Martínez-Bascuñán llama en Huesca a recuperar el pensamiento autónomo para defender la verdad en democracia

La politóloga ha presentado su libro 'El fin del mundo común: Hannah Arendt y la posverdad', en el que reflexiona sobre la destrucción del mundo común

Periodista
11 de Marzo de 2026
Guardar
Máriam Martínez-Bascuñán y Eva Pérez Sorribes durante su conversación en Fundación Ibercaja Huesca. Foto Mercedes Manterola
Máriam Martínez-Bascuñán y Eva Pérez Sorribes durante su conversación en Fundación Ibercaja Huesca. Foto Mercedes Manterola

La politóloga y columnista de El País Máriam Martínez-Bascuñán ha presentado este miércoles en Huesca su ensayo El fin del mundo común: Hannah Arendt y la posverdad, una reflexión sobre el momento político actual y sobre el modo en que la ruptura de la verdad compartida ha transformado el debate democrático.

La charla, que ha llenado el salón de actos de Fundación Ibercaja, ha formado parte del ciclo de Conversaciones de Invierno de la Universidad Menéndez Pelayo en la Fundación Ibercaja y ha sido conducida por la periodista aragonesa Eva Pérez Sorribes, que ha abierto el diálogo recordando unas recientes declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien afirmó que el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial ha desaparecido y no volverá.

Esa afirmación ha servido como punto de partida para una reflexión más amplia sobre la transformación del escenario político global. Martínez-Bascuñán ha señalado que su libro parte precisamente de la idea de que se ha producido un cambio de época. La autora ha explicado que para analizar ese cambio ha recurrido al pensamiento de Hannah Arendt, pero no es un libro sobre la filósofa. “Hannah Arendt me ha acompañado durante todo el trayecto como una caja de herramientas para explicar lo que está pasando”.

El público ha llenado el salón de acto de la Fundación Ibercaja Huesca.
El público ha llenado el salón de acto de la Fundación Ibercaja Huesca. Foto Mercedes Manterola

Uno de los ejes de la conversación ha sido el concepto de posverdad y la forma en que ha modificado la relación entre política y verdad. Para ilustrarlo, la autora ha comparado conflictos internacionales de distintas épocas. En la guerra de Irak, ha recordado, el presidente estadounidense George W. Bush necesitó justificar la intervención con la afirmación de que el régimen de Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva. En el contexto actual, “lo que estamos viendo es otra cosa. Trump no necesita construir una mentira para legitimar una intervención; lo está haciendo porque le da la gana y, además, aparecen diagnósticos contradictorios sobre el porqué de esa intervención”, lo que genera una desorientación colectiva. “Cada vez nos resulta más difícil orientarnos en la realidad, distinguir lo que es verdad y lo que es mentira o incluso que nos importe”.

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información

En ese punto se ha referido al diagnóstico de Hannah Arendt para indicar que “la posverdad no es el triunfo de la mentira sobre la verdad, sino la destrucción del mundo común”. Martínez-Bascuñán ha señalado que lo que ha hecho Von der Leyen es “asumir esa destrucción del mundo común que se ha iniciado con la era Trump”.

La autora ha explicado que su reflexión sobre la posverdad se intensificó durante su etapa como directora de Opinión en el diario El País entre 2018 y 2020. En ese periodo ha tenido que plantearse cómo responder desde el periodismo a una política basada en la mentira continuada.

La conversación ha estado organizada por la Universidad Menéndez Pelayo. Foto Mercedes Manterola
La conversación ha estado organizada por la Universidad Menéndez Pelayo. Foto Mercedes Manterola

“Nos preguntábamos qué hacer cuando un político no es que mienta una vez para legitimar una acción, sino que lanza mentiras constantemente para introducir confusión en el espacio público”, ha recordado. “Llegué a la conclusión de que la opinión era una forma de cuidar ese mundo común, de que sostenemos las verdades en democracia con nuestras opiniones. Intenté reivindicar la idea de opinión y de juicio político precisamente para salvar la verdad en democracia”, ha trasladado. 

Su planteamiento es que cuando un político dice que todo es mentira, que las instituciones, los medios de comunicación y la ciencia mienten, “lo que se nos está inoculando no es que creamos en una mentira, sino que dejemos de creer en los guardianes tradicionales”.

“Por eso, lo que ha hecho Von der Leyen es realmente peligroso, porque es ahora cuando necesitamos aferrarnos a esos pilares fundacionales para que nos sigan orientando -ha señalado-. Y ahí está la autoridad científica, los medios de comunicación tradicionales, también el derecho, las normas y lo que es la identidad europea”.

La autora ha interpelado a los ciudadanos, "porque esto tiene que ver con nosotros y la salida está en nuestras manos. Y por eso iba al terreno de la opinión. Nosotros hacemos la lectura política o no de lo que ocurre. Nosotros decidimos dar más credibilidad a un líder que está diciendo que no está lloviendo que a la propia realidad”, ha comentado en referencia a la toma de posesión de Trump cuando dijo que no llovía y el público empezó a cerrar los paraguas.

También ha mencionado otro episodio en el que Trump insistía en que a su ceremonia de investidura habían asistido más personas que a la de Barack Obama. Pese a que las fotografías mostraban lo contrario, sus seguidores insistían en que la versión de Trump era correcta. Si se les insistía para que reaccionaran a lo que estaban viendo con sus propios ojos, contestaban: “La foto es del New York Times”.

“Ese es el diagnóstico profundo -ha considerado Martínez-Bascuñán-. Hemos dejado de creer en las fuentes que sostenían las verdades que hacían posible la conversación pública en democracia. Por eso, al final, la clave está en nosotros. Un medio de comunicación puede estar contando verdades, pero somos nosotros los que tenemos que confiar y ese medio de comunicación tiene que recuperar esa confianza. Es el camino que yo quería tomar, nuestra importancia a la hora de sostener esas verdades en democracia”.

Público asistente a la conversación con la autora. Foto Mercedes Manterola
Público asistente a la conversación con la autora. Foto Mercedes Manterola

La confusión y desorientación hace que el líder político que proporciona una explicación sencilla puede resultar más convincente que los datos o las estadísticas. “Pone rostro al enemigo, te da una explicación de por qué estás sufriendo… y entonces la verdad se convierte en verdad identitaria. Tenemos más apego hacia el grupo al que pertenecemos y al líder que a la verdad actual misma. Esa es la consecuencia de no creer en nada, de que nos hagamos cínicos o escépticos y que dejemos de creer en los árbitros tradicionales”.

Ha apelado a la responsabilidad de los ciudadanos. “A veces nos cuesta disentir y sentir el rechazo de nuestra propia tribuPor eso también he elegido a Hannah Arendt. Lo experimentó en su propia carne cuando hizo la crónica del juicio a Eichmann. Ella llega a la conclusión de que ese tipo de mal no era un mal radical, sino un mal banal. Y ella lo sostiene hasta el final, sabiendo que le iba a generar un conflicto con sus propios orígenes, con su propia tribu, con los intelectuales neoyorquinos, con su comunidad judía... Incluso la propia idea de banalidad del mal cayó de una forma muy contundente en esa opinión pública, que se negaba a verla en un personaje monstruoso como Eichmann”, ha explicado. 

La autora ha identificado otro problema. "Estamos en pantallas distintas y por eso no puede haber una conversación. Si niegas el cambio climático y dices que Biden es el culpable de los incendios en Los Ángeles porque se ha gastado todo el dinero en Ucrania, no puedo combatir esa mentira con los datos, porque estamos en pantallas distintas". Por eso, apuesta por "bajar también a ese terreno de la opinión, y ganarlo desde ahí. Es decir, la gente cada vez cree menos en la autoridad del experto. Las reglas han acabado, por lo que hay que ganar esa batalla desde otro sitio en el que además estemos articulando narrativas que sí pongan los hechos en un primer lugar, pero no con la arrogancia del experto, no con la idea de que ellos traen la verdad desde arriba, sino que la verdad baja y se defiende en el ágora con el resto de los ciudadanos. Y por ahí hay que empezar", ha considerado. 

Máriam Martínez-Bascuñán ha planteado la importancia de distinguir, como Hannah Arendt, entre la soledad y el aislamiento, porque "necesitamos la soledad para pensar y tener un juicio propio, pero el autócrata nos quiere aislados, dado que así es más fácil dejarnos llevar por la marea, manipularnos y que seamos una tribu. Ahí perdemos nuestra individualidad, nuestro juicio propio, la capacidad y la valentía de decir: no estoy de acuerdo con esto, es mi líder, pero esto es una mentira", ha señalado. Y ha revindicado que es necesario "recuperar la autonomía en el pensamiento".

EL CORAJE DE DECIR LA VERDAD

En la parte final de la conversación, Martínez-Bascuñán ha vuelto a subrayar la importancia del coraje cívico. Ha recordado el concepto griego de parresía, que designa el acto de decir la verdad al poder aun sabiendo que puede tener consecuencias. Ha defendido que ese tipo de actitud es fundamental para sostener una democracia en un contexto de desinformación y polarización.

"En la intervención en Irán hemos visto mucha confusión. Es que es una amenaza nuclear, es que hay que liberar a las mujeres iraníes, es que es un enemigo de la región, es que... Por eso, planteo el ejercicio de nombrar, separar y poner claridad. ¿Quién ha empezado esto? Esto es ilegal. Ya está. No vale decir que estamos en un mundo en el que las reglas ya no valen. Esto es introducir más confusión. Tenemos que aferrarnos a esos básicos. Introducir esa claridad y tener la valentía de nombrar las cosas. Es una guerra ilegal que han comenzado Estados Unidos e Israel. Esto es así y punto", ha finalizado.