Fórmula V regresa a Huesca este sábado 14 de febrero de 2026, a las 20:00 horas, en el Auditorio Carlos Saura del Palacio de Congresos, con la misma energía que convirtió sus canciones en banda sonora de varias generaciones. Al frente estará Paco Pastor, único miembro original que permanece sobre el escenario, convencido de que cada actuación es “una inyección de optimismo, de buen humor, de energía” y de que la música sigue siendo “felicidad en estado puro”.
Lejos de limitarse a una sucesión de éxitos, el concierto se plantea como un espectáculo interactivo, cargado de humor y complicidad, donde los recuerdos no miran solo al pasado: “Recordar está muy bien, pero lo importante es estar aquí todavía”, subraya el cantante. Dos horas de repertorio -de Cuéntame a Eva María- que buscan que el público “salga como motos”, demostrando que, más de cinco décadas después, la marcha sigue intacta.
PREGUNTA: Este fin de semana regresáis a Huesca. Desde tu memoria personal, ¿qué lugar ocupa la capital oscense en la trayectoria en directo de Fórmula V?
RESPUESTA: Hemos estado ya en Huesca capital y, sinceramente, tengo un recuerdo muy bueno. Recuerdo perfectamente que actuamos en la Plaza de Navarra el 14 de agosto de 2013 y que fue una actuación muy buena, con muchísima gente. Me acuerdo incluso de que después entró a saludarnos la alcaldesa que había entonces (Ana Alós) y nos dijo que no había visto nunca la plaza tan llena. Luego estuvimos cenando allí y también hicimos una visita al Castillo de Loarre. En conjunto, tengo muy buen recuerdo de aquella actuación; fue fenomenal.
P: Tras haber actuado en grandes capitales y en ciudades de tamaño medio, ¿existe realmente alguna diferencia a la hora de subirse a un escenario?
R: No, en absoluto. Huesca es una ciudad de tamaño medio, pero no es una ciudad pequeña, ni mucho menos. Además, como te decía antes, el recuerdo que tengo de aquella actuación es muy positivo: había muchísima gente y el ambiente fue estupendo. Para nosotros no hay diferencia entre ciudades grandes o medianas. Al final, lo importante es siempre el público y la respuesta que se genera.
P: ¿Cómo se concibe hoy un concierto de Fórmula V, más allá de la simple sucesión de canciones?
R: Nuestros conciertos no se limitan a la música. La gente, lógicamente, va a escuchar las canciones, pero cada una les trae un recuerdo, y casi siempre son recuerdos divertidos y gratos. Eso hace que el concierto tenga un componente muy especial. Es un directo muy interactivo, con humor, muy divertido por encima de todo y con mucha más marcha de la que la gente se imagina. Al final, es una mezcla de muchas cosas, con un repertorio que se acerca a las dos horas.
P: ¿Qué papel juegan esos recuerdos en la manera en que el público vive el concierto?
R: Yo creo que juegan un papel fundamental. Cada canción está asociada a una época o a un momento concreto de la vida de la gente, y eso se nota muchísimo en la reacción. No es solo escuchar una canción, es volver a sentir algo que ya vivieron, y por eso el público participa tanto y se implica desde el principio.
P: ¿Qué canciones forman parte de ese repertorio que el público espera escuchar en cada actuación?
R: Están todas las canciones de toda la vida: Cuéntame, Cenicienta, Tengo tu amor, Vacaciones de verano, La fiesta de Blas, Eva María, Loco casi loco… Es un repertorio que prácticamente todo el mundo conoce, que la gente tararea y recuerda sin esfuerzo, porque forma parte de su memoria musical.
P: Más allá de los grandes éxitos, ¿hay canciones que el público redescubre durante el concierto?
R: Sí, claramente. Hay canciones nuestras que están en el consciente y otras que están en el subconsciente. Muchas veces dices el título y la gente no la identifica de inmediato, pero en cuanto la oye reconoce enseguida que también era nuestra. Es una reacción muy curiosa, porque demuestra hasta qué punto esas canciones forman parte de su memoria. Un ejemplo muy claro es Tu amor, mi amor, que fue cara B de Busca un amor. Tiene un ritmo muy marcado y, cuando empieza a sonar, la gente la reconoce inmediatamente, aunque no siempre recuerde el título.
P: Después de tantos años interpretando los mismos temas, ¿hay alguna canción que cante más por obligación que por gusto?
R: No, no lo diría así. Es verdad que hay canciones que quizá no me llegan tanto, como La fiesta de Blas, pero no puedo hablar mal de una canción, porque sería como renegar de un hijo. Todas forman parte de nuestra historia. En cambio, hay otras que disfruto muchísimo cantando, como Solo sin ti. Es una canción con una letra muy bonita y, además, es una de mis preferidas, así que siempre la canto con especial gusto.
P: La serie Cuéntame dio una nueva vida a vuestra canción más emblemática, con numerosas versiones. ¿Qué le pareció?
R: A mí me pareció algo extraordinario. De alguna manera, fue como convertir Cuéntame en el emblema musical de toda una época. A partir de ahí surgieron muchísimas versiones, y todas tuvieron su valor. Cada artista la llevó a su terreno. Si tengo que quedarme con una, mi versión preferida es la de Miguel Ríos, quizá porque se aproximaba mucho más al pop de aquella época y mantenía muy bien el espíritu original de la canción.
P: Con tantos éxitos en vuestro catálogo, ¿qué crees que tiene Cuéntame para haberse convertido en el himno del grupo?
R: Creo que tiene varias cosas. Para empezar, es la canción más pop que grabamos, la que tiene más raíz del pop de los años setenta, aunque saliera en el 68. Musicalmente es la más anglosajona, la más americana, y eso la hace muy especial dentro de nuestro repertorio. Además, creo que estuvo muy bien elegida por la serie, porque encajaba perfectamente con lo que quería contar.

P: Desde el escenario, ¿cómo percibes la respuesta de un público tan intergeneracional?
R: Es algo increíble y que sigue sorprendiéndome. Ves a gente joven, de veintitantos años, disfrutando como si estuvieran en una fiesta, cantando y riéndose, y piensas que no habían nacido cuando estas canciones sonaban por primera vez. Al mismo tiempo, ves a la gente de nuestra edad viviéndolo con una sonrisa, con los ojos brillantes. Esa mezcla es muy emocionante. Al final, lo que estás viendo es que la música une a todos de la misma manera. Es ver la felicidad en estado puro.
P: De la formación original de Fórmula V, sólo usted permanece sobre el escenario. ¿Qué relación mantiene con los antiguos integrantes del grupo?
R: De la formación original de la gira estoy yo solo. En los comienzos del grupo estábamos Antonio Sevilla, Tony, a la batería, Mariano Sanz al bajo, José Villar, Chefo, a la guitarra, y Joaquín de la Peña, Quino, también a la guitarra. Más tarde se incorporó Amador Flores, Chapete, a los teclados. Con todos ellos la relación siempre ha sido muy buena y, cuando actuamos cerca de Madrid, algunos se suben al escenario siempre que pueden. Desgraciadamente, Tony, falleció hace unos meses.
P: Fórmula V ha sido un grupo especialmente estable en un panorama lleno de rupturas. ¿Cuál fue la clave?
R: Creo que la clave está en que nunca nos tomamos demasiado en serio ni lo que hacíamos ni lo que éramos. No había estrellas dentro del grupo. Éramos amigos que empezamos con 16 años, casi de broma, y eso creó una relación muy sólida. Esa forma de entender el grupo hizo que todo fuera más fácil y que la relación se haya mantenido con el paso del tiempo.
P: En su momento se os calificó como música comercial. ¿Cómo lo ves ahora con perspectiva?
R: En parte dejamos el grupo por ese tipo de críticas. Coincidimos con el auge de la música underground y nos llamaban comerciales. Era una etiqueta que pesaba mucho en aquel momento. Con el paso del tiempo, la perspectiva cambia. Muchos de aquellos grupos han sido olvidados y, sin embargo, nuestras canciones siguen sonando y siendo recordadas. Al final, el tiempo pone las cosas en su sitio.
"Cada actuación es una inyección de optimismo, de buen humor y de energía"
P: Durante años se habló de una rivalidad con Los Diablos, como si el público tuviera que elegir entre el Madrid y el Barça. ¿Fue real?
Realmente la rivalidad la crearon, pero yo creo que fue simplemente por un tema comercial, cosa de las discográficas, por echar un poquito de guindilla en la salsa. Éramos el grupo catalán y el grupo de Madrid. Pero nosotros siempre hemos tenido una buena relación, con Agustín, con Quique, con Amado, con todos. De hecho, recuerdo incluso haber pasado unas Navidades en Barcelona y estar cenando con ellos y me dijeron: “¿Por qué no te unes a nosotros?”. Y estuvimos unos años juntos a finales de 1990. Grabamos Fórmula Diablos y fue Disco de Oro, funcionó muy bien y tal.
P: ¿Qué te impulsa a seguir sobre los escenarios?
R: Sé que suena a lo mejor un poco simple, pero porque me divierto, me lo paso muy bien. Cada actuación para mí es una inyección de optimismo, de buen humor y de energía. Me mantiene en forma, físicamente y también por dentro. Yo me lo paso fenomenal y, además, veo que la gente lo disfruta una barbaridad. Eso es lo que me mueve: que a mí me hace feliz y que, al mismo tiempo, hago feliz a los demás.
P: ¿Y qué le gustaría que se llevara el público del concierto de este sábado en Huesca?
R: Pues lo primero que siempre digo: recordar está muy bien, recordar es volver a vivir, pero lo importante es estar aquí todavía, que aún tenemos mucha marcha en el cuerpo. Que la música y los recuerdos rejuvenecen. Que salgan como motos, igual que nosotros.