Hace apenas unos días, más de 80.000 personas siguieron en directo su interpretación del Himno de España desde las gradas del MetLife Stadium de Nueva York y hasta 2.000 millones de espectadores pudieron escucharla a través de la retransmisión televisiva de la final del Mundial. Ese escenario, reservado para los grandes acontecimientos deportivos del Globo, fue el último escaparate de Spanish Brass, el prestigioso quinteto de metales que este jueves cambiará el coloso neoyorquino por el Auditorio-Teatro del Balneario de Panticosa para clausurar el Festival Internacional Tocando el Cielo con el espectáculo Essentials.
El conjunto valenciano aterriza por primera vez en el certamen pirenaico envuelto por la repercusión de una actuación que ha dado la vuelta al mundo. "Cuando la FIFA nos invitó a tocar en el Mundial, sólo unos días antes de la final, pensamos que era un 'fake' ". Nos llegó un correo y dijimos: 'Esto no puede ser'. Luego empezamos a investigar y vimos que era verdad".
El remitente era el equipo organizador del Mundial y, detrás de la propuesta, se encontraba el productor Carlos Navarrete, que había escuchado actuar al quinteto durante un concierto celebrado recientemente en Madrid. Aquella casualidad terminó abriéndoles las puertas de uno de los mayores escaparates deportivos del planeta.
La actuación estaba rodeada de una presión poco habitual. El quinteto interpretó la pieza de memoria. "El himno no era muy difícil de tocar. Lo más fuerte fue salir al campo, ver a 80.000 personas delante y saber que entre 1.500 y 2.000 millones de personas nos estaban viendo por televisión. Fue un momento muy especial y también de mucha responsabilidad".
La experiencia no acabó ahí. La FIFA les invitó a quedarse para disfrutar de la final. "Estábamos rodeados de aficionados argentinos, pero fue una experiencia muy bonita y, encima, ganó España".
La repercusión de aquella actuación ha tenido un efecto inmediato. La visibilidad alcanzada en Nueva York ha despertado el interés de nuevos organizadores internacionales, que ya se han puesto en contacto con la formación valenciana para futuros proyectos vinculados a grandes acontecimientos. "Todavía no podemos decir nada porque son proyectos que están empezando", aclara.

TOCANDO EL CIELO
Carlos Benetó (trompeta), Juanjo Serna (trompeta), Manolo Pérez (trompa), Indalecio Bonet (trombón) y Sergio Finca (tuba) son los integrantes de Spanish Brass. Sin apenas tiempo para asimilar la experiencia vivida en Nueva York, ponen ahora rumbo al Pirineo oscense para clausurar el Festival Internacional Tocando el Cielo, donde actuarán por primera vez, aunque no será su debut en la provincia de Huesca.
El quinteto presentará Essentials, un espectáculo concebido como una mirada retrospectiva a casi cuatro décadas de trayectoria y construido a partir de algunas de las obras más representativas de su discografía. "Es nuestro último espectáculo, un recorrido por nuestras grabaciones discográficas. Tenemos 36 y, aunque no vamos a tocar piezas de todas, sí hacemos un pequeño recorrido por muchas de ellas".
El repertorio transita con naturalidad desde el Barroco hasta la creación contemporánea, incluyendo partituras originales para quinteto de metales junto a adaptaciones de autores como Manuel de Falla, Isaac Albéniz o Astor Piazzolla.
Esa amplitud estilística constituye una de las señas de identidad de la formación y explica, en buena medida, su capacidad para sorprender incluso a quienes se acercan por primera vez a este tipo de agrupaciones. "Lo bueno del quinteto de metales es que permite interpretar repertorios muy diferentes. Muchas veces la gente viene sin haber escuchado nunca un quinteto de metales y descubre una formación muy atractiva".
DIMENSIÓN INTERNACIONAL
La historia de Spanish Brass comenzó su andadura en 1989, cuando cinco jóvenes músicos valencianos coincidieron en la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE). Lo que nació como un proyecto paralelo a sus respectivas carreras profesionales fue adquiriendo dimensión internacional hasta que, años después, decidieron dar un paso que entonces muy pocos conjuntos de cámara se atrevían a dar: vivir exclusivamente del quinteto de metales.
El punto de inflexión llegó en 1996, cuando la formación obtuvo el primer premio en el prestigioso Concurso Internacional para Quintetos de Metales Ville de Narbonne, en Francia, considerado el más importante del mundo para este tipo de agrupaciones. Aquel reconocimiento confirmó que el camino emprendido tenía recorrido y animó a sus integrantes a apostar definitivamente por la música. "Cuando empezamos, todos trabajábamos en orquestas o en conservatorios. Poco a poco vimos que esto podía funcionar y decidimos dedicarnos exclusivamente al grupo. No ha sido fácil, porque todos los días hay que seguir llamando a puertas para que se abran, pero con el tiempo lo hemos conseguido".
Desde entonces, la formación ha construido una carrera excepcional que la ha llevado a actuar en más de 60 países y a convertirse en una referencia internacional dentro de la música de cámara. Estados Unidos forma parte habitual de su calendario, con varias giras cada año, aunque sus conciertos alcanzan igualmente los principales auditorios europeos y escenarios de otros continentes. A esa intensa actividad artística se suma una importante labor pedagógica, impartiendo cursos y clases magistrales en conservatorios, universidades y centros de formación musical de todo el mundo.
Su prestigio se apoya también en una constante búsqueda de nuevos repertorios. A lo largo de estos años ha estrenado numerosas composiciones escritas expresamente para quinteto de metales y ha ampliado los límites de una formación capaz de transitar con naturalidad desde la música renacentista y barroca hasta el repertorio contemporáneo, el jazz, el tango o la creación española.
La crítica especializada y las instituciones musicales han reconocido esa trayectoria con algunos de los galardones más importantes del panorama español. El más relevante llegó en 2020, cuando Spanish Brass recibió el Premio Nacional de Música, la máxima distinción que concede el Ministerio de Cultura y que consolidó una carrera construida desde la constancia y la excelencia interpretativa.
A ese hito se añaden el Premio Bankia al Talento Musical de la Comunitat Valenciana (2017), el Premio Espai Ter de Música (2019), concedido por el proyecto Mira si hem corregut terres…, el Premio Matilde Salvador de Música otorgado por la Universitat Jaume I en 2025 y cinco Premios Carles Santos, obtenidos entre 2018 y 2022 por la calidad de sus grabaciones. Su discografía supera ya la treintena de álbumes y constituye un fiel reflejo de la amplitud estilística que caracteriza a la formación.
El concierto de este miércoles en Panticosa permitirá comprobar por qué, casi cuatro décadas después de su creación, Spanish Brass continúa ocupando un lugar de referencia entre los mejores conjuntos camerísticos del mundo. Apenas unos días después de interpretar el Himno de España en el acontecimiento deportivo más seguido del planeta, el quinteto volverá a hacer lo que mejor sabe: demostrar que la emoción de la música no depende del tamaño del escenario, sino de la capacidad de quienes la interpretan para convertir cada actuación en una experiencia irrepetible.