“Quien canta, sus males espanta”. Bajo esa premisa vital, el grupo navarro Puro Relajo regresa este domingo a Huesca con un espectáculo que convierte el escenario en espacio de encuentro, participación y emoción compartida. La formación actuará el 15 de febrero de 2026, a las 19.00 horas, en el Auditorio Carlos Saura, dentro de la programación del Palacio de Congresos.
Formado por David García (voz y bajo), Jorge García (guitarra y voz), Txuma Gallués (acordeón y voz), Eneko Irigoien e Iosu Burguete (trompetas), el grupo se ha consolidado como uno de los principales referentes de la música mexicana en el norte de España. Es precisamente Iosu Burguete quien responde a este cuestionario sobre el nuevo espectáculo, Vivir Cantando, y la relación del grupo con el público oscense.
PREGUNTA: “Vivir Cantando” es el título del nuevo espectáculo. ¿Qué queréis contar con ese nombre antes incluso de que suene la primera canción?
RESPUESTA: Es nuestra forma de estar en esta vida, vivimos cantando y con ello queremos involucrar al público durante el concierto.
P: En este nuevo espectáculo, ¿qué parte de vosotros como personas aparece más clara que en trabajos anteriores?
R: Seguimos con la misma intención de hacer del concierto una experiencia participativa, de evocar momentos pasados y traerlos al presente con canciones de toda la vida tratadas con cariño y con nuestra instrumentación.
P: Sois cinco músicos con trayectorias y caracteres distintos (no sé si hay alguna novedad en la formación, si fuera así, me lo dices, por favor y espero que no). ¿Cómo se decide qué entra y qué no en un espectáculo como este?
R: Durante los ensayos se van mirando las distintas propuestas de canciones que aportamos los 5 y tras trabajarlas, se ve cuáles pueden funcionar mejor y cómo encajan en el global del espectáculo para que quede un concierto potente y novedoso.
"Son muchos años ya juntos y con solo una mirada prácticamente nos entendemos"
P: Sobre el escenario dais una imagen de convivencia muy natural, casi doméstica. ¿Eso es un reflejo fiel de cómo sois fuera o es algo que se construye con el tiempo?
R: Son ya muchos años juntos y con solo una mirada prácticamente nos entendemos, así que esa convivencia natural se ha ido construyendo con el paso de los conciertos, aunque ya la naturalidad y la conexión se dió desde los inicios.
P: ¿Qué papel juega la confianza entre vosotros para poder permitiros bromear, improvisar o exponeros emocionalmente delante del público?
R: Al final se trata de ser natural y de estar en el escenario relajado; desde esa tranquilidad surge la espontaneidad y los momentos más bonitos.
Todos estos años de trayectoria han ayudado a que la confianza sea un pilar y ayuda a esa tranquilidad sobre el escenario.
P: Cuando habláis al público, no da la sensación de que haya un guion cerrado. ¿Hasta dónde os permitís ser espontáneos sin perder el pulso del concierto?
R: El guión es 100% improvisado. En los conciertos de auditorios sí que tenemos una escaleta con el orden de las canciones, pero lo que se habla durante las presentaciones etc. es algo que va surgiendo durante el concierto.
Intentamos que no sean intervenciones muy largas para que el ritmo del concierto no se vea perjudicado.

P: En una ciudad como Huesca, donde el público observa mucho antes de soltarse, ¿cómo se rompe ese primer hielo desde el escenario?
R: No tenemos como tal una norma, si no que es ese conjunto de naturalidad y música la que hace que el concierto se vaya convirtiendo poco a poco en una experiencia en la que se ve inmerso el público y va soltándose y participando.
P: Volvéis a actuar ante gente que ya os ha visto en otras ocasiones. ¿Os condiciona saber que parte del público ya conoce vuestras claves?
R: Cada concierto es único, ya sea por el repertorio, por el diálogo con el público, por el clima que se genera…así que no nos condiciona.
Es una satisfacción ver público que repite; significa que lo pasan bien en los conciertos y que disfrutan del momento.
P: En los pueblos de la provincia habéis vivido conciertos muy cercanos. ¿Qué os enseñan esos escenarios pequeños que luego trasladáis a espacios más grandes?
R: Son conciertos también muy especiales con un trato muy cercano donde tal vez de más tiempo a hablar con el público y a conocer peculiaridades de cada localidad, que ayudan a situarte y a contextualizar.
La entrega por nuestra parte es la misma en cada concierto, independientemente del tamaño de la plaza, localidad etc.
P: Dentro del grupo, ¿hay alguien que actúe como termómetro del ambiente cuando el concierto está en marcha?
R: En los conciertos en la calle el repertorio lo suelo llevar yo, y sí, en función del ambiente, edad del público etc, voy proponiendo unas canciones y otras; aunque también es algo que está abierto a que el resto del grupo haga aportaciones; incluso el público que en ocasiones pide canciones durante los conciertos.
P: El humor es una constante, pero no eclipsa la emoción. ¿Cómo encontráis ese equilibrio para que ninguno de los dos aspectos se imponga?
R: Nuevamente desde la naturalidad.
P: Vivir Cantando parece huir de la nostalgia triste. ¿Habéis sido conscientes de esa intención desde el inicio?
R: Sí; recurriendo al refrán ‘quien canta, sus males espanta’ queremos transmitir esas ganas de vivir y de hacerlo cantando.
P: Después de experiencias tan intensas como Pirineos Sur, ¿qué queda cuando baja el volumen y el grupo se queda a solas?
R: Queda la experiencia vivida, la satisfacción de hacer lo que te gusta y que además agrade a más personas.
P: La gira de 2026 os llevará por escenarios muy distintos. ¿Qué os aporta seguir volviendo a plazas como Huesca dentro de ese recorrido?
R: Volver a sitios donde nos dan tanto cariño y calor es una maravilla. Es un impulso a seguir ofreciendo música y momentos de felicidad.
P: Cuando termine el concierto de este domingo, ¿qué os gustaría que el público se lleve a casa más allá de las canciones?
R: Me encantaría que el público se lleve a casa un recuerdo inolvidable de la energía y la pasión que se vive en el concierto.
Más allá de las canciones, espero que se lleven la sensación de haber sido parte de algo especial, de haber compartido un momento único.