Alboroque Teatro ha celebrado sus veinte años de trayectoria subiendo al escenario del Centro Cultural Manuel Benito Moliner La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, dentro de la XXXIV Muestra de Teatro y Danza Joven de Huesca. La propuesta, dirigida por Javier García Ortega, Javito, ha coincidido además con una fecha simbólica: el 90 aniversario de la finalización del manuscrito de la obra.
El elenco, integrado por Vicen Mateo, Ruth Vázquez, Marifé Fernández, Pili Meler, Luz Mairal, Irene Abad, Minia Díaz, Celia Calderón y María José Gascón, ha dado vida a este clásico desde una mirada centrada en la interpretación y la fuerza del grupo.
Alboroque no es una compañía cualquiera para su director, ya que son los grupos con los que empezó a dar clase, "y de aquel grupo original todavía hay algunas actrices con las que llevamos 20 años trabajando juntos”, explica Javito, quien subraya también la constante renovación del grupo, con incorporaciones y regresos que han mantenido vivo Alcorque Teatro a lo largo del tiempo.
“Teníamos ganas de La casa de Bernarda Alba. Es la única de la trilogía rural que nos faltaba", recuerda Javito. "Alboroque montó muy al principio Yerma y Bodas de sangre hace unos cinco años, y este año nos apetecía dar este paso”, señala. Además, el carácter íntegramente femenino del reparto reforzaba la idoneidad de la propuesta.
La coincidencia con el aniversario de la obra llegó de forma inesperada. “De repente vimos que la firma manuscrita es del 19 de junio de 1936. Hoy es el 90 aniversario. No lo habíamos buscado, pero cuando nos dimos cuenta… esperamos que sea buena señal”, comenta el director.
El montaje ha supuesto una inmersión profunda en el universo lorquiano por el que se han "dejado fascinar. Es tan apasionante… La obra es muy conocida, pero habitarla durante estos meses ha sido una experiencia fascinante”, afirma.
La propuesta escénica apuesta deliberadamente por la sencillez para dar protagonismo absoluto a las actrices con su "trabajo de interpretación. La puesta en escena es muy sencilla: siete sillas y una mesa, lo mínimo indispensable para que ellas se desenvuelvan”, detalla Javito. El espacio escénico se completa con un ciclorama iluminado que sugiere la casa como una presencia constante y simbólica, “por la importancia que Lorca da al espacio en la obra”.
Como ha explicado el director, "dentro de la obra hay mucha tensión entre los personajes, pero en el grupo se ha creado una especie de espejo invertido, han trabajado con muchísimo cariño, hombro con hombro. Ha sido muy bonito”, destaca.
El estreno llegaba cargado de emoción, con las actrices "muy nerviosas y con muchas ganas. Es el momento de culminar el trabajo y sienten responsabilidad, quieren dar lo mejor de sí. Han hecho un trabajo muy grupal. Las nueve son muy cómplices y todas están estupendas”, afirma.
El director señala que trabajar con este elenco "es fascinante y Lorca es inagotable. Cada vez que vuelves a él parece nuevo”, afirma. “Cuando recito los Sonetos del amor oscuro, siempre encuentro algo distinto. Con La casa de Bernarda Alba pasa igual, está llena de ecos, de rincones oscuros, muy lorquiano, muy bonito”. “Hemos disfrutado todos mucho este año”, concluye.