además lo quieren", afirmó, subrayando el aprecio que despierta allá donde acude.

El libro reúne dos sensibilidades distintas que terminan encontrándose en un mismo territorio emocional. Por un lado, José Antonio Adell, autor de decenas de publicaciones dedicadas a la historia, la etnología y el patrimonio aragonés, se adentra por primera vez en el género poético. Por otro, María Jesús Lamora, vinculada desde la infancia a la escritura de versos, aporta una mirada más introspectiva y emocional. El resultado es un diálogo literario en el que conviven la observación del mundo, la evocación de las raíces y la reflexión sobre la experiencia humana. La obra está además dedicada a sus hijas, un detalle que conecta con la importancia que ambos conceden a la familia.

El recital alternó las voces de los dos autores. José Antonio Adell abrió la lectura con Noches pardas, un poema nacido durante una experiencia de voluntariado en Bolivia, donde permaneció junto a María Jesús Lamora colaborando con universidades y centros educativos. El escritor recordó las dificultades de adaptación a la altitud y cómo aquellas noches de insomnio, silencio y nostalgia terminaron convirtiéndose en materia poética. Los versos hablan de la soledad, de los compañeros ausentes y de la necesidad de encontrar esperanza incluso en los momentos más difíciles.

La emigración fue otro de los temas que aparecieron en su intervención. Adell explicó que el poema Emigrante surgió tras recorrer las distintas Casas de Aragón repartidas por España, donde conoció a numerosas personas que abandonaron su tierra en busca de nuevas oportunidades sin perder nunca el vínculo emocional con sus lugares de origen. A través de esos versos rindió homenaje a quienes tuvieron que marcharse y aprendieron a vivir con el corazón dividido entre la tierra que dejaron atrás y la que los acogió.

Por su parte, María Jesús Lamora confesó que gran parte de su inspiración nace de la fotografía de calle, una disciplina que practica habitualmente y que le permite descubrir historias escondidas en escenas aparentemente cotidianas. De esa mirada surgió La cabina, uno de los poemas que leyó durante el acto. El texto recupera la imagen de aquellas antiguas cabinas telefónicas que durante décadas fueron testigos de despedidas, declaraciones de amor, noticias familiares y conversaciones marcadas por la distancia. A través de ese objeto hoy prácticamente desaparecido, la autora construye una reflexión sobre la memoria, la espera y el paso del tiempo.

Lamora reconoció que se considera una persona profundamente enamorada de la vida y que agradece cada día estar viva, aunque admitió que su poesía suele dirigirse con frecuencia hacia los territorios de la nostalgia. "Pienso mucho en el pasado", señaló al explicar que somos el resultado de todo lo vivido y que la memoria forma parte inseparable de nuestra identidad. Esa mirada aparece también en poemas como Miedo, donde reflexiona sobre la ausencia, el tiempo y la fragilidad de la existencia.

A lo largo de la sesión también hubo espacio para los agradecimientos y los recuerdos. Los autores dedicaron palabras de afecto, especialmente a sus hijas, pero también a amigos y personas vinculadas al mundo de la cultura presentes entre el público, en una atmósfera cercana.

Más allá de los textos leídos, el encuentro dejó la imagen de dos voces diferentes pero complementarias. La de José Antonio Adell, profundamente ligada a la tierra, a la historia y a las personas que forman parte de la memoria colectiva; y la de María Jesús Lamora, más íntima, emocional y atenta a los pequeños detalles de la vida cotidiana. Juntas conforman una obra en la que los recuerdos, los afectos y la experiencia se transforman en poesía y encuentran en la palabra escrita una forma de permanecer.