Mariano Seral convierte la casa tradicional en memoria poética del mundo rural

El autor presenta en la 42.ª Feria del Libro de Huesca La casa del Labrador, un poemario que aborda también la mecanización del campo y el impacto de la despoblación

05 de Junio de 2026
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Mariano Seral presenta La casa del Labrador

El autor Mariano Seral presentó en la 42.ª Feria del Libro de Huesca su poemario La casa del Labrador, publicado por Editorial Pirineo, una obra que toma como eje simbólico la tradicional casa de labranza para reflexionar sobre la vida rural, los cambios sociales, la transformación del campo y la despoblación. El libro no está dividido formalmente en apartados, pero los primeros poemas se centran en los deterioros y "achaques" de la vivienda, entendida como un organismo que envejece junto a quienes la habitan y como reflejo de una forma de vida que ha ido desapareciendo.

A través de sus versos, Seral abordó también cuestiones como la importancia del linaje familiar en las antiguas explotaciones agrícolas, donde la continuidad de la casa resultaba esencial para garantizar la supervivencia del patrimonio. El autor recordó que el sistema sucesorio otorgaba preferencia al heredero varón y señaló cómo esta realidad marcó durante generaciones la organización de muchas familias del medio rural.

El poemario recorre igualmente las distintas estancias de la casa tradicional y su transformación con el paso del tiempo. En este sentido, el escritor explicó que la mecanización del campo alteró profundamente los usos de numerosos espacios. Las cuadras quedaron vacías al ser sustituidas las mulas por tractores, los graneros dejaron de almacenar las cosechas cuando la producción aumentó y la economía de subsistencia fue dando paso a un modelo más orientado al mercado, mientras que dependencias como el cantaral perdieron su función original tras la llegada del agua corriente a las viviendas.

La obra dedica además varios poemas al fenómeno de la despoblación rural. Seral evocó cómo la emigración desde los pueblos hacia las ciudades provocó el abandono de numerosas casas, especialmente en aquellas zonas peor comunicadas. Según relató, el deterioro comenzaba a menudo con una simple gotera que, con el paso de los años, terminaba comprometiendo la estructura de la vivienda hasta conducirla al derrumbe.

Durante la presentación, el autor destacó asimismo la presencia en el libro de algunos poemas murales inspirados en textos que él mismo pintó sobre las paredes de su casa, acompañados de pequeños dibujos. Esta vertiente artística tiene continuidad en la propia portada de la publicación, realizada a partir de un lienzo pintado en acrílico por el propio Seral, donde recreó elementos característicos de la arquitectura popular aragonesa, como los zócalos y esquinas de sillería o los muros revocados. La ausencia de perspectiva y el empleo de colores básicos sitúan la obra, según explicó, dentro de una estética próxima al arte naïf.