El Niño de Elche y Raül Refree convirtieron el CDAN en un templo sonoro para inaugurar el VII Sonna Huesca

El espectáculo Cru+es fusionó mística, poesía y electrónica en una de las propuestas más arriesgadas del festival

DH
05 de Julio de 2026
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El Niño de Elche y Raül Refree convirtieron el CDAN en un templo sonoro para inaugurar el VII Sonna Huesca.
El Niño de Elche y Raül Refree convirtieron el CDAN en un templo sonoro para inaugurar el VII Sonna Huesca.

El VII Festival Sonidos en la Naturaleza (SoNna Huesca) abrió este sábado su programación con una de las propuestas más singulares de toda la edición. El Niño de Elche y Raül Refree transformaron el exterior del Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) en un espacio suspendido entre la música, la espiritualidad y la experimentación, donde presentaron Cru+es, un espectáculo que convirtió el concierto inaugural en una experiencia sensorial cercana al trance. El público, que había agotado las invitaciones semanas antes, respondió con una prolongada ovación al término de una actuación que no dejó indiferente a nadie.

La representación comenzó con un ligero retraso debido a las exigencias técnicas de la escenografía, concebida por Marta Pazos, que envolvió el escenario en una atmósfera de humo, penumbra y luz azul. Desde ese ambiente casi monástico aparecieron ambos artistas para iniciar un recital que, más que una sucesión de canciones, se desarrolló como una auténtica ceremonia artística.

El Niño de Elche y Raül Refree recorrieron las composiciones de Cru+es.
El Niño de Elche y Raül Refree recorrieron las composiciones de Cru+es.

Durante algo más de una hora, El Niño de Elche y Raül Refree recorrieron las composiciones de Cru+es, su primer trabajo conjunto, construido a partir del espectáculo previo Ecstasis. La voz profunda y desgarrada del cantaor dialogó constantemente con las atmósferas electrónicas creadas por el músico catalán, dando forma a un lenguaje sonoro difícil de encasillar y alejado de cualquier propuesta convencional.

El concierto transitó entre la introspección y la intensidad emocional, con continuas referencias a la mística, la poesía y la literatura espiritual. Las composiciones, inspiradas en autores como San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Péter Nádas o Ernesto Cardenal, construyeron un universo sonoro en el que convivieron el gregoriano, el flamenco, la electrónica ambiental y la experimentación.

El repertorio incluyó piezas como Somni, Tu voluntad, Cruz, Senescente mundo, Nádas y Mil maneras de salvarse. La interpretación de Francisco Contreras, nombre real de El Niño de Elche, encontró en Raül Refree mucho más que un acompañante. Sus paisajes electrónicos otorgaron profundidad a cada composición y convirtieron la voz en el auténtico eje del espectáculo.

Uno de los momentos culminantes llegó con Salmo XXI, basado en un texto del poeta y teólogo nicaragüense Ernesto Cardenal. Sentados en dos taburetes al borde del escenario, Refree dejó momentáneamente el teclado para acompañar con la guitarra una interpretación cargada de simbolismo. La complicidad entre ambos músicos resultó constante durante toda la actuación y reforzó la sensación de asistir a una creación concebida desde la absoluta conexión artística.

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La naturaleza experimental del recital también provocó respuestas diferentes entre los asistentes. Mientras buena parte del auditorio permaneció inmóvil y siguió la propuesta con un silencio casi reverencial hasta desembocar en una larga ovación, algunos espectadores abandonaron el recinto antes del final, confirmando el carácter exigente de un espectáculo pensado para un público dispuesto a adentrarse en nuevos lenguajes musicales.

Los dos intérpretes regresaron únicamente para agradecer los aplausos, sin ofrecer ningún bis, poniendo así el broche a una inauguración que confirmó la apuesta del SoNna Huesca por programar propuestas de vanguardia en espacios patrimoniales de la provincia.

El VII Festival Sonidos en la Naturaleza continua este domingo en el espacio Vicente Baldellou, de Alquézar, con el concierto conjunto de Diego Guerrero y Muerdo, encargado de cerrar el primer fin de semana del certamen con un recorrido por la música iberoamericana desde la fusión entre el flamenco y la canción de autor.

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