Las leopardas ya está en las librerías de Huesca. La novela de Marta Borraz distinguida con el XXII Premio Tusquets Editores de Novela llega a la ciudad natal de la escritora después de un recorrido que ha situado su nombre en primera línea de la narrativa española. El 22 de octubre, además, Borraz regresará a Huesca para participar en un encuentro con escritoras organizado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) en la Diputación Provincial de Huesca.
La publicación de la obra abre ahora una etapa completamente distinta para la escritora, que reconoce la mezcla de ilusión y temor que supone dejar en manos de los lectores una creación tan cercana. "Tengo muchas ganas de compartir Las leopardas con los lectores y lectoras, pero también me da miedo soltarlas, perder el control de esta novela tan íntima y personal. A partir de ahora, la historia y sus personajes ya no me pertenecen".
La acogida ha comenzado a sentirse incluso antes de que los ejemplares ocuparan las estanterías. Borraz cuenta que ha vuelto a experimentar el respaldo de su círculo más próximo, como ya sucedió con Años de vida, su primera novela. "Mi familia y amigos se han volcado, para ayudarme a sacar adelante este libro, y hemos celebrado el premio como si fuera de todos".
Y hay otro detalle que destaca la escritora: "Me emocioné al enterarme de que en muchas librerías aragonesas tenían listas con pedidos porque los clientes habituales reservaban Las leopardas".
El libro llega a la colección Andanzas de Tusquets después de haber sido elegido entre 1.248 manuscritos. El premio está dotado con 18.000 euros y una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps. El jurado ha estado presidido por Antonio Orejudo y formado por Eva Cosculluela, Andrea Gumes, Francisco Serrano y Juan Cerezo, en representación de la editorial.
La protagonista es Clara, que durante el curso vive en Zaragoza y pasa los veranos con su familia en el Pirineo. A su alrededor crece una generación de adolescentes marcada por la amistad, la música, el cine y la fascinación por los horóscopos, mientras descubre un mundo en plena transformación a finales de los años setenta.
La aparición de una enfermedad silenciosa cambiará el destino de algunas de ellas. La novela se adentra entonces en el estigma, el cuidado y los vínculos que sostienen a los personajes, al tiempo que explora el deseo femenino, la amistad y la memoria.
El germen de la historia está ligado a las mujeres que han formado parte de la vida de Borraz. Entre ellas ocupa un lugar especial una protagonista que murió antes de tiempo y cuya juventud la escritora quiso reconstruir para acercarse a aquello que había vivido. Esa mirada hacia el pasado lleva la narración a los años setenta y ochenta y al verano de 1996.
También regresan a las páginas algunos de los paisajes que forman parte de la memoria de la autora. Zaragoza, donde pasó su adolescencia, convive con los Monegros y con los ríos y montañas del Pirineo aragonés, en una geografía que acompaña la evolución de sus personajes.
La familia, la amistad y los grandes amores construyen buena parte de ese universo. Borraz sitúa el cuidado en un lugar central y reivindica a una generación de mujeres que, según explica, quedó relegada al olvido. El resultado es una historia atravesada por la pérdida, pero también por una energía vital que se resiste a desaparecer.
La escritora admite que tuvo que superar numerosos miedos para llevar el proyecto hasta el final. Después de atravesar ese proceso, resume el espíritu que ha terminado imponiéndose en sus páginas con una frase rotunda: "el deseo ha ganado al estigma, el humor al dolor y la memoria a la pérdida".
El jurado ha encontrado en Las leopardas un complejo entramado de relaciones humanas, tabúes sociales, enfermedad y sororidad. Francisco Serrano ha destacado esa combinación; Eva Cosculluela ha visto en sus páginas un homenaje a las mujeres que quisieron vivir su deseo en libertad, y Andrea Gumes ha resaltado la precisión de la escritura y la brillantez de los diálogos.
Antonio Orejudo, presidente del jurado, ha puesto el acento en la capacidad de la autora para servirse de la ligereza y el humor al abordar una tragedia. Su definición resume también el espíritu del título: "La crónica de un tiempo bello y salvaje, y de las mujeres que transitaron por él como leopardas".
Para Borraz, el premio ha supuesto además un reconocimiento a su trabajo como narradora y un impulso para continuar escribiendo. La autora considera que la fuerza de la historia y de sus personajes femeninos ha sido determinante y vive el galardón como la entrada en una editorial en la que han publicado escritores y escritoras a los que ha admirado como lectora.
Nacida en Huesca en 1981, licenciada en Derecho y residente en Barcelona, donde trabaja como abogada y mediadora, la autora mantiene además una estrecha vinculación con Alquézar. Su primera novela, Años de vida, apareció en 2024 y fue recibida con entusiasmo por lectores y crítica.
Ahora, Las leopardas emprende su recorrido entre los lectores con el respaldo de uno de los principales reconocimientos de la editorial y con una materia narrativa profundamente ligada a Aragón. La novela lleva en sus páginas una época, unos paisajes y, sobre todo, la huella de unas mujeres que Borraz ha querido rescatar para devolverles la voz.