La XXVI Muestra de Cine Realizado por Mujeres de Huesca ha comenzado este sábado en el Teatro Olimpia, con la entrega del Premio Pan y Rosas 2026 a Nata Moreno, actriz, directora, guionista y productora aragonesa, en una jornada inaugural marcada por la defensa de las mujeres que han conquistado espacios en el cine y la de quienes siguen abriendo camino para las que vendrán.
El Premio Pan y Rosas ha tenido este año un componente especial de cercanía. Chus Fenero, directora de la Muestra, ha recordado que Nata Moreno nació en Zaragoza, pero pasó sus años escolares en Huesca, donde descubrió el cine en el desaparecido cine Odeón y se aficionó al cortometraje a través del Festival de Cine de Huesca. Incluso recogía tapas de yogur y cartones de leche para conseguir un pase.
La niña que buscaba aquellas entradas regresaba ahora al Teatro Olimpia, donde recibió el galardón, una pieza única de cerámica realizada por Pilar África García Moyano y entregada por Sonia Latre, concejala de Cultura de Huesca.
“Sabía que en Huesca iba a llorar a litros”. Así ha comenzado Nata Moreno su intervención tras recibir el premio. La cineasta ha recuperado el origen de la expresión que da nombre al galardón y la ha convertido en una reflexión sobre su propia trayectoria. “A principios del siglo XX, las mujeres trabajadoras hicieron suya una frase. Queremos pan, pero también rosas”, ha recordado. El pan representaba lo necesario para vivir; las rosas, “todo aquello y todo lo que merece la pena vivir: la belleza, la educación, los libros, la música, el deseo, las emociones, el arte. Y, por supuesto, el cine”.
Para Moreno, toda su vida ha transcurrido de alguna manera entre esas dos dimensiones: “Entre lo necesario y lo hermoso. Entre salir adelante y querer ir un poco más allá. Entre el pan y las rosas”.

Pero el premio también la ha llevado a hablar de Huesca. “Yo soy de aquí, yo crecí aquí. Estas calles fueron mi primer paisaje. Mi primera realidad del mundo”, ha explicado. Allí llegaron "los primeros libros, las primeras películas, las primeras amistades, los primeros miedos, los primeros besos y las primeras ganas de marcharse y, también, de volver".
"Y seguramente, aunque entonces no lo supiera -ha continuado-, también aquí nacieron las primeras ganas de contar historias. Una cree que se mancha de los lugares en los que crecía, pero eso no es verdad de todo, porque Huesca ha seguido conmigo. Está en mi memoria y también mi manera de mirar. En las historias que elijo, en lo que me conmueve, y en aquellos que todavía creo que aún no sé explicar. Por eso hay algo profundamente circular y sutil y hermoso en volver aquí esta noche y pensar que aquella niña que caminaba por las calles sin tener la idea de quién iba a ser vuelva hoy a esta ciudad para, precisamente, recibir el premio Pan y Rosas", ha añadido.
En su aloocución se ha referido Moreno a las mujeres que hicieron posible que ella pudiera imaginarse como artista. "Porque antes de saber que quería ser directora, antes incluso de saber que una mujer pudiera dedicarse a dirigir películas, hubo mujeres que fueron dejando rosas por el camino para que otras pudiéramos encontrarlas -ha agredecido-. Mujeres que hicieron el cine cuando casi todas las cámaras estaban en manos de los hombres. Mujeres que ensancharon el mundo para que las demás lo pudiéramos ver. Escribieron lo que se suponía que no debería escribirse. Pusieron una cámara donde antes no había una mirada como la suya. Pintaron lo que durante siglos había permanecido fuera del lienzo. Hicieron visible lo que durante demasiado tiempo había permanecido fuera de plano".
"Y gracias a ellas, a algunas niñas, pudimos empezar a imaginar. Yo fui una de esas niñas. Así que gracias a todas las mujeres que nos abristeis los caminos, a las que quitasteis las zarzas para que las que veníamos detrás pudiéramos pasar", ha plasmado.
Moreno también ha dado gracias al arte, que le ha permitido "crear, contar, imaginar y sobre todo me ha permitido ser libre. Y bueno, poder dejar alguna vez otra rosa en el camino para que las que vienen detras puedan mirar", ha completado.
Moreno también ha agradecido a las madres y a los hombres han sabido acompañar a las mujeres sin miedo a que ocupen su espacio, alcen la voz o crezcan. “La igualdad no hace mejor el mundo solo para nosotras. Lo hace mejor para todos”, ha señalado. Y ha tenido palabras para su hijo, por haber entendido el deseo enorme de su madre "de hacer cosas y de crear", y le ha acompañado en ese despegue.
Finalmente, ha dirigido su agradecimiento a las mujeres que hacen posible la Muestra de Cine Realizado por Mujeres, "por el coraje, por la insistencia, por el amor puesto en cada edición, por seguir construyendo puentes para que otras mujeres puedan cruzarlos”.

Moreno obtuvo en 2020 el Goya al Mejor Largometraje Documental por Ara Malikian: Una vida entre las cuerdas, película que también recibió el Premio Forqué. En 2016 fundó en Aragón su productora Kokoro Films y ha desarrollado una trayectoria como directora con trabajos como Le chat doré, Al’amar y Madreselva. En 2025 dirigió la primera temporada de Las Berrocal para Movistar. Su relación con las artes escénicas y la música se extiende también a la dirección escénica de los espectáculos de Ara Malikian y a la creación de videoclips y campañas para el músico. A todo ello ha sumado ahora la literatura con su primera novela, Madonna no nació en Wisconsin.
"EL RELATO TAMBIÉN ESTÁ EN NUESTRAS MANOS"
La gala se ha abierto con la intervención de voluntarias de los grupos de teatro de Ithec, que han puesto voz a distintas mujeres representadas en la pantalla junto a las directoras de esta edición de la Muestra. Su reivindicación ha quedado resumida en una llamada a imaginar “un mundo más justo, un mundo en el que hombres y mujeres sean más felices y más honestos consigo mismos” y a educar ahias e hijos desde esa perspectiva. "¡Hoy todos deberíamos ser feministas!", han dicho al unísono.

Después, la directora de la Muestra, Chus Fenero, ha situado esta edición en una trayectoria de reivindicación que viene de lejos. “Las escritoras, algunas desde la distancia del siglo XV, y las directoras de hoy siguen luchando siglo tras siglo por una misma reclamación. Igualdad de derechos, dignidad, un mundo donde el género de una persona no condiciona sus oportunidades”, ha afirmado.
Fenero ha recordado que durante siglos las mujeres utilizaron la escritura para dejar constancia de sus experiencias, aunque fueron pocas las que tuvieron acceso a la formación necesaria para hacerlo. Ahora, ha señalado, la pantalla ofrece nuevas posibilidades para contar y contarse. En este siglo XXI confluyen la recuperación de voces femeninas que habían quedado olvidadas y la aparición constante de nuevas creadoras.
“Porque ahora somos muchas. Porque ya no podemos silenciarnos con la misma facilidad, porque el relato está también en nuestras manos”, ha subrayado. Y tener ese relato en las propias manos significa también decidir de qué se habla.
La programación de la Muestra refleja esa diversidad de historias. La sanidad y sus desafíos laborales, la migración, los abusos sexuales y sus largos procesos judiciales, la discapacidad, la salud mental y la presión en el deporte, la eutanasia o el desarraigo forman parte de los asuntos que atraviesan las películas seleccionadas. Para Fenero, haber conquistado la posibilidad de contar las propias historias y decidir cuáles merecen ser contadas constituye también un logro.

Pero la directora ha querido desplazar el foco de aquello que todavía falta hacia todo lo que ya se ha conseguido. Profesionales del sector audiovisua le han trasladado en conversaciones recientes una petición: “Reclamad, reivindicad, pero no os instaléis solo en la queja. Contad también dónde estamos ahora. Hablad de nuestros logros, que no son pocos”.
Ha llevado sus palabras hacia las mujeres que trabajan detrás de las cámaras. “Una película no se hace solamente con quien dice acción”, ha recordado Fenero. Montadoras, iluminadoras, directoras de fotografía, sonidistas, diseñadoras, profesionales de efectos especiales o compositoras participan en cada plano, cada corte y cada sonido. La directora de la Muestra ha recordado a mujeres creadoras en estos ámbito, y entre ellas ha reservado una mención especial para la oscense Yasmina Praderas, a quien la Muestra entregó hace tres años su primer Premio Pan y Rosas precisamente para reivindicar los oficios que permanecen detrás de una película. “Hoy Yasmina tiene dos Goyas, un premio del cine europeo y ha llegado hasta los Oscar”, ha destacado Fenero. Para la directora de la Muestra, su trayectoria demuestra la necesidad de mirar también detrás de la pantalla, “porque allí hay mujeres haciendo un cine extraordinario”.

La reivindicación se ha trasladado así desde la presencia de las mujeres en la pantalla hasta su capacidad para ocupar todos los espacios desde los que se construye una película. “Cuando una mujer ocupa una sala de montaje, una mesa de sonido, un plató de efectos especiales, maneja una cámara o compone la música que acompaña una historia, no está simplemente ocupando un puesto de trabajo”, ha señalado Fenero. “Están guiando los lugares desde los que las mujeres pueden contar el mundo”.
La directora de la Muestra ha planteado entonces una pregunta: “Si estamos ahí, ¿por qué seguimos teniendo que reivindicar que se nos vea?”. Para responderla, ha puesto como ejemplo los recientes festivales de Venecia y San Sebastián y la presencia de directoras en sus secciones oficiales a concurso. Fenero ha señalado el reducido número de películas dirigidas por mujeres y ha cuestionado el argumento de los comités de selección de que únicamente se tiene en cuenta la calidad y no quién realiza las películas. Frente a ello, ha destacado que las mujeres volvieron a ocupar lugares centrales en los palmarés.
El mensaje con el que ha cerrado su intervención ha sido el de reconocer los avances sin abandonar las reivindicaciones pendientes. “No solamente para reclamar lo que todavía falta, sino para celebrar todo lo que ya hemos conseguido, y para abrir camino a todo lo que todavía está por venir”. “No estamos pidiendo permiso para entrar en la historia del cine. Hace mucho que estamos escribiéndola”, ha concluido.
"TENEMOS MUCHO TALENTO"
La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Huesca, Sonia Latre, ha destacado la trayectoria de Nata Moreno y su vinculación con distintas disciplinas artísticas y ha subrayado la capacidad de la creadora para transitar por ellas "sin perder nunca una mirada propia”. Esa mirada “busca contar historias, pero también emocionar, provocar preguntas y acercarnos a realidades diferentes”.
Ha precisado que el Premio Pan y Rosas no se limita a reconocer los galardones obtenidos por Moreno, sino que “reconoce el camino”, así como “los proyectos que has impulsado, las historias que has contado, las personas con las que has trabajado y, sobre todo, la valentía de seguir creando y buscando nuevos lenguajes”.

Uno de los aspectos destacados por la responsable municipal de Cultura ha sido la vinculación de Moreno con Huesca y ha considerado que la ciudad la acoja para este reconocimiento tiene "un significado especial. Porque cuando una ciudad reconoce a una creadora que forma parte de su historia y de su identidad, también está reconociendo el valor de la cultura que nace, crece y se desarrolla en nuestro territorio. Y eso es algo que debemos de reivindicar", ha apuntado.
“Tenemos muchísimo talento en Aragón. Tenemos creadoras y creadores que son capaces de desarrollar proyectos con una enorme proyección y de llevar el nombre de nuestra tierra mucho más allá de nuestras fronteras”, ha afirmado. Para la concejala, Nata Moreno “es, sin duda, un magnífico ejemplo de todo ello”.
La edil también ha valorado el marco en el que se produce el reconocimiento, la Muestra de Cine Realizado por Mujeres, y ha destacado el espacio que ofrece a “las mujeres que trabajan en el audiovisual”, así como “sus historias, sus miradas y sus diferentes formas de hacer cine”.
“La cultura necesita referentes. Necesita mujeres que creen, que dirijan, que escriban, que produzcan, que interpreten y que abran caminos para que otras mujeres puedan hacerlo también”, ha afirmado. “Hoy, con este Premio Pan y Rosas, hacemos visible una de esas trayectorias”, ha añadido.

Latre ha cerrado su intervención agradeciendo a Moreno su relación con Huesca y Aragón y su trabajo en el ámbito cultural. "Gracias por seguir creando y por demostrar que la cultura no tiene un único lenguaje ni una única forma de expresarse”, ha manifestado.
La entrega del Premio Pan y Rosas ha formado parte de una jornada inaugural que ha reunido diferentes propuestas cinematográficas. La programación había comenzado con Tres adioses (Tre ciotole), el último largometraje de Isabel Coixet, y ha continuado con Le chat doré, el cortometraje dirigido y escrito por Nata Moreno en 2016, y Conoce a los bárbaros (Les Barbares), de Julie Delpy.
La XXVI Muestra reúne este año ocho largometrajes procedentes de España, Italia, Francia, Palestina, Suiza y Alemania. La programación concede un protagonismo especial a las nuevas miradas, con cuatro óperas primas, y combina ficción y documental con cortometrajes, coloquios y otras actividades paralelas.